Carlos Simón, subsecretario del Pontificio Consejo para las Familias, debe dimitir
La polémica suscitada a raíz de las declaraciones del Santo Padre en torno al profiláctico, ha servido principalmente para dos cosas:
1º.- Comprobar las consecuencias que tienen las declaraciones del Romano Pontífice, siendo necesario limitar sus intervenciones. Exponer el ministerio petrino a una entrevista, libro, etc, es muy peligroso. Aunque no esté de por medio la infabilidad, el Papa es el Papa siempre. Para un fiel, será difícil diferenciar las palabras del Papa en una entrevista de un acto magisterial. La fuerza perlocutiva de las palabras del Papa es tremenda. Los enemigos, avezados en los procesolosos quehaceres de la manipulación, tergiversarán sus palabras haciéndole decir lo que no dijo, o bien extrayendo consecuencias erróneas. Una entrevista no es el mejor medio para tratar asuntos complicados.
2º.- Mostrar la deformación doctrinal que padecen no sólo los fieles, sino incluso los clérigos que ocupan altos cargos dentro de la institución eclesial.El subsecretario del Pontificio Consejo para las Familias, es un ejemplo.