Tocados por Dios. Un viaje del protestantismo al catolicismo

Sergio nos cuenta el proceso de conversión a la Iglesia Católica desde el protestantismo como anticipo del libro que va a publicar. Un camino apasionante que vivió con su mujer Evelien. Su caso recuerda al de Scott Hahn y su esposa Kimberly. Acompáñenos a un viaje apasionante de regreso a casa. Igualmente les iremos informando sobre el libro una vez se publique.
¿Cómo marcó su infancia y juventud ser protestante?
En un principio, fui bautizado en la Iglesia Católica. Después de un tiempo, mis padres comenzaron a visitar una pequeña iglesia evangélica reformada en Málaga. Mi infancia estuvo totalmente marcada por ello, y tengo que reconocer que para bien. Sé que hay muchos conversos al catolicismo que vienen también del protestantismo que comienzan a olvidar lo mucho que aprendieron o las cosas buenas que pueden aún permanecer en estas confesiones no católicas. De hecho, todo lo bueno que pudiera haber en el protestantismo es lo que heredaron directamente del catolicismo.
Pero en cuanto a mí, y hablo también en el nombre de mi esposa, Evelien Louws, tenemos muy buen recuerdo de nuestra infancia y de la educación que recibimos. Aunque sí comentaré algunas diferencias en cuanto al protestantismo en España y en Holanda, de donde es ella.
En cuanto a lo bueno. Aprendí a amar las Sagradas Escrituras, y a amar a Cristo. Creo que esto es fundamental en la vida de un cristiano. Y todo esto fue ocurriendo, gracias a la educación que me dieron mis padres Salvador y Rosa, a la iglesia evangélica, y a una profesora que tuve en EGB que jamás olvidaré y que, por cierto, era católica. Se llamaba Ana Lagos.
En cuanto a algunos aspectos no tan positivos, en los cuales no deseo centrarme, habiendo llegado a mis catorce años, ya habíamos pasado al menos por tres o cuatro iglesias diferentes. Esto es un denominador común en el protestantismo español, a diferencia de la experiencia vivida por Evelien en Holanda. Allí, la Iglesia Reformada a la que ella perteneció desde su infancia, venía de una tradición que se mantenía al menos por cien años sin dividirse y sin crearse nuevas iglesias de la anterior por motivos de alguna disputa teológica o por motivos personales. En cambio, en España, está a la orden del día que, por motivos, la mayoría no justificables, se van abriendo nuevas iglesias, no siempre como puntos nuevos de misión (lo cual estaría bien), sino como la forma habitual de solucionar conflictos y disputas, tanto personales como teológicas.
¿Podría dar más detalles?
Más detalles damos de nuestras experiencias en un libro que hemos escrito, al cual nos referiremos más adelante.
Pero quedándonos siempre con lo positivo, tanto mi esposa como yo, estamos agradecidos a Dios por nuestros años como protestantes, pues como dijo Scott Hahn y su esposa Kimberly, nosotros no renunciamos a nuestra antigua fe, sino que ahora como católicos avanzamos hacia la plenitud de la misma.
En definitiva, al protestantismo, le debo mi primera conversión a Cristo, el amor a las Escrituras, y la vocación que Dios me dio de predicar el evangelio. Mi conversión y deseo de proclamar las buenas nuevas de salvación estuvieron muy unidas desde el principio.
E igualmente, Evelien podría decir lo mismo. Su educación, su familia, su iglesia en Holanda, el amar las Escrituras y a Cristo, el rezar siempre antes y después de cada comida, acompañándose siempre con una lectura que su padre o su madre hacían de las Sagradas Escrituras. Sinceramente, y esto lo digo también en la honra del papá de Evelien, mi suegro Jakob Louws, que en paz descanse, y a quien consideramos un santo, que estas costumbres piadosas bien deberían estar presentes en el hogar de todo católico.
¿Por qué decide, tras una adolescencia disipada, vivir conforme Dios manda?
Sí, ciertamente, así lo habría querido, nunca más haber ofendido a Dios desde mi conversión, pero no sólo no fue así, sino que una mera decisión por mi parte, no podría mantenerme firme por mucho tiempo. Los sueños de la juventud, mi propia fragilidad, algunos malos consejos que recibí, la ausencia de sacramentos, y el no haber llegado a la plenitud de la fe en los contextos eclesiales en los que me encontraba, eran razones suficientes, para haber vivido, como viví, desde mi conversión a los diecinueve años, inmerso en diferentes altibajos, que poco a poco me fueron llenando de perplejidad.
Pero respondiendo a la pregunta, decidí vivir conforme a la voluntad de Dios, aunque no lo consiguiera en la medida que debí, porque este mundo nada tiene que ofrecer a un alma sedienta de Dios. El vacío existencial que comenzó a apoderarse de mí, tras acercarme al pecado, comenzó a llenar mi alma de oscuridad. Hasta que un día, el pastor Miguel Rueda, predicó de las palabras de Cristo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32); y caí rendido ante Cristo, su salvación, su perdón, y su amor incondicional. “Respondiendo Jesús les dijo: Los que están sano, no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:31-32).
Para más detalles en cuanto a mi primera conversión, comparto este enlace: https://protestantedigital.com/sergio-gil-nebro/38032/testimonio
¿Qué le llevó a predicar y a evangelizar junto con su esposa?
Desde mi conversión, el Señor me fue abriendo puertas para compartir mi testimonio, para ir formándome, y para predicar el evangelio, tanto a modo de evangelismo personal, como en iglesias a las que me iban invitando, dando el sermón dominical. Evelien supo desde el principio de mi vocación para predicar el evangelio, y también tenía el deseo de formarse para profundizar en el estudio de las Sagradas Escrituras. Dos años después de casarnos, Dios nos abrió una puerta para hacer estudios teológicos en una Escuela Bíblica Protestante en Inglaterra. Evelien se graduó con las mejores notas aquel año.
Después el Señor nos llamó para cuidar de una iglesia evangélica en Cuenca cuyo pastor se había tenido que trasladar por diferentes razones. Yo hacía labor misionera, y Evelien siempre estuvo a mi lado apoyándome, como esposa, con sus oraciones, y también con su trabajo, como profesora de inglés. También me acompañaba a veces cuando hacíamos evangelismo por las calles. Alguna Iglesia y Organización Protestante también nos apoyó de diferentes formas durante años.
Contestando más concretamente a la pregunta, creíamos que teníamos que predicar y evangelizar en un contexto como el de España, o Cuenca, donde el Señor nos había puesto, porque creíamos tener el deber moral de enseñar a los católicos lo que creímos que era el verdadero evangelio de la reforma protestante, la Sola Fide (Solo por la Fe) y la Sola Scriptura (Solo la Escritura). De hecho, mi especial carga, no era ya tanto evangelizar a los ateos, que también, sino, sobre todo, a los católicos. Visitaba a sacerdotes, les daba libros reformados, rezaba con ellos y por ellos, y prediqué durante años al aire libre en una plaza, junto a una de las parroquias principales de Cuenca. No obstante, permanecía fuera, sin entrar…
¿En qué momento comenzó a intuir que la Iglesia Católica era la verdadera?
Me parece una pregunta muy interesante. El proceso fue muy largo, desde comenzar a intuirlo, hasta tener la plena certeza, pasaron años. Pero siempre suelo contar lo siguiente. En una reunión de celebración del Día de la Reforma Protestante, en el 2015 más o menos, un 31 de octubre, participé en un coloquio y pregunté a uno de los pastores que había allí: “Si la Eucaristía es tan importante para los católicos, ¿por qué los reformadores no se pusieron de acuerdo en el significado de la misma?” Hubo silencio. Después respondió. “Sí, se pusieron de acuerdo, en que la Iglesia Católica estaba equivocada”. Esto puede parecer una broma, pero aquella respuesta no sólo no me convenció, sino que encendió en nosotros una señal de alarma que nos fue llevando poco a poco a hacernos preguntas; preguntas a las que no sabríamos responder por nosotros mismos, ni podríamos imaginarnos jamás, dónde llegaríamos a encontrar las respuestas.
¿Por qué echaba en falta la Santa Misa, la Sagrada Eucaristía y la devoción a la Virgen María?
En un principio no era consciente de echar en falta ninguna práctica o dogma que tuviera que ver con la Iglesia Católica, ya que yo creía tener el deber moral de combatirla. No obstante, poco a poco, un hambre comenzó a apoderarse de mí. Era un hambre y vacío existencial parecido al que tuve en la que fue mi primera conversión. Comencé poco a poco a sentir que los católicos tenían algo que yo no tenía. Se amaban, parecían felices, muchos iban a Misa diariamente, ¿realmente recibían a Cristo en la Eucaristía, o era esa práctica más bien una idolatría? Eran preguntas e inquietudes que comenzaron a perseguirme sin dejarme descansar por unos tres años.
No olvidemos lo que ocurrió con el hijo pródigo de la parábola de nuestro Señor Jesucristo. Cito la versión protestante Reina-Valera: “Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!” (S. Lucas 15:17).
Lo que más necesitábamos Evelien y yo era recibir a Cristo en la Sagrada Eucaristía, y no quedarnos en la puerta de la Iglesia Católica. No nos fuese a ocurrir como al hermano mayor del hijo pródigo, en la misma parábola, tras haber sido invitado por su padre al gran banquete. “Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos” (S. Lucas 15:28-29).
Poco a poco comenzamos a visitar algunos encuentros católicos en Cuenca, como las conferencias que organizaban Familia y Vida las cuales nos solían gustar bastante, las paellas en San Fernando, y otros eventos. El testimonio que suele contar Evelien fue cuando fuimos a Holanda en coche. Ella concretamente ese día quedó muy impactada cuando fuimos a la Misa dominical de una Parroquia en Francia, en una ciudad que se llamaba Oloron-Sainte-Marie. La liturgia, los cantos, y la reverencia que se percibía. Era diferente a lo que estábamos acostumbrados, y todo esto comenzó a dejar una huella en nosotros.
En definitiva, me habían enseñado que la Iglesia Católica era idólatra, pero continuamos acudiendo a más encuentros en la Diócesis de Cuenca, y nuestra percepción comenzó a cambiar de forma radical. Hay dos testimonios que solemos volver a ver a menudo, que nos marcaron y nos ayudaron mucho en nuestro proceso. La película “La Última Cima”, que nos narra la vida del gran sacerdote Pablo Domínguez, o el documental sobre la vida de la Hna. Clare, “O Todo o Nada”. Si ellos irradiaban tanto amor, amaban la Eucaristía, y tenían además devoción a la Virgen María, ¿No podría existir la posibilidad de que Cristo fundara la Iglesia Católica, que fuese esta la verdadera Iglesia, y que, por lo tanto, en los dogmas estuviesen también en la verdad?
El gran banquete Eucarístico nos estaba esperando. Debíamos volver a la Casa del Padre, como el hijo pródigo, y no quedarnos a la puerta, como el hermano mayor.
¿Cómo el estudio de la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y la Patrística le ayudaron a convertirse a la fe católica?
Siempre habíamos pensado que la Reforma Protestante fue un regreso a la Iglesia primitiva y al corazón del Evangelio. Nos habían enseñado que la Iglesia Católica había abandonado la pureza del Evangelio, y que por lo tanto se había ido corrompiendo poco a poco. Pero todo esto, está muy lejos de la realidad.
En cuanto a la Sagrada Escritura, llegamos a la conclusión de que la Biblia, en su esencia, era católica, y fuimos descubriendo poco a poco la profunda armonía entre la revelación divina y la enseñanza fiel de la Iglesia, en plena coherencia con el depósito de la fe, la Tradición Apostólica, la Sagrada Escritura y el Magisterio.
Nos ayudó mucho comenzar a leer a Scott Hahn y a su esposa Kimberly, quienes también fueron protestantes, y hoy ya católicos por más de cuarenta años. Libros como Roma dulce Hogar, y la Cena del Cordero, son una joya.
Por otro lado, los Padres Apostólicos fueron católicos y no protestantes. Por lo tanto, en la “Reforma” no se redescubrió el evangelio, sino que se fueron añadiendo novedades, y desestimando algunas prácticas, así como cinco de los siete sacramentos.
¿Cómo le estimuló el ejemplo de Scott Hahn?
Vimos en Scott y su esposa Kimberly un ejemplo de amor mutuo, de integridad y de amor por la verdad; no porque no fueran cristianos ya como protestantes, sino porque el deseo de ellos de avanzar hacia la plenitud de la verdad era genuino. Queríamos eso para nosotros. Aunque también en cierto, que como en el caso de ellos, el proceso de conversión al catolicismo no estuvo exento de pruebas y de sufrimiento.
¿Por qué fue difícil y doloroso dar el paso de abrazar la fe católica?
Perderíamos amigos, algunos incluso nos tratarían como traidores, habría incomprensión entre familiares, y cometeríamos como dijo Scott Hahn, suicidio profesional; porque anunciar el evangelio, no sólo como protestante, sino también como predicador y misionero, no sólo era mi vocación, sino parte de nuestro sustento. Tendríamos que dar un gran salto de fe, y estar dispuestos a sufrir pérdidas.
“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Filipenses 3:7-8).
¿Por qué han decidido como matrimonio plasmar en un libro su testimonio: “TOCADOS POR DIOS. Un viaje del protestantismo al catolicismo?”
Sencillamente comenzamos a escribir porque sentíamos que queríamos contar nuestra historia, sin pensar que fuese a ser publicado. Pero damos gracias al Señor por ello, así como a la Editorial EDIBESA, quienes se han querido hacer cargos de la edición. Por otro lado, nuestro propósito no fue escribir un tratado de apologética católica o antiprotestante, sino contar un poco nuestra vida, y un resumen de nuestras experiencias dentro del protestantismo, así como razones bíblicas e históricas de nuestra conversión a la fe católica. Lo más importante fue el deseo de transmitir, desde el amor y el respeto que, a pesar de las duras pruebas y dificultades que pasamos, nuestro viaje de regreso a casa ha merecido la pena, y que sólo Dios pudo ser el autor de nuestra historia. De ahí el título: “TOCADOS POR DIOS…”.
En realidad, es un libro que hemos escrito para todos los cristianos y que puede ayudar tanto a católicos, para que juntos avancemos en el deseo de conocer más nuestra fe, lo que creemos y por qué lo creemos, como a hermanos protestantes, para que al menos comiencen a hacerse preguntas al vislumbrar que no solo por causa de nuestras experiencias, sino principalmente por amor a Cristo y a las Sagradas Escrituras, es que nos convertimos a la fe católica.
Mantendremos informados acerca de la fecha de lanzamiento del libro y de los lugares donde podrá adquirirse, ya que en estos momentos se están ultimando los detalles y esperamos que pronto sea publicado.
Dispongo de un canal de YouTube donde publico vídeos sobre el Evangelio, entrevistas, apologética, shorts y otros temas relacionados principalmente con la fe católica, y, en ocasiones, de interés general. Desde allí también iré informando sobre las novedades y la publicación del libro.
Canal de YouTube: www.youtube.com/@SergioGilNebro
Mi e-mail de contacto: [email protected]
Por Javier Navascués
5 comentarios
Dicho sea de paso, no pocas cosas podemos aprender de los protestantes, y no pocos errores hemos cometido por querer diferenciarnos de ellos en cosas que simplemente eran cristianas. Los católicos, pej, tenemos una asignatura pendiente con la Escritura, la cual pocos han leído, como una servidora.
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