Nadie va a tomarse en serio una Iglesia de taifas
No suelo repetir artículos. Hoy hago una excepción porque ayer hablaba con un compañero cura y volvía a salir el asunto.
Algo estamos haciendo al revés desde hace mucho tiempo. Mis compañeros sacerdotes son trabajadores. Muy trabajadores en general, salvando las excepciones que sean salvables. Una gran mayoría de sacerdotes se pasan el día haciendo cosas: misas, encuentros, reuniones, grupos, papeles, más reuniones, formación. Yo no llamo por teléfono a un compañero antes de las diez de la noche. Incluso comer juntos no es fácil.
Pues eso, que mucho nos movemos, pero la cuenta de resultados pastorales tiende a cero. Un dato más: el número de matrimonios por la Iglesia en España no llega a un 30 % del total. Algo está pasando y de enorme gravedad.

Cosas de una vida loca que no hay quien entienda. Con las nuevas leyes que se nos vienen, uno puede ciscarse en toda la casa de Borbón y de Austria sin problemas. Hacer lo propio con Dios Nuestro Señor, el católico, claro. Sonarse los mocos con la bandera de España. Ya saben, la cosa de la libertad de expresión que por lo visto es sagrada.
Pareciera que Madrid acaba en la M-40 como mucho. Fuera de lo que es la ciudad, poco se conoce del resto: el monasterio del Escorial, Alcalá de Henares, el Paular… Pocos los que se aventuran fuera de esos puntos conocidos. Menos áun los que se arriesgan a conocer las maravillas que atesora la sierra norte. Por otra parte, me apetecía que mis lectores, muchos de ellos además feligreses a distancia de estas parroquias, tuvieran la oportunidad de conocer estos hermosos templos, especialmente la iglesia de Braojos.