Dedicado a los que aborrecen a Sor Verónica y su fundación monástica
Uno de los pecados capitales es la envidia cochina. En España este pecado es casi general y se da en todos los estratos de la vida, incluida la Iglesia Católica.
Cuando ha sucedido lo que ya conocemos: la fundación de Iesu Communio con un montón de monjas jóvenes y muchas con estudios universitarios, han surgido los envidiosos de turno, los coros de los cantamañanas metidos a profetas de calamidades, los suspicaces de que en ese asunto se mueven torvas intenciones inconfesables, y los escribientes, renegados, que derraman su bilis contra esta hornada de vocaciones religiosas que la Iglesia bendice por todo lo alto.




