La Caram en la cuatro. Y servidor, soltero, que habla de familia
De “puritita” casualidad vi el domingo la entrevista a sor Lucía Caram en la cuatro. Nada con sifón. Si acaso la vergüenza ajena que uno siente cuando sigues escuchando eso tan nuevo de que no me confieso porque el cura es más pecador que yo o quiénes son los curas para hablar de familia y matrimonio si son célibes. Pues ya ven la gente sigue diciendo eso y no pasa nada, ufanos como si acabaran de descubrir la cuadratura del círculo. En otras cuestiones de la entrevista no entraré, ya que doctores tiene la santa madre Iglesia que callan desde hace tiempo. Si ellos callan, que son doctores, no hablaré yo.
Esas bobada de si el cura no sabe nada de familia surge porque la persona que la formula piensa que sólo hay una forma de conocer las cosas: la experiencia personal. Se equivoca completamente. Si uno sólo pudiese hablar de aquello que ha experimentado nos encontraríamos con situaciones absurdas.

Las charlas cuaresmales siempre fueron algo así como los ejercicios espirituales del pueblo de Dios. Ante la proximidad de la semana santa era normal, lo sigue siendo en muchos lugares, organizar unas charlas cuaresmales para alentar en el camino de la conversión y animar a los fieles a una buena confesión.
En el pequeño pueblo de Valdetaludes de Arriba llevaban años de fuerte carestía. Varias temporadas con cosechas casi nulas por la sequía primero y luego esas nubes llenas de piedra que soltaban su carga justo en el peor momento. Los animales, infectos de miseria, dejaron de regalar su leche para dar únicamente lástima. La pequeña fábrica de harinas cerró porque decía su dueño que apenas daba nada y aunque la situación del pueblo era crítica bien decía él que no era cosa suya.
Debe ser que cuando uno cumple años, no tiene nada que hacer y encima pierde notoriedad, echa en falta los tiempos en que era aclamado como gurú, teólogo de prestigio y la voz de los son voz y necesita imperiosamente volver al “candelabro” y arañar una portada, una cita, un artículo, algo que le haga sentir que está vivo y que todavía queda quien le haga caso. Entonces, solemnemente, abandona su vida escondida, por lo visto insoportable, y vuelve a la luz para iluminar el ministerio del sucesor de Pedro, sacar de la ignorancia a la masa de católicos aborregados y alejados del evangelio chachi guay que es el suyo y soltar su última proclama como si hubieran vuelto a la vida los estériles huesos del profeta Jeremías.
Parte es moda. Cada vez más se habla de voluntariado, de voluntarios, de hacer algo por los demás. ONG’s por doquier ofrecen posibilidad de colaborar. De Cáritas qué vamos a decir, que cada vez son más las personas que, conscientes de las graves necesidades sociales, se ofrecen para trabajar de forma voluntaria con personas y colectivos necesitados de ayuda.





