Queda la Gratitud y con ella, la Esperanza
Anoche estaba pensando en lo agradecida que estoy con Rafael Moran, un terciario lefebvrista. quien tuvo el cariño, la paciencia y generosidad para invertir largas horas en fortísimas discusiones conmigo vía teléfonica, skype y facebook, porque de no ser por el no habría conocido a Andrés y no habría abierto nuestro grupo para la promoción de la misa antigua.

Je! No les estaré exagerando, pero hoy desperté pensando en qué lugar de mi misma estaría escondida la blogera optimista y entusiasta de hace algún tiempo. De hecho, desde hace meses vengo dándole vuelta a este asunto.
Así como el
He de confesar que, en este proceso de perdón, en el que he tomado la decisión de entrar uno de los aspectos en los que he de prestar atención es en mi temperamento, porque, ¡vaya!, bien que han probado algunos lo fácilmente que puedo convertirme en una fiera! Y bien, que he tenido que probar las consecuencias como cuando un día de estos en que, echando para atrás y habiendo tomado todas las precauciones, golpeé ligeramente un auto que detrás de mi se detuvo abruptamente.
He leído la