Javier Paredes reflexiona sobre su libro ¡Hasta el Cielo! Mártires de la II República y la Guerra Civil

Javier Paredes es catedrático emérito de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá. Renovador del género biográfico, ha publicado varias biografías de destacados políticos y hombres de empresa de los siglos XIX y XX. Es autor de las biografías de Pascual Madoz, ministro de Hacienda de Isabel II, del militar y político de la Primera República de 1873 Serafín Olave o del empresario Félix Huarte. Es director de la Historia Contemporánea de España y de la Historia Contemporánea Universal de la editorial Ariel, utilizadas como manuales en muchas Universidades españolas desde hace años. Experto en Historia religiosa, ha sido director del Diccionario de Papas y Concilios de la editorial Ariel. Autor de la Biografía de Sor Patrocinio (1811-1891) de la editorial San Román.

En esta ocasión reflexiona brevemente sobre su libro ¡Hasta el Cielo! Mártires de la II República y la Guerra Civil

¿Por qué un libro sobre los mártires de la II República y la Cruzada nacional?

La mayor persecución de la Iglesia católica, en sus dos mil años de existencia, se ha producido en España durante la Guerra Civil de 1936 a 1939, superando con creces el número de mártires en tan solo tres años al que se produjo en los tres primeros siglos. En dichas persecuciones, que comienzan con Nerón y concluyen en el siglo IV con Constantino, los números más bajos que ofrecen algunos historiadores nos dicen que fueron unos dos mil el número de mártires durante todos esos siglos; para otros, la cifra más alta nunca pasa de los cinco mil mártires.

En España son 10.000 el número de mártires, de los que ya han sido beatificaos 2.254 y hay muchos procesos de beatificación en marcha, que concluirán en un futuro próximo.

Y me pregunta usted, por qué un libro como este… Pues porque a pesar de las cifras anteriores, que son de auténtico récord Guinness, es un hecho desconocido por muchos. Y además de desconocido, manipulado pro la ley de memoria democrática, con la que el actual Gobierno de España quiere borrar la responsabilidad de los verdugos en estos hechos. Por cierto, tengo que felicitar al parlamento de Baleares, que recientemente ha abolido la totalitaria ley de memoria democrática. Ojalá cunda el ejemplo para que florezca la verdad.

¿Por qué la meta, el Cielo, que estuvo clara para ellos debe estarla también para nosotros?

¡Hasta el Cielo! Así se despedían los mártires de sus familias y amigos, cunado los milicianos se los llevaban ala martirio. Y esa despedida es la que me ha servido para poner título a mi libro. Esas tres palabras expresan muy a las claras la profundidad y la grandeza de las vidas de los mártires.

Para investigar el martirio de los protagonistas de mi libro, he tenido que conocer la vida de todos ellos. Y le puedo asegurar que sin la profunda vida cristiana que tuvieron antes de morir, no se puede entender la paz y la entereza mostradas en el martirio. Se cumple en todos los casos el conocido dicho cristiano de “que se muere como se vive”.

¿Por qué era importante plasmar en un libro los grandes artículos sobre mártires que ha ido publicando en Hispanidad?

El libro no es una mera colección de los artículos. Desde hace años vengo publicando en el periódico Hispanidad más de doscientos artículos sobre la Guerra Civil y no son precisamente artículos de un par de folios. Para poder escribir todo eso he tenido que consultar mucha documentación de archivo y leer muchos libros. Y todas esas lecturas mías, durante tanto tiempo, son los cimientos sobre los que he construido mi libro.

¿Cómo ha podido sintetizar tanta información en apenas 180 páginas?

Tenía material para hacer un libro de muchísimas páginas, pero he querido hacer libro de pocas páginas, sin notas y sin debates historiográficos, para divulgar lo máximo posible estas vidas tan ejemplares, que emocionan y animan para que que nosotros también algún día nos podamos despedir de los nuestros con las mismas palabras de los mártires: ¡Hasta el Cielo!

Por Javier Navascués

16 comentarios

  
Transeúnte
Todas las guerras tienen sus mártires. Es hora de pasar página y dejar a los muertos que descansen.
22/03/26 9:18 AM
  
Pedro de Madrid
Estremece leerlo, cuenta de forma muy detallada como actuó el socialcomunismo y anarquismo durante la II República con la aquiescencia de su gobierno. Los republicanos eran libres para blasfemar, martirizar, asesinar, incendiar, destruir la cultura y robar. ¿Quién consintió más?. No me extraña que Franco, empezando de casi cero, muy apoyado por españoles decentes, ganara la guerra
22/03/26 9:46 AM
  
Juan Vera
Pasar página… Sí, pero una verdad incontestable es que no todas las repúblicas y guerras tienen tantos inocentes mártires cristianos como esta. Los que no pasan página son particularmente una buena cantidad de herederos del Frente Popular y de la IIIª República. Ellos siguen hoy reivindicando a sus muertos y despreciando y tratando de que queden en el olvido los muertos asesinados por sus antecesores ideológicamente afines. Odian a los contrarios, y a éstos les aplican hipócritamente el sambenito de ser los odiadores. Pretenden imponer un relato de buenos y malos, en el que sus contrarios queden como únicos culpables. Ante esta treta infame, lo menos que se puede hacer es reivindicar con firmeza la verdad de los hechos históricos consumados y comprobados, sin ningún rencor. Por más que se les recuerde, los muertos no van a dejar de descansar, pero, a muchos vivos, la memoria no nos ahorrará la melancolía que nos produce la gente que sigue odiando a los que no comulgan con su relato amañado o con su ideología siniestra.
23/03/26 1:26 AM
  
María de África
Bueno, Transeúnte, podemos hacer lo mismo con San Sebastián y Santa Bárbara que llevan más tiempo muertos y fueron víctimas de un imperio que desapareció hace mucho tiempo. No veo por qué vamos a hacer diferencias entre los mártires, olvidémoslos a todos que es, probablemente, lo que has hecho tú.
23/03/26 11:32 AM
  
Alberto
No son víctimas de guerra, sino de una persecución ignominiosa a los católicos para su tan deseado exterminio. Eran simples civiles (tanto consagrados como seglares) que murieron por su fe y por no negarla.
¡Tanta sangre inocente derramada en la defensa de la fe no puede ni debe olvidarse! Son ejemplo de fidelidad a Cristo y semilla de nuevos creyentes. Debemos darles tributo y agradecerles su Sí incondicional a Dios y pedir las fuerzas para ser capaces de imitarlos llegada la ocasión.
Muchas gracias al profesor Javier Paredes y a tantos otros que están trabajando incansablemente por mantener su memoria viva. ¡Viva Cristo Rey!
23/03/26 11:46 AM
  
María de África
Mi impresión, y llevo muchos años por aquí, es que hay muchos católicos a los que los mártires les molestan por aquello que dijo Antonio Machado: "La envidia de la virtud". Ante alguien que ha demostrado lo que tú no has hecho solo hay dos maneras de verlo: o lo admiras o lo desprecias. La admiración conlleva el reconocimiento de que alguien es mejor que tú, o de que alguien ha dado unos frutos que tú no sabes si llegarías a dar, y eso molesta mucho. Este mundo en el que vivimos tiende al abajamiento de otros para sentirnos mejor, a no ser que el otro sea un influencer o algo parecido, en cuyo caso sí podemos admirarlo. Al final y al cabo la igualdad es eso: mi opinión es igual que la del sabio y mi cristianismo igual al del mártir. Yo no necesito modelos ni me aúpo a lomos de gigantes, el gigante soy yo.
23/03/26 11:50 AM
  
José Herrera
Sobre el hecho de pasar página, creo que hay que estudiar los hechos por parte de los historiadores y recordar a todas las víctimas de ambos bandos, pero no utilizarlas en las guerras culturales de la política actual, como desafortunadamente tantas veces se hace para dividir a los españoles.
23/03/26 12:22 PM
  
María de África
José Herrera: Una víctima no es un mártir, recordar a la víctimas es una cosa, recordar a los mártires otra. Mi madre fue católica y casi le mata la metralla de un mortero cuando tenía catorce años, ¿hubiese sido mártir? No, hubiese sido víctima de la guerra. Precisamente las bombas no discriminan y por eso los católicos muertos por la bomba atómica de Nagasaki no son mártires. ¿Lo vas pillando?
23/03/26 12:33 PM
  
María de África
Las nociones de heroismo o de martirio indican grandeza y la grandeza se la ha cargado esta sociedad. La noción de víctima es diferente, implica que alguien estaba en el sitio donde el peligro le alcanzó, y por eso despiertan nuestras condolencias, a no ser que seamos insensibles. Aquí no se habla de todos los católicos, seglares o eclesiaticos, que murieron sino de los que murieron por odium fidei. Desde luego si mi madre, que fue alcanzada por la metralla, hubiese muerto, ni por pienso se les habría ocurrido a mis abuelos que tuvieran una hija mártir porque ellos distinguían muy bien. Ahora es cuando no distinguimos.
23/03/26 12:52 PM
  
L.C.
Tengo antepasados mártires y antepasados republicanos .

Y pienso que hay muchísimos Españoles en esa situación.
23/03/26 12:54 PM
  
María de África
Tomemos el caso actual de los católicos de Gaza, ellos son víctimas, pero difícilmente serán mártires porque no van a por ellos específicamente. Hamás tiene como objetivo Israel e Israel tiene como objetivo a Hamás, pero ninguno de los dos al P. Romanelli y su parroquia. Ellos pueden llegar a morir por las bombas o incluso por hambre, pueden ser santos, indudablemente, pero no mártires.
Los que aparecen en el libro fueron asesinados por una sola cosa: su Fe y eso es martirio. Un seminarista de Barbastro daba lo mismo lo que pensase sobre la guerra, si era ilegítima o no lo era, no fueron a por ellos por sus ideas políticas, fueron a por ellos porque eran católicos. Nadie les preguntó nada sobre política, nadie les preguntó nada sobre nada, con excepción de que pisaran una cruz o tiraran al barro el rosario.
23/03/26 1:38 PM
  
José Herrera
María, ya sé que no todas las víctimas son mártires, pero los mártires son víctimas, en su caso de la violencia anticlerical o del odio a la fe, según la doctrina católica del martirio.
23/03/26 1:39 PM
  
María de África
José Herrera: Naturalmente, es un silogismo de libro:
-Todas las víctimas son inocentes.
-Los mártires son inocentes
-Luego los mártires son víctimas.
Y luego puedes seguir con el siguiente:
-No todas las víctimas son santos.
-Los mártires son víctimas
-Luego no todos los mártires son santos.
Y eso nos lleva a cargarnos el martirologio.
El mismo Jesucristo fue una víctima y así se le llama, y ¿cuál es la diferencia entre Él y cualquier víctima de un juicio inicuo? Un ateo te dirá que ninguna.

23/03/26 3:16 PM
  
maru
Pero del lado de los sacerdotes, religiosos y laicos católicos, no hay memoria histórica, verdad, señores del gobierno? Hipócritas y falsarios! En cualquier guerra hay muertes y torturas en ambos bandos, no solo en uno, como vds. alardean y proclaman todos los días.
23/03/26 3:17 PM
  
María de África
Todo ateo que admita como histórica la figura de Jesucristo admite sin dificultad que fue condenado injustamente, lo que no va a admitir nunca es que Jesucristo es Hijo de Dios Vivo. Nosotros hacemos lo mismo con los mártires mezclándolos con las víctimas si no vemos la diferencia de dar testimonio o no, porque mártir significa testigo.
23/03/26 3:27 PM
  
MARIELA
Transeúnte, ¿Acaso los herederos del socialismo que asesinaron a nuestros mártires han pasado página? ¿No son ellos los que han vuelto a abrir el melón con la sectaria ley de memoria histórica? ¿Tenemos que callar? ¿Acaso este gran libro no es memoria histórica?
23/03/26 8:15 PM

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