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12.04.09

La obra Resurrexit en Jaén

Acabo de llegar de un gran estreno teatral. Ha sido en la ciudad de Jaén, en el teatro infanta Leonor. La obra representada se titula Resurrexit, escrita por don Ramón Molina Navarrete, escritor, poeta, actor y amigo de muchos amigos entre los que me encuentro. El grupo teatral está patrocinado por la Cofradía de Jesús Salvador en su Santa Cena y María Santísima de la Caridad y Consolación. Todos los actores son voluntarios aficionados que han estado un año preparando la obra que abarca desde el momento del enterramiento de Cristo hasta la Ascesión a los cielos. Son ocho cuadros diversos dentro de la una linea argumental que sigue al pie de la letra el texto del Nuevo Testamento.

El autor y actor principal ha sabido llevar al espectador de una forma muy inteligente, ya que manteniendo las verdades evagélicas en su esencia las ha arropado de un lenguaje actual llevando al teatro lleno, con una capacidad de ochocientas personas, los grandes problemas del hombre de hoy: la tibieza, la falta de fe, la cobardía, el miedo al fracaso, la mala suerte, la lejania de Cristo, el no encontrar a Jesús en estos momentos….

Y ha destacado la fuerza transformadora del mensaje del evangelio: la alegría pascual, la fuerza de Cristo resucitado para nuestra salvación, la centralidad del sacramento de la Eucaristía en el camino de la vida cristiana, la figura esencial de Pedro como el primus inter pares, la llamada universal a la santidad, la seguridad de la fuerza del Espiritu Santo y, aunque ascendido a los cielos, el autor ha jugado con el público acabando con la afirmación de la Ascensión de Cristo a los cielos, pero reapareciendo por la parte trasera del patio de butacas afirmando que se ha quedado entre nosotros en todos los sacramentos, de modo singular en la Eucaristía y en todos los hermanos más pobres y necesitados.

El cuadro de la apoteosis final, con el público puesto de pie aplaudiendo a rabiar, ha escenificado en una pintura propia de los maestros del Renacimiento, donde los más de sesenta actores estaban petrificados sobre las tablas. Un enorme éxito del estreno de esta obra que estará en cartel durante los dos próximos domingos con todo el billetaje vendido.

Todo el dinero recaudado tiene un fin caritativo: la cofradía tiene en contrucción una residencia de ancianos en la zona norte de la ciudad de Jaén.

Desde aquí felicitamos al autor, actor pricipal y maestro de enseñanza teatral don Ramón Molina Navarrete, que une este éxito a tantos como lleva en su vida. Y a todo el cuadro de actores noveles, voluntarios y aficionados a que sepan que lo han realizado magnificamente.

Se pretende que cada año se repita por la Pascua de Resurrección esta hermosa obra titulada: Resurrexit.

Para mí ha sido acabar el Domingo de Resurrección de este año de gracia 2009 en el mejor ambiente: siendo espectador de una gran obra que nos demuestra que si Cristo ha resucitado, los cristianos no debemos tener ningún miedo porque el Señor ha vencido a la muerte y está con nosotros.

Tomás de la Torre Lendínez

Damián es cristiano desde hace un año

Hace un año, en la solemnidad de la Pascua de Resurrección, era bautizado Damián León Moral, un hombre de 40 años, que habia realizado su correspondiente catecumenado. Cuando nació, sus padres eran unos progresistas del sesenta y ocho unidos por lo civil, no lo bautizaron, ni había tomado la primera comunión.

Damián creció con la España de la Transición, donde todas situaciones como la suya fueron habituales y, además, consideradas como un favor a la persona. Cuando alcanzó la mayoría de edad, se unió a una amiga civilmente, compañera de estudios de la facultad. Acabaron la carrera y se marcharon a dar clases de inglés, tras ganar sus oposiciones, a un instituto de enseñanza secundaria obligatoria.

Todo les iba bien, hasta que un fatal accidente de tráfico mandó a los padres de Damián al más allá. Cuando el padre estaba en el hospital manteniendo un hálito débil de vida le dijo a su hijo que procurara buscar su felicidad de una manera menos materialista de como él habia vivido. Al principio aquel hijo no entendió el mensaje.

Más tarde, llegó a comprenderlo todo. Una tarde estaba en casa corrigiendo exámenes. Cristina, su pareja, habia salido a realizar unas compras. Llamaron al timbre, Damián abrió y eran dos mujeres de la Legión de Maria, enviadas por la parroquia que realizaban el censo parroquial de feligreses. Les dejó pasar y contestó a las preguntas elementales de la ficha censal. Él estaba picado por la razón que movía a aquellas dos personas a dedicarse a este asunto de forma voluntaria. En el transcurso de la conversación una de las legionarias de María le informó que ella estaba allí, porque sabía que Dios se lo pedía como una consecuencia lógica de su compromiso con el Señor y el prójimo. Todo era un lenguaje ininteligible para Damián.

Tras aquella visita, Damián comenzó a pisar la iglesia. Entraba timidamente y hablaba con aquella “caja dorada” que veía en el centro del altar. En un momento determinado, sintió la necesidad de dialogar con el sacerdote de aquella feligresía. Tras varias encuentros entre ambos, nació una sinceridad amistad entre ellos. Cristina, la compañera de Damián, le exigió explicaciones a los cambios que se habían operado en él, quien se las presentó sobre la mesa; pero ella al no aceptarlas, tomó la rápida decisión de abandonar aquella casa y al hombre al que había querido hasta ese momento.

Viendose solo, Damián pidió a su amigo el cura entrar en el proceso de catecumenado para la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana. Así fue y desde hace un año Damián es un cristiano comprometido, que hasta pasea con una chica que es miembro del grupo de liturgia de la parroquia.

!Feliz Pascua de Resurrección para todos los lectores y amigos¡

Tomás de la Torre Lendínez