Cuánto tiempo sin saber de Rafaela
Tanto como sin saber, no, pero es verdad que llevábamos tiempo sin hablar tranquilamente. Dice que es que ya no le merece la pena, que se va resignando a lo que se encuentre en su parroquia y que ella a lo suyo. Cuando anoche me llamó con ganas de desahogarse ya supuse que alguna cosa se había salido de lo ordinario.
Este fin de semana han celebrado la misa dominical en sábado. Lo comprende. Andan escasos de curas y los que pueden acudir tienen que repartirse como buenamente pueden. Ya conoce a todos, pero anoche hubo sorpresa. Uno nuevo. Bendito sea Dios.

Ya. Ya sé que lo hay en las empresas. En la Iglesia católica, también. Sólo faltaba. En muchas diócesis lo tienen colgado en su web y así uno puede conocer el funcionamiento interno de la Iglesia local. Claro que además de que tengamos un organigrama de la iglesia universal, otro quizá de la Conferencia episcopal, alguno diiocesano, y de ahí para abajo no pueden faltar el de la vicaría, el arciprestazgo, la delegación o la parroquia de cada cual.
Tiene su mérito. Son las cinco magníficas de Gandullas. Tienen su mérito, porque en una localidad que apenas llega a los 80 habitantes, es todo un lujo que un jueves cualquiera, a la adoración, el rosario y la misa acudan cinco buenas mujeres.
Llevamos sesenta años de retorcimiento del Vaticano II con la única justificación posible: no lo dicen los documentos, no lo apoya ningina reflexión, no hay magisterio posterior… Es igual. Basta afirmar que cualquier barbaridad, cualquier ocurrencia, sostener la idea más peregrina, celebrar de forma creativa… ni están en los documentos conciliares ni en el desarrollo posterior, pero todo es posible porque en realidad lo único que vale es que es conforme con el espíritu del concilio.





