Agridulce sabor de la nueva primavera
Misa ayer en La Serna del Monte. Tres feligresas. Juana, que ya conocen, una sobrina suya y una religiosa que a veces nos acompaña. Tres y ninguna joven. El parroco, tampoco. Jornadas del DOMUND.
La religiosa con todo su entusiasmo decide entonar como canto de entrada una canción que dice así:
“Nos envías por el mundo
a anunciar la Buena Nueva.
Mil antorchas encendidas
y una nueva primavera…”
Muy dulce fijarse en la fe de esas tres mujeres. Juana, camino de los ochenta y nueve, y que no falla, una sobrina de ella que hace lo que puede, y la religiosa, también con sus años, pero que no descansa con su coche de ir de un pueblo a otro tratando de animar y acompañar. Servidor, tampoco un niño, celebrando la eucaristía.

Hoy las ciencias adelantan qe es una barbaridad, que dirían don Sebastián y don Hilarión. Las redes sociales, los medios de transporte nos han abierto caminos y ventanas.
La pastoral y las cosas de las parroquias son bastante más simples de lo que pudiera parecer. Me atrevo a decir que incluso bastante más eficaces que las grandes programaciones. Basta con estar atentos y aprovechar la ocasión.
Campaña de Cáritas en favor de las personas sin hogar con el lema “No dejes que se queden fuera de cobertura”. Un cartel sin ninguna referencia religiosa. Con el cartel, un folletito que habla de apoyar, integrar, red de recursos, red social de apoyo. Que está muy bien para cualquier ONG, cualquier proyecto solidario, cualquier idea. El problema es que se supone que Cáritas no es una ONG más, sino “la confederación oficial de entidades de acción caritativa y social de la Iglesia católica”. Digo yo, que a lo mejor es un decir, que si somos la Iglesia católica, algo se debería notar y algo más tendremos que aportar a la sociedad que un despacho y unos recursos. Vamos, digo yo.





