Misa, sermón, rosario y exposición
En los años setenta y ochenta, cuando alguien quería ridiculizar una praxis pastoral caduca y destinada al fracaso, amén de burlarse de curas poco actualizados o anclados en un pasado a superar, se decían estas cuatro cosas: bah, todo se reduce a misa, sermón, rosario y exposición.
Efectivamente había que buscar nuevos métodos, por supuesto con mucho menos culto, implicaciones sociales e inserción en el mundo. Nuevos métodos que llevamos practicando cuarenta años con el extraordinario resultado de haber conseguido que hoy, en España, entre agnósticos, ateos y no creyentes hayamos alcanzado la nada desdeñable cifra de casi un 30 %, que en algunas zonas de España, como en Cataluña, se dispara hasta superar el 45 %.

Me comentaba el otro día un sacerdote amigo que hay que ver cómo han cambiado las cosas en el mundo y en la Iglesia. Antes, me decía, la gente nos pedía consejo, dirección espiritual y ayuda para ser santos. Ahora nos piden explicaciones.
Me lo habían contado hace días y hoy he visto las fotos en el blog de
El 13 de octubre de 1931 D. Manuel Azaña pronunció en un vibrante discurso en las Cortes esa frase lapidaria que aún hoy sigue causando una mezcla de terror y asombro: “España ha dejado de ser católica”. Lo cierto era que la cuestión religiosa estaba presente en las Cortes y que era inconcebible una manera de concebir el estado sin que lo religioso, la iglesia, estuviera presente para bien o para mal.
Cuando el otro día hablaba de las fobias de Vidal y Bastante hacia los obispos que no les ríen las gracias, refiriéndome en concreto al vergonzoso trato que dispensan al arzobispo de Burgos, no faltaron amigos y comentaristas que me sugirieron olvidarme de estos dos porque, según mis amistades, es hacerles publicidad y no merece la pena.