El Valle de los Caídos, cerrado
Parece que la gran cruz granítica del Valle de los Caídos, irradiase una energía invisible que alcanza todo el Cuelgamuros, convirtiéndolo en un lugar donde por alguna razón, el espíritu gana su particular batalla de dominio con lo material. Tan majestuoso como austero, la parte física del Valle de los Caídos impresiona al ojo humano, pero trasciende a él. Por lo general al recorrerlo volvemos sorprendidos, y describimos la visita en clave de sensaciones. Quizás eso tenga algo que ver con que sea el monumento más visitado del Patrimonio Nacional Español.
Lo han cerrado. Exceptuando los convenios ineludibles con la Iglesia, que permiten asistir a Misa en la basílica, el gobierno ha puesto el cerrojo. ¿El pretexto? Unas obras, que según informan los propios monjes benedictinos que viven allí, no se están realizando. ¿El fondo de la cuestión? Que un oasis propenso a la espiritualidad, no encaja en la mentalidad de quienes quieren imponer el materialismo a toda la sociedad.
Leía hace poco el libro del periodista Juan Blanco “Valle de los Caídos. Ni presos políticos. Ni trabajos forzados”. Creo que el título es lo suficientemente expresivo, no cabe discusión. Los datos objetivos, constatables y manifiestos, muestran que la leyenda negra sobre la construcción del Valle de los Caídos no tiene fundamento, es falsa. Una burda mentira que contribuye desde la ignorancia a desmantelar un lugar inigualable, que simboliza la verdadera reconciliación. Me remito a todo lo aportado por este libro, que desgrana magistralmente la realidad del para qué, quién, cómo, y en qué condiciones se construyó.
Vuelve a ganar la ignorancia, la mentira, el engaño, y yo ya estoy hasta los pies de este acoso. Más sectarismo, más persecución, y nosotros agacharemos la cabeza. Como quién tiene que avergonzarse de algo, ante quienes ahora se autoproclaman orgullosos sucesores, de la mayor persecución a los cristianos que vio la Historia desde tiempos de Diocleciano.
Grupo en Facebook contra el cierre del Valle de los Caídos.
Javier Tebas
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