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2.07.10

Sanctus Israel, Redemptor tuus

“Se nos ha dado esta humanidad para poder reconocerLe”
L. Giussani

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Al mirar esta imagen con detenimiento…

…supe lo que necesitaba.

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Destilad, cielos, el rocío;
lloved, nubes, al Justo.

Mira, Señor, la aflicción de tu pueblo
y envía al Prometido:
envíanos al Cordero que rige la Tierra,

Consuélate, pueblo mio, consuélate,
que pronto llegará tu salvación;

Te salvaré, no temas:
yo soy el Señor, tu Dios,
el Santo de Israel, tu redentor.

No te enojes Señor,
no te acuerdes más de nuestra maldad.
La ciudad del Santo está desierta;
Sión ha quedado arrasada,
Jerusalén, desolada,
la casa de tu santidad y tu gloria,
donde te alabaron nuestros padres.

Destilad, cielos, el rocío;
lloved, nubes, al Justo.

Hemos pecado y estamos manchados.
Hemos caído como las hojas
y nuestras maldades nos arrastraron como el viento.
Nos escondiste tu rostro
y nos dejaste con nuestra iniquidad.

Destilad, cielos, el rocío;
lloved, nubes, al Justo.

Mira, Señor, la aflicción de tu pueblo
y envía al Prometido:
envíanos al Cordero que rige la Tierra,
desde el desierto de Petra
hasta el monte de la hija de Sión,
para que rompa el yugo de nuestra esclavitud.

Destilad, cielos, el rocío;
lloved, nubes, al Justo.

Consuélate, pueblo mio, consuélate,
que pronto llegará tu salvación;
¿Por qué te consumes de tristeza?
¿Por qué se renueva tu dolor?
Te salvaré, no temas:
yo soy el Señor, tu Dios,
el Santo de Israel, tu redentor.

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Un venturoso fin de semana y bien merecido descanso a todos.
¡Deo omnis gloria!

Notas

Agradezco al usuario Javier por hacerme llegar la imagen de Jesús en Getsemaní.
Hallé la traducción del Rorate Coeli en un blog que otorga el crédito de la traducción a Bruno Moreno del blog Espada de Doble Filo de nuestro portal.

1.07.10

Deo omnis gloria

Cuando abrí este blog en agosto del año pasado (si, agosto del año pasado, así de joven es este blog), lo hice, principalmente, porque deseaba ejercitarme en la humildad.

Había deambulado durante tantos años en Internet discutiendo tan pero tan infructuosamente que mi humanidad se había endurecido. Me había expuesto a tantas emociones que para protegerme me había construido una coraza de soberbia. Y ¡vaya!, no me reconocía. Estaba, definitivamente, herida.

Por supuesto, no es que haya sido toda la vida un dechado de humildad, pero aquella Maricruz de antes de agosto del año pasado, definitivamente, no era yo.

Así que, deseando recuperar la salud, inicié la jornada -pero esta vez- con el objetivo de que fuera Deo omnis gloria (A Dios toda la Gloria)

Con estas dos ideas en mi alforja (y mis sandalias), eché a andar por los caminos del ciberespacio, en silencio y la soledad de Blogger sin anunciar a nadie mi existencia ni mis propósitos, y de los cuales únicamente el Señor estaba enterado. Aquél fue como el gesto inocente de una adolescente que se compra un bonito cuaderno para decorarlo y hacer de él un diario. Así, exactamente. Y, además, como había recién conocido a don Giussani a través de Internet, elegí como lema para aquél que sería mi itinerario de fe, una de sus frases más preciadas:

“…sólo tomar conciencia atenta y también tierna y apasionada de mí mismo puede abrirme de par en par y disponerme para reconocer, admirar, agradecer y vivir a Cristo. Sin esta conciencia incluso Jesucristo se convierte en un mero nombre".

Sin darme cuenta en ese momento, aquél propósito unido a esta toma de conciencia atenta, tierna y apasionada de mi misma sería lo que –a través de mi humanidad- me llevaría a Cristo de vuelta y –como si fuera poco- a recuperar la salud. Así ha sucedido, exactamente.

Alguno echará broma a los “chielinos” por nuestra afición al Cardenal Newman, pero lo que desconocen es que –al menos en mi caso- no fue Comunión y Liberación la que me condujo al Cardenal sino la pasión del Cardenal por el ser humano; y no fue Carrón quien me mostró a Giussani ni siquiera Giussani quien me mostró a Cristo, sino mis heridas y este amor apasionado que tengo desde niña por el ser humano.

Amor que empezó a adquirir madurez y carácter tras una década de conversiones (si, claro, ha habido y habrá más de una conversión en mi vida), década tras la cual empecé a adquirir auténtica simpatía por mi humanidad.

Y a eso, precisamente, venía; he venido a preguntarles a “boca de jarro”(como decimos en mi tierra): ¿Qué hace falta para que no tengas miedo de tu humanidad? ¿Cómo es posible el afecto por ti mismo, el afecto por tu humanidad tal como es? [1]

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“¡Lo que tienes que hacer esta noche antes de irte a dormir es dar gracias de que exista todavía una herida en tu humanidad!” porque gracias a ella tendrás la posibilidad de “reconocer, admirar, agradecer y vivir a Cristo”. L. Giussani

Toma esta oportunidad para ser generoso contigo mismo y busca la respuesta, que ella te sirva para ofrecer ¡A Dios toda la Gloria!

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Notas

[1] Preguntas que lanza J. Carrón en el documento de los ejercicios espirituales de los universitarios de Comunión y Liberación. Rimini, Diciembre 2009.

29.06.10

Pensar lo que se vive y decir lo que se piensa

El Cardenal Newman tuvo clara conciencia de la importancia y un muy firme compromiso con la formación de los laicos, así fue como expresó su deseo de “un laicado no arrogante, ni precipitado en sus palabras, sino hombres (y mujeres) que conozcan su religión, que entren en ella, que sepan dónde están, que sepan lo que sostienen y lo que no, que conozcan su credo tan bien que puedan dar razón de él, que sepan tanta historia que lo puedan defender. Quiero un laicado inteligente, bien instruido – deseo (…) ampliar su conocimiento, cultivar su razón, para lograr una visión de la relación de una verdad con otra verdad, para aprender a ver las cosas como son, para comprender cómo fe y razón están una junto a otra, cuáles son las bases y principios del catolicismo”.

Desde la fe y la razón, deseaba laicos que pensaran, que aprendieran a hacerlo; y sobre cómo aprender a pensar no podría haberlo expresarlo mejor Jaime Nubiola, filósofo y profesor de la Universidad de Navarra: Hemos de aprender a “pensar lo que se vive y decir lo que se piensa", o lo que es lo mismo ejercitar la Reflexión y la Expresión.

Ha sido mencionada en innumerables documentos eclesiales la misión de los laicos en el mundo, esto lo tenía claro el Cardenal, incluso lo dijo anticipándose al Magisterio: “No tengo el temor de que ustedes se hagan malos católicos a través del conocimiento [ ], pues está supuesto que ustedes tienen un vivo sentido de Dios y son conscientes que tienen un alma que deberá ser juzgada y salvada. En todos los tiempos los laicos han sido la medida del espíritu católico… Ustedes deben ser capaces de expresar aquello que sienten y piensan…”

También quizá por eso, el teólogo y sacerdote Peter Neuner ha escrito: “Los católicos deben crearse su juicio propio a través de una amplia formación, deben ser capacitados para una decisión de conciencia independiente y por medio de ello deben llegar a ser compañeros adultos del clero, también en asuntos eclesiásticos”.

Compañeros adultos del clero, eso –precisamente- pasar de la etapa de comer papillas a la de comer alimentos sólidos según indicó hace muchísimo tiempo el mismísimo san Pablo. Compañeros adultos del clero, que el mismo clero reconozca en su madurez y capacidad, también.

Y, claro, esto se vuelve una exigencia en nuestros días, cuando no solo el mundo ha incursionado en la Iglesia (de cuyas consecuencias –lamentablemente- ya todos hemos probado), si no cuando la Iglesia, nosotros, cada uno, para poder seguir dando la cara por el Evangelio siente en su intelecto y en su propia carne la exigencia que el mundo hace por Su luz.

Pues bien, como preparación a la beatificación del Cardenal Newman y en su honor, en honor a Cristo y a nuestra vocación y misión, deseo llamar nuestra atención sobre la urgencia de que los laicos seamos capaces de expresar aquello que sentimos y pensamos, pero para ello hemos primero de aprender a pensar lo que vivimos.

Y a hacerlo, además, en comunidad.

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[1] Jaime Nubiola, de la Conferencia impartida a docentes católicos en la Universidad de Piura, Perú.

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Agradezco a Joan Figuerola por haberme puesto en contacto con esta conferencia a través de su blog Opus Prima

28.06.10

Nadar. Nadar. Vivir.

Uno que es así, que confía en la Providencia Divina.

En el 2008 se me presentó este dolor que me llevó a terapia acuática. Cuando después de un tiempo pude moverme con facilidad, un día –estando dentro de la piscina-, recordé que sabía nadar: -"¡Ups, se nadar!. Recordaré cómo se hace? A ver, probemos.”

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25.06.10