¡No temas!
Los adultos nos la pasamos lidiando con cosas serias, muy serias. Sentimos el peso del mundo sobre nuestras espaldas. Muchas veces olvidamos que ese peso lo lleva Cristo. Uno viejo, que es así y olvida o se distrae de las cosas importantes.

Me conmovió desde que lo leí pero me ha conmovido más desde lo que, a lo largo del día, he reflexionado sobre lo que implica el durísimo camino que conduce al punto de humillarse para pedir perdón.
Porque Pedro es, en este período en que la Iglesia propone la lectura de los Hechos de los Apóstoles, un personaje importante me viene estupendamente compartir lo siguiente con ustedes.





