Joven con parálisis cerebral escribe un libro para acompañar con Cristo en el dolor y la soledad

Juan Encío Avello nació en San Sebastián en 1999. En 2023 se graduó en Trabajo Social en la Universidad de Deusto. Vive con parálisis cerebral, lo que ha afinado su sensibilidad hacia la fragilidad y la autonomía de las personas y el valor de la comunidad. Persona de arraigada fe católica, fundó Cafarnaúm, un grupo de acompañamiento para personas con discapacidad, en donde coordina retiros y actividades. También participa en Effetá, Bartimeo y Emaús. Ahora, desde la comprensión profunda del sufrimiento y del dolor encarnado en su propia vida, ha escrito su primer libro, Desde el dolor a ti grito (Editorial Nueva Eva), para testimoniar su propia experiencia en medio del sufrimiento y poner nombre a muchos de los dolores que nos aquejan, así como para ofrecer su voz y su aliento para acompañar a los que sufren.
¿Por qué un libro titulado Desde el dolor a tí grito?
Porque el dolor, cuando se vive por dentro, acaba convirtiéndose en un grito. Es un grito a Dios pidiendo consuelo y refugio, en medio de la soledad y del vacío que pueda sentir. Dios nos permite llorar ante Él, quejarnos e, incluso, enfadarnos ante las dificultades de la vida. Así se dice en la Biblia o el mismo Jesús en Getsemaní. El llanto es humano y no nos tenemos que avergonzar por ello.
¿En qué medida es fruto de su experiencia personal de dolor y cómo puede ayudar a todo el que atraviesa cualquier sufrimiento o prueba?
Nace de mi experiencia real de sufrimiento, cansancio y soledad interior. Pero no lo escribo solo para gente con mi misma situación. Lo escribo para cualquiera que esté pasando una prueba, porque todos, de una u otra manera, conocemos el dolor y necesitamos esperanza.
¿Por qué no quiere enfocarlo en su invalidez sino en el dolor y soledad de todo hombre en general?
Porque mi invalidez es mi circunstancia, pero el tema del libro es más amplio: el dolor humano. Muchas personas sufren sin que se note, y quiero hablar a ese sufrimiento del corazón: rechazo, miedo, tristeza, sensación de estar solo, crisis de fe.
¿Por qué nos cuesta tanto aceptar la cruz, especialmente si es muy dura?
Porque la cruz nos quita control y nos rompe los planes. Y cuando el dolor dura, aparecen preguntas difíciles: “¿por qué a mí?”, “¿dónde está Dios?”, “¿me ha olvidado?”. Aceptar la cruz cuesta porque duele y porque nos pone frente a nuestra fragilidad.
¿Por qué decidió crear el personaje de Ramón y su historia de sufrimiento y rechazo?
Porque quería escribir a un “tú” concreto, no al aire. Ramón representa a muchos jóvenes de hoy: heridos, con soledad, con rechazo, con problemas por dentro. Así el lector puede verse reflejado y sentirse acompañado.
¿Por qué lo convierte en el confidente ideal para abrir su alma a través de varias cartas?
Porque una carta es cercana y sincera. No es un discurso, es una conversación. Ramón permite ese tono íntimo: hablar sin máscaras, con verdad, como quien se sienta al lado del que sufre y le dice: “Estoy contigo”.
¿Por qué es tan comprensivo con las almas en situación desesperada?
Porque sé lo que es estar al límite y sentirse sin fuerzas. He aprendido que, detrás de muchas caídas o enfados, hay heridas profundas. Por eso intento mirar con misericordia y no con juicio rápido.
¿Por qué la fe en Cristo vivo es lo único que da sentido al dolor?
Porque si Cristo no está vivo, el dolor parece solo absurdo. Pero si Cristo vive, no sufrimos solos: Él ha pasado por la cruz y ha vencido. Entonces el dolor no desaparece, pero cambia: puede tener sentido y puede abrir camino a la esperanza.
¿Cómo lo ha experimentado y cómo lo quiere transmitir?
Lo he experimentado sobre todo en las alabanzas, en la oración sencilla y en la compañía de mis amigos. Hay días en que uno sigue igual por fuera, pero por dentro recibe paz y fuerza para no rendirse. Quiero transmitirlo sin teorías, con palabras cercanas y verdad.
¿Cuál es el mensaje que quiere transmitir con el libro?
Que no estás solo. Que el dolor no tiene la última palabra. Que Dios no te abandona, incluso cuando no lo sientes. Y que la esperanza cristiana no es “pensar en positivo”, sino apoyarse en- Cristo.
¿A quién le puede ayudar leerlo?
Al que sufre, al que se siente rechazado, al que está triste o sin sentido, al que tiene una cruz en casa o en el corazón, y al que está herido en su fe. También puede ayudar a los que acompañan a otros y no saben qué decir.
Por Javier Navascués
4 comentarios
Gracias Javier.
Graaacias...Atte.
Juan A. Dávila
Médico UCLA
CÁRITAS-Vzla
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