Cómo conocí a San Juan Bosco
Conocí a San Juan Bosco las tardes de Enero, cuando acercándose la fecha de su festividad en el colegio nos pasaban las diapositivas de su vida. Recuerdo el viejo proyector manual y la cinta de cassette que año tras año nos hacía recorrer la historia de aquél hombre cuyo sonriente retrato presidía nuestra clase, junto a la Cruz y María Auxiliadora.
Solía ser a la hora de la siesta, la luz apagada tentaba a echarse una cabezadita, pero la atenta vigilancia del profesor y el crujido al avanzar de cada diapositiva nos mantenían más o menos atentos a la pantalla.






