Me van a permitir que les pregunte otra vez
Hace ahora cuatro años y medio, en enero de 2022, cuando estábamos en todo el lío del sínodo, les hice una pregunta: “¿Qué es lo que ustedes quieren?”. Batimos el record de respuestas, nada menos que 453. No está nada mal.
El caso es que, como digo, han pasado cuatro años y medio, y seguimos con el sínodo sinodal, del que ahora mismo no sé en qué precisa fase se encuentra. Es igual. Lo que nadie puede negarnos es que empezó, y sigue y sigue con más tenacidad que el conejito de Duracell.
Y ahora, mis queridos amigos, también podemos nosotros mismos hacer una evaluación de esas de andar por casa.
Por eso, y abusando de su infinita paciencia con un servidor y de ahí para arriba, cuanto más arriba más paciencia, me permito preguntarles si han observado algún cambio en su vida, en sus parroquias, en la Iglesia diocesana y universal que sea fruto de este espíritu sinodal. Y en caso de cambio, si ha sido a mejor o a peor o depende.
Pues ya nos dirán.
11 comentarios
Lo que si he percibido que los utilizan esa palabras tratan de cambiar la doctrina De la Iglesia
Su avemaría
El sínodo me deja claro que yo en la Iglesia no... No. En ocasiones si hay que pedir dinero para paliar los efectos de un seísmo, una inundación, ... pues entonces si te das cuenta que eres importante y que cuentan contigo. Pero en el sínodo la verdad no. Y luego el sínodo me ha dejado claro que en este mundo, -en el otro no sé- pero en este pertenezco a la tropa, y sólo cuando hay que arrimar económicamente el hombro, entonces te das cuenta que eres importante. Muy importante. Tu colaboración es imprescindible.
Con mi comentario anterior he querido manifestar que la Iglesia hay que dejarla como ha estado siempre. No hay que cambiar nada. La Iglesia tiene una historia de 21 siglos de existencia y este árbol ha dado un fruto de cientos de santos, de beatos. Si algo ha funcionado durante 21 siglos y ha dado estos frutos por qué hay que cambiarlo.
entrener al personal.
También dicen que sabe como hacer las preguntas y sus preámbulos.
Y parece que nadie le ha tirado la primera piedra, pues no se le ve excalabrado
Al sinodo se le estan poniendo muchos palos en las ruedas.
Las mas peligrosas son las de los alemanes desnaturalizando el sinodo.
Después, utilizando estas, las de los que no hablan muy bien de la jerarquía, pero tampoco se fian de la Asamblea.
Y el poder clerical no parece que quiera ceder, ni tampoco lo que podíamos llamar la manera clerical de actuar "los fieles comprometidos". Suele arraigar mejor lo de "yo me lo guiso yo me lo como" es más facil y anula las discusiones y las tan criticadas reuniones.
A pesar del cuando dos o más os reuniais en Mi Nombre...
Yo creo que nombrar a la Iglesia la religion oficial, despues de las crueles persecuciones, tuvo grandes ventajas para la iglesia.
Tambien recibió influencia del Imperio en la nomenclatura, vestimenta, dignidad y ostentación de sus dirigentes, y en su manera de ejercer la autiridad con detrimento de la manera sinodal de decidir, que nos refieren los Hechos de los Apóstoles, cuando la sustitucion de Judas y la elección de los diaconos.
La Asamblea elegía y proponía y los apóstoles decidieron y los impusieron las manos.
A pesar de esta influencia del imperio, los pórticos, tan importantes en las iglesias románticas segovianas y otras muchas, tambien sugieren que se celebrasen reuniones manteniendo viva cierta sinodalidad. Y asi lo confirma el Sinidal de Aguilafuete, primer libro impreso en España.
El sinodo poco o nada ha influido en la vida de los fieles, pues no se ha implantado.
A lo sumo se utilan los consejos parroquiales o diocesano, donde los obispos y parrocos ponen y quitan a su manera.
Y eso de sinodal no tiene nada o casi nada y por ello es una caricatura que trata de parecer sin ser.
Lo de decidir en los pueblos serranos o mesetarios qué hacer reunidos a la salida de misa, con pórtico o sin pórtico, puede ser más sinodalidal de lo que parece. Y por lo que se ha leido estos años, da buenos resultados.
Lo único que estoy notando es la cantidad de chiringuitos que a cuenta del sínodo se van creando.
En mi diócesis antes había un consejo pastoral, otro presbiteral y otro episcopal. Ahora tenemos otro más: el episcopal extendido. Otra excusa más para perder el tiempo.
Cada día estoy más de acuerdo con aquel que dijo que no sabía si el juicio final pillará a los curas en gracia, pero seguro que los pillará reunidos.
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Partiendo de que el cambio principal debe ser el del fiel, principalmente personal:, es decir que si una señora que va a misa dominical sigue gastandose 2000 euros en peluquerias tintes y uñas al año mientras que da 35 cent de euro semanal a la colecta de la parroquia y nunca le dice a sus nietos y sobrinos que eso de irse con la novia de fin de semana a un festival durmiendo juntos está mal; da igual que cambios haya en la parroquia porque el futuro de esta señora es bastante negro; digamos lo siguiente de todos modos:
Quién nos iba a decir que el empeño en «caminar juntos» terminaría aterrizando en el asfalto parroquial con la precisión de un reloj suizo. Si alguien albergaba alguna duda sobre de dónde han salido las reformas de nuestro día a día, aquí están los diez mandamientos del pragmatismo sinodal que nos han cambiado la vida de barrio sin pedir permiso:
Las Unidades Pastorales: El sacerdote ya no es de una parroquia, es un bien de consumo compartido. Si quieres ver al cura, toca consultar el cuadrante de la mancomunidad.
El empaquetado de la Misa Tradicional: En impecable aplicación de la comunión sinodal, la liturgia vetus ordo ha sido amablemente invitada a recoger sus bártulos y mudarse a templos muy, muy concretos. En primer lugar porque al 99% de los 1422 millones de bautizados catolicos la misa en latin no le importa lo más minimo, y de entre quienes les importa hay un grupo de hoolingans que no paran de insultar a la gente del novus ordo missae. ESTE PUNTO MAS SINODAL NO PUEDE SER
El Safeguarding como rutina: El certificado de penales y el curso de entornos seguros son ahora tan obligatorios para hacer voluntariado como llevar calzado cómodo a las excursiones.
Las encuestas infinitas: Nos hemos graduado en relleno de formularios. El Sínodo nos descubrió que el laicado no solo escucha, sino que responde cuestionarios de doce páginas.
La caridad de trinchera: Cáritas parroquial ha pasado de repartir la bolsa mensual a convertirse en el escudo de contención social frente al precio del alquiler y la cesta de la compra.
El catequista con carné oficial: Se acabó lo de «sostener el libro mientras los niños pintan fichas». Ahora el laico catequista se forma, se acredita y se diploma como Dios manda.
El cepillo con pantalla táctil: El «caminar juntos» también acepta Bizum, datáfono y transferencia inmediata. La fe sigue siendo gratis, pero la luz del templo se paga con tarjeta.
El fin del «aparcaniños» en la catequesis: Los padres que soñaban con dejar a la criatura una hora libre el martes han descubierto que el nuevo itinerario exige su presencia activa y constante.
El rostro hispano de la parroquia: La acogida al migrante ha dejado de ser un epígrafe de folleto para convertirse en el motor que llena bancos, coros y la vida comunitaria de nuestros barrios.
En fin, ahí lo tienen. El camino sinodal no era una entelequia teológica para despachos de Roma: era esto, bajado al suelo y a golpe de circular. Un cordial saludo.
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