Cambios de destinos pastorales
Lo habitual de cada año. En estos días aparecen en todas las diócesis las listas con los nuevos destinos pastorales. No andemos con especulaciones. Es lo normal.
Las razones pueden ser, de hecho son, de lo más variado. Sacerdotes cansados en su actual destino y a los que puede venir bien un cambio, parroquias que necesitan un impulso, problemas sobrevenidos como una enfermedad o la defunción de un sacerdote, falta de empetía entre el equipo sacerdotal y los fieles o entre los mismos presbíteros. sacar adelante una comunidad que ha experimentado serias dificultades. Pero claro, esto supone más movimiento de lo inicialmente previsto, porque el sacardote que cambia deja un hueco que hay que rellenar de alguna manera, así que se pensaba en tantos nombramientos y al final se acaban multiplicando.
Por parte de los sacerdotes estos son siempre momentos de generosidad y diálogo sincero con el obispo o el vicario episcopal correspondiente. Me toca ahora un nuevo destino pastoral. Siempre ha sido fácil. Y en esta ocasión, también. Ya no se estila eso de ordeno y mando y te aguantas. En esto se ha avanzado mucho. Los obispos han progresado en humanidad, comprensión y diálogo y los curas en generosidad y disponibilidad.
Un reto para las parroquias y demas instituciones pastorales. Hay casos, una excepción generalmente, en que los fieles exclamen un ¡por fin se lo llevan! Más común es que lo sientan e incluso encontrarte con una dura oposición. Inmenso error. Cada parroquia no es una pequeña diócesis, sino una comunidad que tiene sentido solo como parte de la iglesia diocesana. También han de hacer un ejercicio de generosidad, humildad y obediencia que no renunciia al diálogo, sino todo lo contrario. Que una parroquia manifieste al obispo su situación, su realidad y sugiera caminos de vida futura es muy de agradecer.
A poco más de un mes de dejar esta queridísima Sierra Norte para incorporarme a la parroquia de Miraflores, pido:
- a los curas que nos vamos, hacerlo con elegancia, agradecidos por el nuevo destino y animando a los fieles a acoger a su nuevo pastor y ofrecerle su disponiblidad
- a los fieles, que sepan dar gracias a Dios por el sacerdote que han tenido, y acojan al que llega con alegría y confianza en Dios y en su Iglesia.
- y a todos que sigamos rezando unos por otros.
Las cosas son sencillas si los mismos sacerdotes queremos que así sean. Pues que lo sean.

Cada día celebro en algunio de mis pueblos. Siempre con el mismo ritmo: rosario y exposición del Santísimo y luego la santa misa. Los que han leído
Es que, con el paso del tiempo, los vicios adquiridos y las cosas que la gente observa, podemos acabar con los principios trastocados, de forma que lo accesorio pasa a ser fundamental, lo fundamental queda diluido y el ritmo propio muy trastocado.





