De cuando «ficharon» a Rubens para que explicase el Purgatorio
Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que el arte religioso tenía como objetivo dirigirnos a Dios y explicarnos sus misterios. Hoy apunta más bien al ombligo peludo del artista. Un tiempo en el que las obras de arte eran catequesis en estado puro, ‘propaganda‘ en su sentido más pleno. Ya fuesen escenas bíblicas o los conceptos más abstractos.
Un buen ejemplo de esto es el encargo que se le hizo al pintor Pedro Pablo Rubens. Un cuadro que explicase el Purgatorio para colocarlo en plena «línea de batalla» con los protestantes, en el Carmelo de Amberes, a ver si así lo entendían mejor. El resultado fue «Santa Teresa intercediendo por Bernardino de Mendoza en el Purgatorio».
El cuadro se pintó entre 1630 y 1635. Santa Teresa había sido canonizada hacía poco y el Carmelo de Amberes, fundado por la mano derecha y buena amiga de la santa, la Beata Ana de San Bartolomé, el primero en serle dedicado: Carmelo de Santa Teresa y San José.
La descripción del cuadro que ofrece el museo en los catálogos lo dice todo. Rubens aprovecha la historia de uno de esos «españoles bandera» hoy tan desconocidos. La nota presenta la escena:



Sigo con interés la Visita Apostólica a las Religiosas en Estados Unidos.
Tiempos de libros de auto-ayuda y «personal trainer», carísimos, por cierto. En el ámbito de la dirección de empresas causó furor el libro de Stephen R. Covey: «Los siete hábitos de las personas altamente efectivas».





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