Fulgores del Sagrario, un libro fruto de la experiencia ante Jesús Sacramentado en el confinamiento

Pedro Sinde es un escritor, licenciado en Filosofía y antiguo profesor. Actualmente es bibliotecario y archivero en la Congregación de las Siervas Franciscanas Reparadoras de Jesús Sacramentado, además de miembro de la Comisión Histórica de la Causa de Canonización de la hermana María de San Juan Evangelista.
Ha escrito varios libros de filosofía y hermenéutica de poetas portugueses. De entre sus obras publicadas, además del libro “Fulgores del Sagrario” (2021), destacan los siguientes títulos en portugués: “Tierra Lúcida: La Intimidad del Hombre con la Naturaleza” (2005), “La Montaña Mística - Cartas desde la Cárcel” (2007), “El Canto de los Seres: Nostalgia de la Naturaleza” (2008) y “Fulgores de Fátima: pensando el mensaje" (2017).
¿Cómo nace este libro Fulgores del Sagrario?
Había regresado a la Iglesia, después de muchos años fuera, y un día, entrando en una iglesia donde iba todos los días, he hecho lo que todos hacemos, aunque muchas veces sin conciencia: miré el sagrario, me arrodillé y me santigüé. En ese momento, mirando al sagrario, aún arrodillado, tuve una certeza nítida: el catolicismo es no apenas una religión incomparable con otras religiones, pero también incluso incomparable con otras formas de cristianismo, sea el protestantismo o, incluso, la ortodoxia. ¿Por qué? Pues, porque solo la Iglesia católica tiene a Dios presente en el sagrario de forma ininterrumpida. Los protestantes no tienen sacerdocio y, por eso, no tienen consagración eucarística; los ortodoxos, que sí tienen sacerdocio, no guardan, o lo hacen solo de modo circunstancial, al Señor en el sagrario y tampoco tienen adoración eucarística. Cuando entramos en una iglesia católica, estamos realmente en la casa de Dios, porque Él está ahí con Su presencia real y personal; pero si entramos en una mezquita, una sinagoga, un templo budista, lo que tenemos es un espacio, muchas veces bello, pero sin presencia real alguna. Cuando entramos en una iglesia católica, hay como una “diferencia ontológica", un espacio no solo sagrado porque los hombres lo respectan como tal, pero sagrado porque la presencia de Dios en el sagrario lo sacraliza.









