El P. Linares nos cuenta cómo consoló a las familias rotas por el dolor tras el accidente de Adamuz

Fueron varios los sacerdotes que estuvieron atendiendo a las familias de las víctimas del accidente de Adamuz en el Centro Cívico de Poniente en Córdoba. Al P. Jesús Linares, le tocó estar una tarde, una tarde intensa que nunca se le olvidará. Comparte con nosotros su experiencia y reflexiona sobre el gran misterio del dolor y la labor del sacerdote para llevar el auxilio y el consuelo de Dios.

¿Por qué no dudó en ir al Centro Cívico de Córdoba a dar atención espiritual a los familiares y pasajeros del accidente de Adamuz?

Me llamó un hermano sacerdote para que lo acompañara la tarde del martes al Centro Cívico de Poniente, donde se encontraban las familias de las víctimas del accidente. No me lo pensé, me dije para mí: Dios me llama a acercarme a estas personas que están sufriendo. Con esta disposición fui, también con cierto temor de no saber cómo iba a ser recibido. Recuerdo ir rezando el Rosario yendo de camino.

¿Cómo les pudo dar esperanza católica en medio del dolor?

La situación era, ciertamente dolorosa, se adivinaba en los rostros de las personas (algunas aún no sabían el paradero de sus familiares). Lo primero que hice fue darme una vuelta por el recinto y saludar a cuántos me iba encontrando: preguntar cómo estaban, bendecirles, escucharles e incluso rezar con y por ellos. A algunos, incluso, pude abrazarlos (querían que sintieran la cercanía del Señor).

¿Cómo era consciente de que cada gesto, cada consejo, cada abrazo…no era suyo, sino que lo hacía, como sacerdote, en nombre de Cristo?

Tengo que reconocer que en algunos momentos no me salían ni las palabras: escuchaba y, en mi interior, le pedía a Dios que pusiera palabras en mi boca, de aliento y de consuelo. Hasta que no pasaron unos días no fui consciente de que tanto los sacerdotes, como el personal sanitario (y todos los que fueron a acompañar a aquella gente, que estaban rotas de dolor) estábamos practicando una obra de misericordia.

¿Qué supuso para usted el poder rezar con esas familias, rotas por el sufrimiento?

Me salió espontáneamente, después de haber estado con una familia charlando un buen rato -unos padres, que aún no sabían nada de su hijo- preguntarles: ¿quieren que recemos un Padrenuestro? Claro que sí, padre -me contestaron- y lo rezamos. Tener al lado a un sacerdote con más experiencia que yo fue también un regalo (¡cuánto aprendí esa tarde!).

¿Por qué en esos momentos de desesperación el ser humano (independientemente de que pueda estar alejado de la fe) recurre a Dios?

Cuándo no hay palabras humanas que puedan consolar, no queda otra que acudir a la fe, que puede estar adormecida, pero en circunstancias así se despierta. Dios no está lejos sino muy cerca del que sufre. Pudiera parecer que, ante catástrofes así, es como si Dios estuviera ausente, sin embargo, ha estado muy muy presente. Los testimonios de tantas personas que han sufrido, de una manera u otra esta tragedia, lo corroboran.

¿Por qué le llamó la atención que alguien del personal sanitario agradeciese la presencia de los sacerdotes allí?

¡Vaya! Se nos acercó una chica del personal sanitario para decirnos a los dos sacerdotes que allí estábamos: “Vuestra presencia aquí es muy necesaria, porque donde nosotros no llegamos llegáis vosotros". Más que sorprenderme me hizo caer en la cuenta de mi misión como sacerdote, que es llevar el amor de Dios, la fe y la esperanza a los que lo necesitan (todos lo necesitamos). Me hicieron mucho bien estas palabras. A su vez le agradecí a esta mujer todo el bien que los sanitarios estaban y están haciendo haciendo aún (médicos, enfermeros, psicólogos… y tantos voluntarios). Sólo Dios sabe todo el bien que en estos días se ha puesto por obra.

¿Por qué salió afectado de allí tras horas de intentar consolar al que sufre?

El dolor también se contagia y al final un cura no deja de ser un ser humano, un hombre que tiene limitaciones, que llora, que ríe, que se emociona y hasta se enfada. Los curas no estamos por encima del bien y del mal, somos personas. ¿Cómo no me iba a afectar el dolor tan grande que allí había? Se te encoge el corazón, te invade la pena, se te saltan las lágrimas. Es verdad que la fe te hace no quedarte en el dolor, porque sabes que en medio de tanto sufrimiento, Él está. Y esto te llena de esperanza.

¿Por qué salió lleno de esperanza?

En medio de tanto dolor, tengo que decir, que salí reconfortado. Poder tocar, hablar, escuchar y llevar una Palabra que no es tuya, es ejercer el sacerdocio. Dios te hace partícipe del sufrimiento de las personas y ese sufrimiento lo haces tuyo y se lo presentas en la oración a Él. Estoy seguro que Nuestro Señor ha recogido tantas lágrimas que en estos días se han derramado, y lo seguirá haciendo, porque somos sus hijos queridos Escuchar un: “Gracias, padre", “que Dios se lo pague"… me hizo salir de allí emocionado y con deseos de seguir la tarea que, como sacerdote, Dios me tiene encomendada. Que el Señor de el descanso eterno a todos los difuntos, consuele a sus familias y alivie a los que aún se encuentran heridos.

Por Javier Navascués

2 comentarios

  
Antolin
Entrevista interesante. Muchas gracias.
Efectivamente, en situaciones dolorosas que experimentamos, nos encontramos con un sacerdote de la Iglesia que nos consuela.
Bendito sea Dios.
28/01/26 8:30 AM
  
es cielo y es azul
Gracias a los sacerdotes que han compartido su testimonio, a J. Navascués por publicarlo en su web.

Cuántas lágrimas a nivel nacional verdad, hasta los corazones más duros lloran ante este tipo de tragedias.

Dios permite el mal siempre para sacar un bien muy superior al mal que se produce. Cuanta solidaridad, cuantas manos tendidas para ayudar. Si esto no se hubiera producido cuantos no hubieran rezado, cuantos no hubieran ayudado y cuantas cosas más que sólo sabremos en la eternidad no se hubieran producido.

Es así, en los momentos de mayor sufrimiento es cuando Dios nos sostiene, a veces es tan fácil hacer el camino de la vía dolorosa en su compañía... Él coge la cruz por donde más pesa y nos acompaña siempre por el camino de la vida. Nunca estamos solos.
28/01/26 2:52 PM

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