Lo último, Pensilvania. Y van...
Vaya años y vaya temporada últimamente. Se me hace muy duro ver en todos los medios de comunicación noticias sobre abusos cometidos por sacerdotes y religiosos católicos contra niños y adolescentes. Los datos de Pensilvania son especialmente aterradores porque en ellos se nos habla de más de mil menores afectados y no menos de trescientos sacerdotes implicados.
Llueve sobre mojado. A la memoria nos vienen los casos de Estados Unidos, Irlanda, Australia, más recientemente Chile… Ahora este nuevo mazazo.



Hay noticias que uno necesita releer varias veces para comprobar que no está colgada en una de esas páginas expertas en inventar cosas curiosas. Tristemente, la realidad acaba superando a la ficción también, incluso, sobre todo pareciera, en las cosas de nuestra Iglesia.
La pregunta que uno se hace y que tantos se hacen. Si merece la pena mantener un blog de temática religiosa y, más aún, el sentido del blog y hasta el sentido de las páginas religiosas católicas en internet.





