InfoCatólica / De profesión, cura / Archivos para: 2018

29.08.18

Reflexiones desde La Serna del Monte en estos días tristes

Ayer tarde acabamos con las fiestas de La Serna, o las fiestas de La Serna acabaron con nosotros. Cinco días de encuentro, amistad, alegría… y fe, que de eso hubo y mucho.

Lo estrictamente religioso, el culto, podemos decir que se concentró especialmente en sábado, domingo y martes. El sábado, misa de acción de gracias por el año pasado, el domingo misa de la Virgen del Socorro, seguida de la procesión con la Virgen y San Agustín por las calles de la localidad, y el martes, solemnidad de San Agustín, patrón de la localidad, misa a las 13 h. y procesión por la tarde, también con las dos imágenes.

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27.08.18

No podemos seguir así. Hagan algo, por favor

No podemos seguir así. Llevamos semanas, meses, con las supuestas miserias de la Iglesia abriendo no ya portales de información religiosa, sino informativos de radio y televisión y todo tipo de prensa. Es agotador. He perdido la cuenta de los días, las semanas.

En las últimas semanas, toda la movida de Chile con la dimisión en bloque de todo su episcopado. Malos olores desde Honduras. La fetidez de Pensilvania. Ahora los catorce folios de Viganó. La sensación que le llega al pueblo de Dios y a la sociedad en general es que estamos viviendo en una enorme cloaca. Se mire por donde se mire no hay otra.

No sé lo que hay de cierto o no en cada cosa, aunque me temo que lo hay. Si la carta de Viganó es cierta, y los hay que dicen que sí, estaríamos cimentando el gobierno de la Iglesia en la peor de las podredumbres. Y si no lo es, o exagera, el mismo arzobispo y los que lo apoyan serían unos personajes siniestros dispuestos a todo con tal de socavar al mismo pontífice. En cualquier caso, un horror, un sinsentido, algo insufrible que quizá a muchos deje indiferentes, pero que está siendo causa de dolor en la Iglesia.

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26.08.18

Hoy, en medio de tanto dolor, don Jesús me ayuda a ser iglesia

“Socio” y un servidor damos paseos y hacemos excursiones. Le encanta el coche y basta abrir la puerta para que, de un salto, se introduzca en su bolso de viaje dispuesto a hacer kilómetros.

Ayer terminamos en Sotillos de Caracena, un pueblín de Soria deshabitado desde los años sesenta. Cuentan las crónicas que llegó a tener ocho casas y treinta y dos vecinos. Hoy, pasear por sus calles es regresar en el tiempo y pensar en una vida que fue y en una nada que es.

Sotillos mantiene aún, milagrosamente en pie, su iglesia parroquial. Me encanta, cuando el azar nos lleva a uno de estos pueblos, entrar en su templo y contemplar la ruina actual. No queda nada del altar. Restos del coro y un púlpito a medio caer. No tenían sacerdote, normal. Cuentan que don Jesús, el cura, acudía a caballo desde Pedro, para celebrar misa cada tres domingos.

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24.08.18

Las misas franquistas de monseñor Reig Pla

Mala cosa es andar por la vida dejándose uno llevar por filias y fobias, especialmente si uno es o pretende ser periodista. Mal negocio.

Religión Digital tiene sus amigos y sus enemigos. Algunos no declarados sino declaradísimos, como por ejemplo el cardenal Rouco Varela y obispos como Sanz Montes, Munilla, Demetrio, Fidel Herráez o Reig Pla. Las razones ellos las sabrán y otros también, al menos en parte.

Dicho esto, si uno de sus “non gratos” comete una barrabasada, pues nada, digan cuál es y leña al mono que es de goma. Lo jorobado es que no siempre lo tienen fácil, así que necesitan un ejercicio de imaginación para ver el modo de sacudir alguna leche a los susodichos.

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23.08.18

Curas perdidos y marrones que tienen que comerse los obispos

Y cada vez más. Porque si es verdad que los curas a veces pareciera que andamos medio locos (me he levantado generoso), se supone que alguien debería exigirnos sensatez.

Hay cosas dudosas, rumores, dicen que, parece que, vete a saber. Pero las hay que saltan a la vista de todos de forma “ostentorea” que diría el difunto Jesús Gil. Un cura puede soltar una barbaridad en la homilía, calentarse un día y soltar una inconveniencia, escribir quizá con una cierta ligereza en un momento, como un servidor sin ir más lejos. Bien. Un fallo lo tiene cualquiera y generalmente la cosa no pasa de un “ten cuidado”, cosa por lo demás que se agradece.

Otro asunto es cuando las cosas, en román paladino, pasan de castaño oscuro. Es decir, que las sandeces, o las barbaridades o los escándalos son de tal calibre que ya no hay por dónde cogerlas. Es en estos casos en los que el pueblo fiel, el que va a misa, defiende a la Iglesia, aporta su óbolo en la colecta y su cruz en el IRPF, se cabrea y mira a lo alto, no al cielo, sino a un alto más asequible, y exige de una vez alguna respuesta.

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