La decadencia de la Iglesia en Austria
Cuando visité la Catedral de San Esteban (Stephansdom) en Viena el pasado verano, sentí que lo majestuoso del gótico europeo revestía un extraño aire discotequero. Todo eran focos y pantallas de proyección tapando verdaderas obras de arte, como si por alguna razón se avergonzasen de los púlpitos, retablos o capiteles que por siglos han decorado las naves de la Catedral. En un principio pude achacarlo a la ignorancia hortera de quien había sido encargado de la iluminación para un momento determinado. Pero cuando al día siguiente todo el mecanismo de luces estaba en funcionamiento en un show televisivo con música rock en directo y un guapo presentador haciendo chistes a cámara, aquél montaje comenzó a rayar lo irreverente.
Cuando el pasado diciembre circuló por Internet el video de una “Misa para jóvenes” oficiada por el Cardenal de Viena, me di cuenta finalmente de que la afinidad por convertir las iglesias en discotecas no era un detalle accidental que coincidió con mi visita a esa ciudad, sino que era toda una tendencia al uso por parte del episcopado austriaco, el mismo que ahora para colmo “viene con las rebajas” y rechaza el nombramiento por parte de SS Benedicto XVI de un Obispo auxiliar para Linz, por no ser éste muy afín a sus tendencias.
