26.01.15

Rafaela: no me pienso casar con él

¡Qué insondables los caminos de Dios! ¿Quién conoce su mente? ¿Qué criterios utiliza el Padre Dios para llamar a un hombre al sacerdocio?

Evidentemente no se fija en la altura física, porque desde los dos diez de don Crisanto, hasta el uno cincuenta de don Fermín anda que no caben curas, y todavía alguno habrá que aún se salga de esos parámetros. Si de orondez, qué vamos a contar. Algunos gorditos, lustrosos como un chotito recién mamao que decían en el pueblo. Otros más flacos que Tizona del Campeador. Los hay de grandes melenas y otros calvos como remates de comulgatorio. Más guapos que un angelito de Murillo y feos como una desafortunada caricatura de Picio.

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24.01.15

Extraordinario descubrimiento teológico

Tiene que ser la repera. Veinte siglos pensando que las cosas eran de una manera y significaban una cosa y llegar a descubrir un error en raíz que sin duda dará un vuelco total a la teología católica.

Curiosamente del asunto en cuestión, fundamental asunto sin duda alguna, no se percataron los padres de la Iglesia. Cuesta trabajo comprenderlo, pero a San Agustín se le pasó completamente la cuestión y por más que se ha trabajado toda la patrología, nada de nada. Estudiados Tertuliano y Jerónimo, Mamerto y Paciano, Ireneo y Atanasio, Clemente, Epifanio y los dos Macarios. Nada. Ni una palabra sobre el particular.

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23.01.15

El señor cura no tiene tiempo

A los curas, cosa curiosa, como a los demás mortales, se nos regalan exactamente 24 horas cada día. Independientemente que seamos jóvenes o viejos, habitantes del llano, la montaña, el desierto o la selva virgen, seculares o regulares, párrocos, profesores, capellanes o jubilados. 24 horas diarias. Ni una más ni una menos.

Responsabilidad nuestra es saber cómo emplearlas y en qué circunstancias poder decir “no tengo tiempo”. Porque tiempo tenemos como todos. Insisto que bien distinto es saber en qué decidimos aprovecharlo.

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22.01.15

Despacho parroquial: "pasaba por aquí..."

No, por Dios. No nos pensemos que el despacho parroquial es tan solo un fleco puramente administrativo de la parroquia. Me soprende que lo limitemos a un horario de mínimos o más aún, a un servicio que se presta “previa cita".

Por supuesto que una parte es la de los papeles. La gente necesita en un momento una partida de bautismo, hacer un expediente matrimonial, encargar una misa o informarse de los requisitos o trámites para bautizar al niño. Para estas cosas pienso que tiene que haber un horario “mínimo” de despacho, si se puede, y si no bien vale lo de pedir cita y quedar.

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20.01.15

Carta de una coneja

Apreciado D. Jorge:

Permítame que me dirija a usted como desahogo. Soy católica y practicante desde niña y desde anoche además una coneja.

Tengo treinta y nueve años, casada desde hace quince y madre de cinco hijos. Desde que nos casamos supimos que queríamos estar abiertos a la vida como nos enseña la Iglesia, y hacerlo de una manera responsable. ¿Por qué cinco hijos y no ese número ideal de tres que ayer reivindicaba el santo padre? Mi marido y yo nos queremos de corazón y como fruto de nuestro amor fueron viniendo los peques. Los dos tenemos varios hermanos y no entendemos una familia sin niños.

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