Amoris laetitia, una victoria pírrica del probabilismo moral
Les prometo que estoy harto de escribir sobre Amoris Laetitia. Para mí la cosa está clarísima y, además, ya está casi todo dicho. Sin embargo, parece que hay cierto interés en seguir insistiendo en una lectura de la controvertida exhortación que contradice claramente la doctrina y la praxis de la Iglesia. Y no se trata de un interés de un grupo particular dentro del panorama eclesial, sino del mismo diario del Vaticano, L’Osservatore Romano. En este diario se han reseñado una serie de artículos destinados a promover la interpretación heterodoxa de la Amoris Laetitia y la defensa del acceso de los adúlteros impenitentes a la comunión Eucarística. Ya hemos dado cuenta de uno de esos artículos, y hoy nos referimos a otro, firmado por Rodrigo Guerra, que es el encargado de hacer la reseña que aparece en la edición italiana del diario vaticano. Además, su artículo ha sido reproducido completamente en la web en español de L’Osservatore Romano.

Hace algunos meses, cuando todavía no había iniciado este blog, escribí algunas palabras
Todo había acabado bien, la lucha había concluido. Se había vencido a sí mismo. Amaba al Hermano Mayor. (George Orwell, 1984)
Desde hace tiempo se viene usando un término ideológico y represivo que va ocupando primeras posiciones en el diccionario de la neolengua políticamente correcta, el micromachismo. Como parte de la narrativa feminista de género (el único feminismo que existe actualmente), se debe inculcar a la sociedad la idea de que la violencia, la imposición, el abuso, vienen siempre del varón. Esta pretendida característica masculina se manifiesta a través de pequeños gestos que, vistos a través del prisma feminista, se convierten en signos de esta dominación viril perpetua. Hace un par de días me enteraba, por ejemplo, de que cuando me rasco la barba (normalmente porque me pica),







