InfoCatólica / Caballero del Pilar / Categoría: Entrevistas

15.12.25

Pablo Lope Sagarra reflexiona sobre la heroica misión de los capellanes españoles en el Frente ruso

Pablo Lope Sagarra Renedo, nacido en Valladolid en 1969, está casado y tiene seis hijos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y doctor en Historia por la Universidad San Pablo CEU de Madrid. Desde 1994 pertenece al Cuerpo Superior de Administradores de la Junta de Castilla y León y ha trabajado en puestos en la administración pública en las comunidades de Castilla y León y de Murcia.

En esta entrevista analiza la misión de los capellanes españoles en el Frente ruso, dentro del libro División Azul. Hablan los especialistas. Desmontando la leyenda negra antidivisionaria. Un libro de Laus Hispaniae, coordinado por Juan Negreira Parets.

¿Por qué decidió estudiar a fondo el tema de los capellanes católicos en la División Azul?

Lo primero, gracias Javier Navascués por brindarme la oportunidad de compartir esta historia de los capellanes divisionarios, preciosa por lo que supuso de entrega y de sacrificio por Dios ―por las almas, por el pueblo fiel― y por España, en un escenario tan duro, como fue el de la campaña de Rusia durante la Segunda Guerra Mundial.

Lo segundo, decir «capellanes católicos» en la División Azul es una tautología. La División Azul fue unidad de combate expedicionaria y voluntaria, organizada por el gobierno español surgido de una guerra civil como la española que fue vivida como cruzada en el sentido pleno, religioso del término por el bando nacional victorioso ―así fue bautizada por la autoridad eclesiástica, la jerarquía católica en España― aunque evidentemente dicha guerra no fue solo una cruzada; fue también una guerra en la que se ventilaron intereses de orden económico, social, político y territorial. Por consiguiente, los capellanes de la División Azul solo podían ser católicos.

¿Por qué ha investigado sobre los capellanes en la División Azul y en las Escuadrillas Azules?

Por un motivo personal-familiar ya que siempre he admirado a un tío abuelo mío, Cruz Omaechevarría Martítegui, sacerdote secular, quien ejerció de capellán militar durante la Guerra Civil en el llamado Ejército de Euzkadi, en un batallón de gudaris. Siempre nos llamó en casa la atención su disposición a ejercer su ministerio entre los nacionalistas vascos, a pesar de que su padre y hermana hubieran sido encarcelados por el gobierno de Aguirre por ser tradicionalistas. Él también lo era, pero cuando fue movilizado por el Gobierno de Euzkadi, por encima de sus sentimientos e ideas, no dejó de atender a las almas de aquellos soldados. La historia de los capellanes de gudaris es digna, también de ser contada.

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14.12.25

La gran estafa del llamado progresismo democrático, un eufemismo que camufla el odio anticlerical

La gran estafa del PROGRESISMO DEMOCRÁTICO es indignante: legalizar por ley el asesinato de los niños en el vientre de la madre ¡Es progreso en derechos!; asesinar por la ley de la eutanasia a persona que lo soliciten; degenerar por ley a niños y mayores mediante perversiones de ideologías de género; legalizar por ley el divorcio; engañar con la amputación de genitales para fingir ser mujer; tolerar todo tipo de falsas religiones aún las más inverosímiles; etc.

Progreso para los malvados es esto y mucho mas. Así vemos como viviendas se ven ocupadas por ladrones de todo pelaje sin moral y educación; nuestras casas han de protegerse con barrotes, puertas blindadas, alarmas antirrobo, etc. Progreso es también dar pagas a inmigrantes que no sabemos de donde vienen. Progreso es ver día tras día como se degradan barrios enteros; robos, violaciones, asesinatos… Las tiendas de comercio han de tener un vigilante de seguridad por los robos continuos; los precios de los alimentos son cada vez mayores; los impuestos son cada vez más abusivos en los regímenes democráticos y triunfa el desempleo, la amoralidad, la falta de educación, el profesorado indigente, etc.

12.12.25

El seminarista Jorge Mora protagoniza el musical sobre San Carlo Acutis que está cambiando vidas

Jorge Mora Huerta. Grado Profesional de Trompeta y elemental de Piano. Ahora estudia 1° de filosofía en el seminario conciliar de San Julián de Cuenca. En Católicos en Acción es catequista de adolescentes, lleva un proyecto “Eslabones” donde da formación a jóvenes de toda la Diócesis, tratan temas actuales que nos encontramos en nuestro día a día (Existencia de Dios, veracidad de la Iglesia Católica, el problema del sufrimiento, la castidad, aborto, eutanasia, ideología de género…); y también creó un proyecto, “Hombres como San José", donde más de 40 jóvenes se ayudan a vivir la castidad en un mundo pansexualizado.

¿Por qué militó desde joven en Católicos en Acción?

Mi familia es del movimiento, y el movimiento a la vez es mi familia. No concibo mi vida sin CeA, me lo ha dado todo: la fe, la comunidad, la vida interior, la formación, mis mejores amistades, una niñez y juventud de ensueño… Con el tiempo, además, he comprendido que no se puede ser católico y no estar en acción; o estar en acción y no hacer otra cosa que no sea para conquistar, como sea, almas de joven a Cristo. Pertenecer a CeA es para mí un honor: veo en cada miembro un hermano de batalla y algo tan bonito que no merezco. Se me hace imposible no amar con todas mis fuerzas a cada uno de los miembros y me emociona pensar que un día podremos vivir todos, siempre unidos, en el Cielo. Ser joven de CeA es vida, es pasión y es eternidad.

¿Cómo nace su vocación al sacerdocio?

Entré al seminario con 13 años tras percibir un deseo muy intenso de seguir a Jesús en la adoración perpetua de Cuenca, mi ciudad, donde iba cada semana a mi hora con el Señor. Y aunque el proceso no es fácil, doy muchas gracias a Dios por estos siete años viviendo en el seminario, que para mí es el mejor gimnasio para discernir y prepararte para cumplir la voluntad de Dios, sea cual sea.

Aquí me he enamorado aún más de Jesucristo y de su Iglesia, me he enamorado de mi Diócesis y he madurado en la fe participando de muchos apostolados. He conocido a muchos sacerdotes, en los que veo, hecho carne, aquel versículo de Isaías: “Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»; a ti te llamarán «Mi predilecta», y a tu tierra «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá un esposo (Is 62, 4).

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11.12.25

El P. Jorge González Guadalix nos muestra su lado más entrañable y su felicidad como cura de pueblo

Suelo aprovechar mis visitas a Madrid para conocer en persona a amigos y a personas a las que admiro. En esta ocasión la Providencia me llevó a la Serna del Monte y a Braojos a conocer el P. Jorge González Guadalix, uno de los sacerdotes pioneros en la evangelización por Internet y compañero de InfoCatólica. Nos trató al equipo de Agnus Dei Prod con una amabilidad exquisita y pasamos una excelente mañana con él coronada con una comida estupenda y muy amena.

Para dejar constancia de la visita le grabamos en vídeo. Dialogamos con él, de forma entreñable, sobre su felicidad al servir al Señor como cura de pueblo.

Espero que les guste.

10.12.25

Gemma de Vicente: “Vivir sin Dios es vivir sin sentido, con el cuerpo vivo, pero con el alma muerta”

Muchas almas ha estado años perdidas y muy alejadas de Dios y de repente han tenido una conversión espectacular. Es el caso de Gemma de Vicente, que da testimonio de las maravillas que ha hecho Dios en su vida. Su ejemplo nos hace ver que debemos seguir rezando por la conversión de nuestros amigos y familiares. Dios tiene sus tiempos para cada alma. Debemos rezar para que esas gracias especiales que Dios regala sean eficaces para las personas que más queremos.

¿Cómo se puede vivir tanto tiempo alejada de Dios?

Me cuesta comprender cómo pude pasar tantos años así. Parecía estar viva: mi cuerpo existía, pero mi alma estaba muerta, y lo peor es que ni siquiera lo sospechaba. En realidad, mi vida carecía de sentido; no tenía una meta verdadera y en mi corazón habitaban una profunda inquietud y una soledad que no lograba entender.

Hoy sé que volví a la Vida en 2016, cuando unas amigas me invitaron a participar en un retiro católico llamado EMAÚS.

¿Cómo intuye ahora que el Señor le estaba esperando?

Porque, como Padre, Dios quiere lo mejor para sus hijos. Por eso no se cansa de llamarnos y esperarnos, aunque respeta nuestra libertad de respuesta, nuestro “sí”, por pequeño que sea. A partir de ese momento Él comenzó a transformar mi vida, llenándome de consuelos y bendiciones. En mi caso, me esperaba en este retiro. Sin embargo, como mi alma estaba tan perdida, el mismo viernes por la noche empecé a sentir un profundo rechazo, una claustrofobia casi asfixiante, y solo pensaba en cómo salir de allí.

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