Marta del Castillo ha despertado a los jóvenes
Para llegar a una conclusión racional es necesario pensar, reflexionar. La apatía patológica entre los jóvenes es un infranqueable muro al uso de nuestra propia razón, los jóvenes pensamos pocas veces y de un modo muy superficial. Esto es evidentemente un obstáculo a la conciencia común de que existe una razón colectiva inscrita en nuestra condición humana. Si ni siquiera recurrimos a nuestra razón ¿cómo vamos a darnos cuenta de que en ella subyacen unos principios naturales que todos en nuestra condición humana compartimos?
No me parece adecuada la mediatización del caso de Marta del Castillo, es triste ver como los detalles íntimos de una joven asesinada se convierten en puro morbo amarillista para vender periódicos o ganar audiencia. Probablemente el caso se haya desvirtuado gravemente bajo esta presión externa. Sin embargo la indignación masiva que ha venido dándose durante estos últimos días, compartida y exteriorizada especialmente por muchísimos jóvenes españoles, ha puesto de manifiesto que cuando como humanos somos capaces de desempolvar nuestra razón y poner en funcionamiento el engranaje de nuestra capacidad reflexiva, somos capaces de superar el relativismo y exigir justicia.






