Se me han perdido tres o cuatro mandamientos
Supongo que mis compañeros sacerdotes podrían ratificar mis impresiones. Y es que, en confesión, ahora, parece que lo único que importa es la calidad de las relaciones humanas. Penitentes que, como materia, apenas aportan que si tienen un carácter mejorable, alguna falta de genio, que si la paciencia. Todo lo demás -TODO LO DEMÁS- como si hubiese desaparecido.
En la conciencia de pecado, salvo en personas muy bien formadas, el sexto mandamiento, ese que decían que agobiaba y angustiaba tanto, directamente no existe. Incluso en el caso de personas, digamos “de Iglesia". Será cosa social, será cosa de esta nueva cultura que nos impregna, pero difícilmente la gente se acusa de temas de impureza. Aquí seguimos comulgando sin mayor dificultad. Por comodidad, desconocimiento, pero así seguimos. ¿Ah, pero es que eso es pecado? Huy, yo no sabía que no podía comulgar.
También ha desaparecido de la conciencia colectiva el mandamiento BAJO PECADO GRAVE de oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar. Ahora la cosa es que voy a misa cuando puedo. Pues qué bien.
Hace años, en confesión, había dos cosas de las que nadie olvidaba acusarse: faltar a misa y pecados de impureza. Hoy esa sensibilidad está completamente perdida. Por eso digo que se me han perdido tres o cuatro mandamientos. El tercero, ese de santificar las fiestas que luego concreta la Iglesia en su primer mandamiento, parece que ha ido desapareciendo desde la comodidad, la ignorancia y el cansancio tal vez de sacerdotes y catequistas que no queremos pasar por rígidos y tradicionalistas. Al final, “voy si puedo”, con lo flexible que puede ser esa afirmación.
Los otros dos, claramente sexto y noveno. La castidad, siempre reconocida y valorada por la Iglesia, ha perdido tantos enteros que hoy ha pasado de virtud a cosa de memos, enfermos y estrechos de mente. Cosa de los nuevos formadores que se explican en medios de comunicación y tertulias tan falsas como superficiales. ¿Castidad? Yo no soy ni mojigato ni meapilas.
No sigo. Hoy hablar de honradez en lo económico ni merece la pena. La sinceridad pues según. Y otras cosas… tampoco serán tan importantes.
Pero sí. Me faltan algunos mandamientos.
27 comentarios
Se puede ver en los comentarios, cuando se tocan estos temas, la relajación de las mentes. No hay nada a hacer, es signo de los tiempos.
¿Se imaginan a un penitente explicando al sacerdote que le va a absolver de sus pecados, que eso si es pecado. A veces he tenido que explicar al sacerdote que es pecado contra el Mandamiento "X" por tal y cual razón. Se lo imaginan? Incluso una vez pensé que no me iba a dar la absolución porque él pensaba que eso no era pecado, pero yo que soy muy suspicaz me di cuenta rápidamente, y entonces me acordé de un pecado antiguo archi confesado, y dije: y ADEMÁS....
Bieeen... la absolución!!!
Tachín, tachín.
Aunque todavía quedan algunos mandamientos marxistas y masónicos: No donar a ONG´s filantrópicas (que no caritativas) para tranquilizar conciencias sería pecado, así como "contaminar" con botellas de plástico, no "humanizar" suficientemente a los animales, no dar buena onda, no identificarse con la ideología woke ó feminista (ser homófobo sería un pecado sin perdón posible) ó incluso ser demasiado rígido, no siendo "misericordioso" con los demás, como si nosotros pudiéramos perdonar pecados, sobre todo con el que no está arrepentido, pobrecito. Hay que ser generoso con el pecado y dar de lado al molesto pecador, "perdonándole"... al revés que la Doctrina tradicional, como con todos los temas morales.
Además los pecados sexuales (en los Diez Mandamientos hay dos en lugar de uno, 6 y 9, toda una excepción) son según la Virgen en Fátima los que más almas llevan al infierno en esta época. Los anticonceptivos y un bombardeo brutal en todos los medios y etapas de la vida hacen de ellos la ofensa más fácil a Dios. Por otro lado la vergüenza que sentimos al confesarlos nos indica que son una puerta al demonio muy efectiva y peligrosa. Por supuesto hay otros ocho mandamientos, siete pecados capitales y una panoplia de posibilidades de llenarnos de maldad, orgullo, y ofensa y desobediencia a Dios.
Pero el GRAN problema es casi exclusivamente que la Iglesia no predica estos temas. No son perros mudos, son lo siguiente. ¿Quién sabe que los anticonceptivos son un grave pecado siempre y que no se puede comulgar sin confesarse con propósito de enmienda? ¿Quién sabe que todos los viernes son abstinencia, sustituible por otra mortificación fuerte si no son viernes de Cuaresma? ¿Quién sabe que no ir a Misa un domingo ó festivo es pecado mortal y no se puede comulgar? ¿Quién conoce el Catecismo básico? ¡¡¡PERO SI TODO ES MISERICORDIA!!!, y un "amor" empalagoso y vacío que no sirve ni para el ratito de la homilía.
No hay Doctrina, sólo "misericordia" con minúsculas, no se predica el pecado (y por lo tanto se vive como si no existiera), no se avisa del infierno ni del purgatorio, no se enseña la fe ni la moral ni los conceptos teológicos y doctrinales básicos... ¡somos una religión de analfabetos!. Sólo con predicar el tema de los anticonceptivos se resolvería el gigante problema de la crisis demográfica.
Contaba un sacerdote que otro cura amigo suyo decía que la ignorancia era el octavo Sacramento, porque muchos pecados hoy pasan desapercibidos para el que los comete... ¡PERO ENTONCES LA RESPONSABILIDAD Y LA CULPA PASAN AL QUE NO AVISA!, porque las ofensas son objetivas, conducen a la condenación y para eso está la Evangelización ordenada por el Señor.
Ya es demasiado tarde para casi todo, y la solución y el castigo vendrán del Señor, creo que en breve. Pero nunca jamás debemos seguir siendo perros mudos, porque se nos pedirán cuentas, y cuantas más Gracias y posibilidades, cuentas mayores.
Una anécdota: una vez el sacerdote me dijo:
-El Señor es bueno y ha perdonado tus pecados.
Y yo me quedé en silencio.
Y entonces el sacerdote, dijo: y tú tienes que responder
Entonces mi ángel custodio rapidísimamente, cuando el sacerdote dijo: "y tu tienes que responder" puso en mi mente: "porque es eterna su misericordia". El sacerdote se lo agradeció al ángel custodio, le hizo un gesto, como diciendo: ¡has estado genial!!
También hay anécdotas.
¿No puede ser también que entre los habituales de la confesión actuales esos mandamientos se cumplan lo suficiente? (O que sean pecados leves que en la sociedad actual nos cueste percibir)
Enhorabuena por su artículo.
Lo ha clavado y lo entendemos sin lagunas los de pelo blanco de la promo de Prevost.
Muchas gracias por su dirección espiritual.
Siempre recuerdo al capellán del cole en la sacristía antes de la Misa con la fila de penitentes el 1er sábado de mes después de habernos confesado el jueves para el 1er viernes de mes.
Teniendo por modelo a san José, es fácil saber de qué confesarse.
QDLB.
Un abrazo y cuente con su Ave María
Salvo Fernando III el santo, pocos reyes y no muchos sacerdotes mantuvieron la castidad y se privaron de sus queridas o baraganas.
En otras hepocas no muy lejanas, como bien dice el P. Jorge, era el pecado que más obligaba a los fieles a acudir al confesionario, por eso de que en el sexto mandamiento no hay materia leve, y por ello se martirizaban o se martirizan muchas conciencias delicadas.
Tambien estoy de acuerdo con Maria de Africa en que el octavo mandamiento está un tanto olvidado pues se juzga a la ligera, se insulta a todo pasto, se calumnia sin misericordia y de restituir la fama como que no.
No digamos nada de como se falta al cuarto mandamiento. "Honrar al padre y a la madre" y el catecismo del P. Astete consideraba que en los padres se incluia a "los mayores en edad, dignidad y gobierno".
En esto fallan sobremanera los que con la disculpa o movidos por su "amor a su manera, a la Iglesia y a su manera de considerar la doctrina o la inmovilidad de las costumbres" han puesto a caer de un burro al Papa y a la parte de la gerarquia que no se plegaba a su pensamiento. Y en esa estamos hasta que llegue un papa totalmente de acuerdo con su ortodosia, hasta el punto de llamar papadolatras a quienes piden un poco de consideración, respeto y caridad en la critica.
Astete consideraba pecado grave quitar la fama sin motivo sufiente, aunque fuera descubrir faltas o defectos reales que no se conocieran.
Y por supuesto, que cuando conviene se pasa por alto lo de "el fin no justifica los medios"
No, no todo es comulgar de rodillas y en la boca y no mover una coma en la liturgia. Aunque esto sea importante cuando se hace con buena intencion.
El Astere decia que los diez mandamientos se encierran en dos: amar a Dios "sobre todas las cosa" y al prójimo "como a nosotros mismos".
No es moco de pavo: A Dios sobre todo y al projimo como a nosotros.
Este el el fallo.
"Ama (como debes) y haz lo que quieras. Dicen que decia S. Agustin.
Como ya comentan aquí, la sensibilidad moral de los cristianos ha cambiado con el tiempo: la violencia, el pudor, las relaciones extramatrimoniales, el respeto a la eucaristía, etc. cambian a lo largo de la historia. No voy a decir qué época es mejor que otra, pero cada época tiene sus sensibilidades.
Por otra parte los hombres siempre seremos imperfectos y pecadores. Hay defectos de los que uno no se librará en toda la vida. Cuesta mucho confesarse siempre de lo mismo...
Antes se comulgaba una vez al año... o menos. Ahora, directa o indirectamente, se anima a que lo hagan cada vez que se va a Misa.
Y, por último, está "Amoris Leticia" y doctrina del papa Francisco que venía a decir que el pecado es subjetivo y que lo importante es "estar en camino".
Si se junta todo esto, pues tenemos lo que tenemos
Se me ocurrió como elaborar una tortilla de patatas sin huevos y sin patatas, pero las fuerzas tradicionalistas y fascistas me dijeron que si yo era imbécil. El avance de la ultraderecha llega a nuestras cocinas.
Mi nueva receta incluia topos, caries de tiburón. y lágrimas de jesuita octogenario hereje.
Así no se va a implementar la Iglesia del futuro.
personaje de ficción, y voy con la lupa a ver si encuentro algo, y siempre encuentro y siempre digo: "mañana Señor, de verdad, lo voy a bordar". El Señor se debe de partir de risa, "¿qué mañana lo vas a bordar?"
Tuve el Shemá Israel detrás de la puerta de casa y a la entrada mucho tiempo, el papel llegó a hacerse viejo y casi no se veían las letras, y cuando entraba lo besaba y lo recitaba, y así una y otra vez, exactamente como hacen los judíos ortodoxos.
Y aquí con el tema de los pecados y las nuevas tecnologías e internet hay mucho que profundizar...
- No hay nadie en to Málaga que sepa más que yo de insectos
- Ah! entomólogo?
- No! en to málaga
Así que no es que se le haya perdido nada, nosotros las ovejas no tenemos la culpa que nos enseñen semejantes gilipolleces (no hay resquemores, bien puede Usted vetar esta publicacion, lo entiendo. Eso sí, no me retracto de lo que pienso).
La Virginidad de María, la Asunción de la Virgen, la Transfiguración de Cristo, la Resurrección son absurdas, poderes extraños y fuerzas paranormales que contravienen las leyes de la naturaleza.
El sacramento del perdón de Dios ya no tiene sentido. En el clero católico ha penetrado la fornicación y la sodomía en gran cantidad y no sólo en Alemania. A esta gente le parece inconcebible que lo que hace pueda ser un pecado nefando. Las Sagradas Escrituras están mal traducidas. Además, ¿quién quiere ofender a Dios? ¿ Existe el pecado? Pues no, y los que aún creemos en esas antiguallas deberíamos desaparecer de la Iglesia.
La frase "Ama y haz lo que quieras" (Dilige et quod vis fac) se encuentra en su Comentario a la Primera Epístola de San Juan (Tratado VII, 8). Cuando se la repite "así sin más", se comete un doble error: uno exegético (con respecto a lo que Agustín realmente quería decir) y otro doctrinal (prescindir de la fe).
Respecto del verdadero sentido en San Agustín, el verbo que utiliza no es "amar" en un sentido genérico ("amare"), sino "dilige", que implica una elección deliberada, un amor ordenado por la Gracia. En su Comentario a la Primera Epístola de San Juan, el santo está explicando que las acciones externas pueden ser engañosas: una bofetada puede ser fruto de la caridad y una caricia una invitación al pecado. Un padre puede castigar a su hijo por amor, y una caricia ser una invitación a un adulterio. Por lo tanto, lo que define la moralidad de un acto es la raíz. Pero aquí está la trampa moderna que calla que para San Agustín, es imposible "amar" (en sentido cristiano) sin la Verdad de la Fe. El no aceptaba que un amor meramente humano, subjetivo o filantrópico fuera suficiente si estaba divorciado de la doctrina y de Dios.
Y respecto al peligro doctrinal que conlleva la frase cuando se lanza la sin las debidas aclaraciones, se promueve una especie de "buenismo" pelagiano. Si basta con "amar" entonces la Revelación ya no es necesaria, la fe (el asentimiento de la razón a las verdades que Dios ha revelado) se vuelve secundaria y los Sacramentos y la Iglesia pasan a ser opcionales. Y terminamos en que "No importa si eres católico, protestante, budista o ateo, mientras ames y hagas el bien..." (Rahner y el "cristiano anónimo"). Y así se pierden no dos o tres mandamientos, sino todos. Y ni hablar de los Sacramentos, ya el bautismo no es más necesario para salvarse, de la Confesión ni hablar, y la Eucaristía pasa a ser un mero banquete (nada de sacrificio expiatorio) en donde nadie piensa/cree en la presencia real del Señor. Pero gran parte de la culpa de esto lo tiene la Iglesia que dejó de predicar sobre el pecado y los novísimos. "Mi pueblo perece por falta de conocimiento". Si bien lo preceptuado por Ezequiel 33:7-9 siempre tuvo validez, creo que ahora más que nunca debería ser tenido en cuenta, especialmente por aquellos a los que mucho se les ha dado.
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