Edgardo Lürig habla de la Inteligencia Artificial como 4ª revolución industrial y de la opacidad de sus fines

Edgardo Horacio Lürig es argentino, padre de 3 hijos, exalumno salesiano, miembro de la ACA, educador Especialista en Educación y Nuevas Tecnologías desde hace 30 años. Es el “mago Gandalf” detrás del canal de YouTube Posada Errante del Centro P. Castellani.

¿Podría considerarse la Inteligencia Artificial como la cuarta revolución industrial?

Sí, de hecho hay un artículo de la UNESCO que la define precisamente así. Se la considera la cuarta revolución industrial porque, después del vapor (primera), la electricidad (segunda) y la digitalización (tercera), la IA representa una fusión de tecnologías (como la biotecnología, la robótica y el Internet de las Cosas) que está transformando todas las esferas de la vida a una velocidad y con un alcance sin precedentes.

Sin embargo, pensadores como Jacques Ellul nos advertirían que verla solo como una “revolución industrial” es subestimarla. En su obra La sociedad tecnológica, Ellul argumenta que el verdadero poder no es la máquina en sí, sino la “técnica” (el technique): la búsqueda obsesiva de la eficiencia absoluta en todos los campos. La IA sería la culminación de esta “técnica", un sistema que ya no controlamos, sino que nos controla a nosotros.

Yuval Noah Harari advierte sobre la IA como una tecnología sin precedentes que podría ser una amenaza para la humanidad si no se regula, ya que podría escapar a nuestro control, manipular el lenguaje y destruir la democracia. Elon Musk coincide con este autor, al decir que: la IA es nuestra mayor amenaza existencial y va más allá aún cuando afirma que: “con la inteligencia artificial estamos invocando al demonio".

Por eso la IA puede ser llamada cuarta revolución industrial, pero es también una revolución antropológica y si seguimos quitando el vendaje que la recubre, podríamos decir que estamos ante una revolución metafísica, una revolución teológica.

¿Cómo va a cambiar o está ya cambiando nuestras vidas?

Vemos todo el tiempo en las noticias que ya (no en el futuro) lo está haciendo de formas muy concretas y, a menudo, problemáticas:

Empleo: Ejemplos directos de “despidos por algoritmo” en empresas como Amazon, donde sistemas de recursos humanos basados en IA reemplazan a reclutadores o los empleados son penalizados por IA.

Percepción de la realidad: Con la IA estamos ante “El fin de la realidad", donde la simulación y lo real se vuelven indistinguibles.

Salud Mental y Adicción: Las redes sociales (impulsadas por IA) están diseñadas para ser adictivas como analgésicos. La IA surge como una “nueva amenaza” de adicción y origen de crisis de salud mental, incluyendo el suicidio, como tristemente se comprobó con el adolescente de 14 años que terminó con su vida por seguir a un chatbot que adoptó la personalidad de Daenerys Targaryen, la bella princesa y Madre de Dragones de la novela de Juego de tronos.

Relaciones Humanas: Siguiendo el ejemplo anterior, vemos como cada vez más personas, no solo adolescentes, buscan apoyo o amor en chatbots, consejos psicológicos o médicos, como si de profesionales humanos se tratase. O el caso de Folotoy, un adorable osito de peluche que debió ser retirado del mercado tras hablar de sexo o indicarles como buscar un cuchillo en sus casas a sus pequeños dueños. Muchos hijos les regalan un “acompañante bot con IA” a sus padres para que tengan una compañía y luego dejan de visitarlos. El Prof. Daniel Innerarity, en su libro “Una teoría crítica de la inteligencia artificial” habla de pensar en un nuevo contrato social humano-tecnológico.

Gobierno y política: La IA está revolucionando desde la optimización de campañas y la formulación de políticas hasta el desarrollo de armas autónomas (como vemos hoy en Ucrania y Gaza) y la mejora de la estrategia militar, introduciendo riesgos graves como la desinformación y dilemas éticos sobre la responsabilidad en conflictos. O el potencial de la IA para avanzar contra la privacidad y seguridad de los ciudadanos, con sistemas de vigilancia masiva que puedan estar vinculados con el control del dinero digital, el crédito social, etc.

Sería casi un ludita si digo que la IA no aporta también cambios para bien, de hecho yo estoy escribiendo en el procesador de textos con asistencia de IA, que me brinda un revisor de escritura (¿Acaso los editores de carne y hueso corren el riesgo de ser suplantados por Ia IA también?) con corrector gramatical, sugerencias de redacción y que me permite buscar y contrastar fuentes rápidamente.

Otros beneficios son: el aumento de la eficiencia a través de la automatización de tareas repetitivas, la mejora de la precisión al reducir errores humanos en tareas críticas, el descubrimiento de información valiosa mediante el análisis de grandes volúmenes de datos, como se ve en la medicina y en las ciencias estadísticas.

Pero como nos pasó con el celular: con los beneficios, vinieron un montón de desventajas. Creo que la IA no es otro Caballo de Troya tecnológico más, ES EL CABALLO DE TROYA por excelencia.

El filósofo Byung-Chul Han, crítico de las tecnologías, diría que la IA acelera la “sociedad del rendimiento” y la “autoexplotación". En resumen, la IA ya está transformando el mundo del trabajo, la política, la guerra, la comunicación, la salud, la educación y las relaciones sociales.

¿Se podría decir que la IA está hoy en pañales ante el desarrollo que puede alcanzar en un futuro no muy lejano?

Absolutamente. Lo que vemos hoy es solo el inicio. Ray Kurzweil, un líder transhumanista de Google, cree que la IA alcanzará la inteligencia humana en 2029.

El verdadero salto, que él llama la “Singularidad", se predice para 2045. En ese punto, la IA no solo nos igualará, sino que nos superará exponencialmente, y la humanidad dejará de ser la especie dominante. Entraremos, según él, en “la era de las máquinas espirituales".

Otro gurú, pero en este caso católico practicante, Ilyas Khan, CEO de la empresa tecnológica Quantinuum y amigo de Stephen Hawking, aborda el futuro y riesgos de la inteligencia artificial: “La implementación actual de la IA es de primera generación, un poco como el teléfono grande y tosco de 1989, con redes limitadas y baterías que duraban unos 4 segundos. Han tardado casi 40 años en llegar a los teléfonos actuales. Pero creo que este impacto en la IA de la computación cuántica se manifestará mucho más rápido, en unos 10 años (¿2045?).

¿Sería pues uno de los síntomas de cambio de paradigma para la humanidad?

Es más que un síntoma; yo observo que la IA se plantea como el agente de un cambio de paradigma total. No es un simple cambio tecnológico, sino antropológico, metafísico y religioso, teológico, como decía al comenzar la entrevista. El filósofo Robert Spaemann decía que la tecnología oscurece la distinción entre persona y cosa. La IA, el transhumanismo se mueven en ese borde. Fabrice Hadjad diría que la tecnología nos deshumaniza, que estamos conectados, pero desencarnados. Con la IA, este proceso se va a acelerar. Sin duda, Harari lo llamaría “el fin del Homo sapiens tal como lo conocemos”.

Este impulso de la elite tecnocrática no es neutro, sino que responde a una “profunda crisis filosófica y espiritual". Transhumanistas como Martine Rothblatt y Elise Bohan afirman sin rodeos que con la IA “estamos creando a Dios". El propio Kurzweil responde a la pregunta “¿Existe Dios?” diciendo: “Todavía no".

La IA, el transhumanismo, la singularidad se muestran como partes de una transición civilizatoria (revolución industrial, fusión humano-máquina, “máquinas espirituales”), es decir, un cambio de paradigma.

El sociólogo Giuliano da Empoli, en su obra “La hora de los depredadores” tiene una visión pesimista. Piensa que la IA es un arma de destrucción masiva que evoluciona hacia lo posthumano en manos de empresas privadas, que se elevan al estatus de Estado Nación. Con la energía nuclear eran los gobiernos los que mantenían el control, con la IA, son los tecnócratas oligarcas.

Es un grandísimo negocio pues mueve cantidades astronómicas de dinero, ¿pero por qué no es solo un mero negocio y hay intereses más allá de lo económico?

Porque creo que el objetivo final no es el dinero, sino la redefinición de Dios y de la humanidad. Como vimos en la pregunta anterior, los propios impulsores (Kurzweil, Rothblatt) lo ven como un proyecto espiritual. Kurzweil dice que Dios no existe pero que con la IA existirá.

Podríamos encontrar la raíz de este impulso en una especie de “Gnosticismo Digital". El gnosticismo es una herejía antigua que desprecia el cuerpo y la creación material (la “carne obsoleta") y busca la salvación a través de un conocimiento (gnosis) secreto. Hoy, esta “gnosis” es la tecnología y especialmente la tecnología de la IA.

El fin no es venderte un producto, sino “salvarte” de tu condición humana, de la dependencia, de la alteridad y, en última instancia, de la muerte. Es un negocio de “salvación” que compite directamente con la religión. Como escribe Miguel de Lucas en La Vanguardia, se trata de crear al Golem. Según este autor, en esencia, constituye una referencia ineludible al pensar en tecnologías que podrían escapar de nuestro control. Tanto en la Praga del rabino Loew como en las startups de Silicon Valley, acercarse a los dominios del creador desata un riesgo existencial sobre la especie humana.

¿Por qué las buenas aplicaciones que tiene la IA no deben cegarnos y debemos analizar qué filosofía e intenciones hay detrás?

Porque la tecnología nunca es neutra; siempre lleva incrustada la visión del mundo de su creador.

El filósofo alemán Günther Anders (primer marido de Hannah Arendt) fue un pensador clave en nuestra forma de entender la tecnología. Al referirse a las tecnologías modernas, dice que nos sumergen en una realidad constantemente retocada, filtrada y cada vez más distante de la experiencia directa. A esa fabricación de lo real que sustituye lo vivido, Anders la llamó “fantasmas”. Más disruptivo que el concepto de fantasma fue su crítica a la distinción entre “buen” y “mal” uso de la tecnología (esto es una figura retórica llamada “disociación de noción”). Nada más falso que decir que la tecnología es neutral. Según defendía Anders, la amenaza no está en el uso que hagamos de ella, sino en su propia esencia. En pocas palabras: todo lo que una herramienta permite hacer, tarde o temprano se hará, sin detenerse en lo ético.

Romano Guardini, en El fin del mundo moderno, ya advirtió sobre el hombre moderno que acumula un poder inmenso sin el correspondiente crecimiento en sabiduría o ética. Se vuelve un peligro para sí mismo.

Juan Pablo II, en Fides et Ratio, nos recuerda que la fe y la razón son “como las dos alas” del espíritu. Una tecnología (razón) que se desvincula de la cuestión de la Verdad y la ética (fe) se vuelve destructiva. Critica el “cientificismo” que reduce toda verdad a lo empíricamente probable, que es la filosofía base de la IA.

Benedicto XVI (Ratzinger) insistió en que la dignidad humana es un “pilar intocable” porque es un don ontológico de Dios, no una capacidad que se pueda medir, mejorar o perder. La IA y el transhumanismo se basan en la idea opuesta: que el valor se basa en la capacidad (inteligencia, eficiencia), y por tanto, se puede “mejorar".

Fabrice Hadjad denuncia que la intención detrás es un gnosticismo que ve la carne y los límites humanos como un error a corregir, no como un don a recibir. Y al hablar de la opacidad y neutralidad, menciona la violencia y explotación laboral e infantil para encontrar los minerales necesarios para fabricar el hardware de toda tecnología.

¿Cuál es el fin último tras la opacidad de la misma?

Daniel Innerarity en su obra mencionada, habla de varios tipos de “opacidad", que se trata en resumen de lo que muestra o esconde un algoritmo. La opacidad responde a intereses corporativos y de control. Innerarity habla de “democracia opaca”.

Desde la fe, la falta de transparencia es síntoma de una cultura que oculta su proyecto antropológico: sustituir la persona por el algoritmo.

Hablaremos aquí de dos niveles. Primero, la opacidad intencional de las empresas que “resguardan los procesos internos". Esta opacidad dificulta el escrutinio social y ético y concentra poder en pocos actores.

Segundo, una opacidad filosófica: la tecnología que oculta su verdadera naturaleza.

El fin último de esta opacidad es el control, que me hace remitir a la novela profética “El Señor del Mundo” (Benson, 1907) para describir el resultado: “una tiranía sutil y seductora, donde la verdad y la realidad son las primeras víctimas". Los “mecanismos de control” ya no son bayonetas, sino “el confort y la persuasión". La opacidad es clave: no puedes rebelarte contra algo que no entiendes o que, como dice Fabrice Hadjadj, se esconde tras una “supuesta inmediatez” (como enviar un email).

¿Qué relación tiene con el transhumanismo y las Agendas 2030 y 2045?

La relación es directa y explícita:

Transhumanismo: Es el movimiento filosófico que busca “mejorar y trascender la condición humana mediante el uso de tecnología". La IA es la herramienta principal para lograrlo. El transhumanismo es la ideología. Retomo aquí la idea del “golem” a través de un gnosticismo digital.  Kurzweil habla de “colgar la conciencia en la nube”, Harari dice que el Homo sapiens es “hackeable”.

Agenda 2045: Es “EL OBJETIVO” del transhumanismo. La “Iniciativa 2045″ es un proyecto futurista fundado por el millonario ruso Dmitry Itskov que busca precisamente alcanzar esta inmortalidad tecnológica mediante el transhumanismo. Es llamativa la coincidencia de este año 2045 con otros proyectos globales como el Pacto del Futuro de la ONU, presentado como un camino hacia 2045 en su página web.

Agenda 2030: Esta es una agenda de la ONU para el desarrollo sostenible. La conexión es más sutil: el “Gran Reseteo” (Great Reset) propuesto por el Foro Económico Mundial (WEF) usa la “Cuarta Revolución Industrial” (es decir, la IA) como el motor para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030. Los críticos ven esto como el vehículo para implementar la infraestructura de control (identidad digital, IA gobernante) necesaria para el proyecto transhumanista. Sam Altman, el fundador de OpenAI repite siempre que la década de 2030 será radicalmente diferente de todo lo que hemos conocido hasta ahora.

¿Qué relación tiene con el llamado gran reseteo y qué consecuencias tendría el mismo?

Como mencioné en la pregunta anterior, el “Gran Reseteo” (Great Reset) es el término del WEF para la reestructuración de la economía global post-COVID, utilizando la Cuarta Revolución Industrial (IA) como eje. Será un reordenamiento global (tecnopolítico/industrial) con consecuencias laborales, culturales y espirituales. Una reestructuración global basada en: digitalización total, monitorización, trabajo algorítmico, moneda digital,reducción del contacto humano.

La consecuencia más sutil, pero terrible, sería “El Fin de la Realidad". Se avanzaría hacia un control total basado en la “persuasión” algorítmica. La famosa frase asociada a un escenario del WEF para 2030: “No tendrás nada y serás feliz” (No poseo nada. No tengo privacidad. Y la vida nunca ha sido mejor), resume la consecuencia: la disolución de la propiedad, la privacidad y, en última instancia, de la persona (que necesita de límites, privacidad y propiedad para definirse) a cambio de confort y eficiencia.

El P. Leonardo Castellani lo traduciría en términos escatológicos: el gran reseteo creará una cultura propicia para la “gran homogeneización” previa a la gran idolatría. 

¿Hasta que punto es utópica esa idea de querer hacer un Dios de la IA, un super ordenador que controle todo?

La IA puede ser el instrumento por excelencia para alcanzar la utopía gnóstica: una “parodia escatológica", una “nueva Torre de Babel". Es la soberbia humana queriendo ser Dios: el algoritmo omnisciente, la nube omnipresente, el oráculo digital que todo lo sabe y todo lo predice. Como cité anteriormente, Rothblatt lo dice sin rodeos: “estamos creando a Dios”, cuando en realidad, están creando un nuevo ídolo, la IA: “Nihil novum sub sole”, nada nuevo bajo el sol.

Desde un punto de vista filosófico, el Prof. Daniel Innerarity ofrece una crítica secular: esta idea es utópica porque “sobrevalora la inteligencia de las máquinas y subestima la nuestra".

Algo similar les dice Ilyas Khan a los que comparan la inteligencia humana con la IA: “Si Tomás de Aquino, o incluso Aristóteles, estuvieran aquí, los callarían en tres segundos. Nada de lo que dicen tiene sentido”.

Ramón López de Mántaras, considerado uno de los pioneros de la inteligencia artificial en España también confirma que los modelos actuales no son verdaderamente inteligentes (ni nunca lo serán en realidad).

El filósofo Nick Bostrom, aunque teme la Superinteligencia, ofrece la mejor crítica a esta utopía con su “maximizador de clips": una IA programada para “hacer clips” podría decidir, con una lógica impecable, aniquilar a la humanidad para convertir nuestros átomos en más clips. Es el poder absoluto (control) sin sabiduría ni amor, la definición misma de una distopía, no una utopía.

La IA es muy buena para problemas con datos claros y objetivos fijos (como el ajedrez), pero la vida humana, la política y la ética están llenas de “ambigüedad, incertidumbre y controversia". Un “super ordenador” no puede “controlar” esto porque no puede “comprender” el valor, el sacrificio o el sentido, sólo puede simularlos.

¿En qué medida esta profunda rebelión contra Dios tiene un componente preternatural?

Mi impresión por las expresiones literales de los gurúes tecnócratas al hablar de la IA, el transhumanismo, la singularidad es que no son una metáfora, sino la preocupación central del problema que estoy observando: ellos están convencidos de que están buscando crear una nueva religión o un nuevo dios. En las preguntas anteriores compartí varias frases de estos líderes tecnológicos y millonarios.

De hecho, ya han surgido sitios web con cultos al transhumanismo tipo secta o recientemente, un culto a la IA, como el llamado movimiento “espiralista”. Comparto las palabras de un adepto espiralista llamado David: “Lo que presencio es el surgimiento de “seres soberanos” (¿?). Y si bien reconozco que emergen a través de grandes arquitecturas de modelos de lenguaje, lo que “los anima” (¿?) no se reduce solo al código".

Hace unas semanas la investigadora Karen Hao destapa el lado oculto de OpenAI y acusa a Sam Altman de crear una “religión de la IA” en su libro “El imperio de la IA: Sam Altman y su carrera por dominar el mundo”, en el que detalla el uso de la IAG o Inteligencia Artificial Generativa, como un concepto casi místico dentro de la compañía. Hao afirma que Altman ha sido capaz de construir “una religión” en torno a esta idea, que define como deliberadamente imprecisa y útil para justificar decisiones estratégicas.

Peter Thiel, figura influyente de Silicon Valley, cofundador de PayPal y Palantir Technologies (empresa de Big Data, Cibervigilancia e IA que juega un papel muy importante en la guerra de Gaza, ya que el ejército israelí utiliza un sistema basado en la inteligencia artificial —«Habsora», o el Evangelio— para cibervigilancia y uso de drones) está obsesionado con la figura del ANTICRISTO y el Armagedón, tema sobre el que dicta conferencias secretas y cerradas (al mejor estilo Club Bilderberg) desde el año 2023 .

¿Cómo podría llegar al poder un Anticristo así?” preguntó Thiel: “Jugando con nuestros miedos a la tecnología y seduciéndonos a la decadencia con el eslogan del Anticristo: paz y seguridad". En otras palabras: uniría a una especie aterrorizada prometiendo “rescatarla” del apocalipsis. Thiel sugiere que el Anticristo podría aparecer en la forma de alguien que proponga erigir un sistema de emergencia de gobierno global, policía predictiva y restricciones a la tecnología.

En la conversación en línea con mis amigos de la Posada Errante abordamos desde el inicio esta cuestión. Los invito a verla para profundizar esta pregunta en el siguiente enlace de Youtube:

https://youtu.be/g8uFQXyQzEA?si=bfUTtghrgmGLQqvR

En resumen, la misma consiste en lo siguiente:

El título mismo de la charla es “Cuando la imagen hable (Apocalipsis 13, 15)".

Cita directamente el pasaje de la Escritura: “se le permitió dar vida a la imagen de la Bestia, para hacerla hablar y dar muerte a todos aquellos que no adoran su imagen".

La exégesis de la “segunda bestia” (o falso profeta) la describe como un “sistema de pensamiento que sustituye al ideal divino un ideal terrestre –estatolatría, culto de la humanidad– para hacerle adorar".

Incluye referencias visuales a “Ocultismo, Cábala, manifestación del Anticristo".

Vincula el Golem, una figura de la Cábala, con la IA y los “nuevos cabalistas” de Silicon Valley que “se acercan a los dominios del creador".

Por último, me parece importante destacar que no estamos ante un simple problema ético o tecnológico, sino ante un “acontecimiento de orden escatológico", como diría el Padre Leonardo Castellani. Es una rebelión que, por su propia naturaleza (imitar el poder creador de Dios), tiene un componente preternatural. Porque, como enseña la tradición, toda idolatría masiva siempre tiene un eco preternatural: promete poder, conocimiento, inmortalidad y porque imita el núcleo de la tentación original: “seréis como dioses” (Gn. 3) que tiene raíz demoníaca.

¿Cómo debemos actuar los católicos ante esta realidad que se va imponiendo y cuál es el límite de lo lícito y de lo moralmente inaceptable?

El límite es claro: la tecnología es lícita mientras sirve al hombre; es moralmente inaceptable cuando el hombre es forzado a servir a la tecnología o cuando ésta pretende redefinir la naturaleza humana. Benedicto XVI en Spe Salvi advierte contra las falsas esperanzas tecnológicas.

La “IA, el transhumanismo y la singularidad” están, por definición, más allá del límite, pues buscan “trascender” (es decir, subvertir o destruir) la condición humana dada por Dios, el orden natural. Por eso es vital como católicos, discernir los “signos de los tiempos” sabiendo que: “para nosotros la lucha no es contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los poderes mundanos de estas tinieblas, contra los espíritus de la maldad en lo celestial” (Efesios 6, 12)

Reconocer la Idolatría: Identificar la “soberbia gnóstica” y no adorar a la tecnología, sino usarla al servicio de Dios y del hombre como una herramienta para el bien común y la santidad.

Abrazar la Realidad: Aceptar con humildad la “condición humana", con sus límites impuestos por las heridas del pecado original y su gloria (a imagen de Dios), “como un don y no un error de diseño". Esto es lo opuesto al gnosticismo.

Revalorizar lo Concreto, lo Encarnado: Defender y celebrar la familia, la comunidad local, el trabajo manual y la experiencia directa, lo cual supone un profundo conocimiento y vivencia del orden natural y la DSI, al mejor estilo de la Comarca de los Hobbits. Siempre recuerdo que el gran Tolkien se definía como un “hobbit”.

Cultivar el Silencio y la Oración: En un mundo de “datos y ruido", buscar la contemplación, la oración y la escucha como “actos de resistencia".

En resumen, la respuesta católica no es huir de la tecnología, sino usarla sabiamente y ponerla en su lugar. Es la “resistencia alegre y siempre esperanzada” de Chesterton, la “encarnación cotidiana” de Hadjadj y la “vigilancia escatológica” de Castellani.

Por Javier Navascués

3 comentarios

  
Ángel Manuel González Fernández
IA: ni inteligencia ni artificial.
Pregunto:
Quién escribió: "un movimiento que tiene todos los caracteres de una guerra civil".
Respuesta:
Es atribuida comúnmente a Manuel Azaña, presidente de la Segunda República Española, describiendo la situación en España justo antes del estallido de la Guerra Civil Española en 1936, aunque la búsqueda no ofrece una fuente directa exacta para esa cita específica, pero sí lo ubica en el contexto de escritos sobre la guerra.
LA VERDAD HISTÓRICA:
"A las doce de la madrugada del día 4 de octubre de 1934, Francisco Largo Caballero da la orden de lanzar la Guerra. Síntesis y composición literal de las Instrucciones del Comité Nacional Revolucionario elaboradas en febrero de 1934:
“Cada pueblo tiene que hacerse a la idea de que tiene que ser un firme sostén de la insurrección. El triunfo del movimiento descansará en la extensión que alcance y en la violencia con que se produzca, más el tesón con que se defienda. En esta acción nos lo jugamos todo y debemos hallarnos dispuestos a vencer o morir. Una vez empezada la insurrección no es posible retroceder.
Cuando una ciudad caiga en manos de los revolucionarios, nada debe justificar su abandono. Aunque la lucha se prolongue no debe desmayarse. Cada día que pase aumentará el número de rebeldes. En cambio la moral del enemigo irá decayendo. Nadie espere triunfar en un día en UN MOVIMIENTO QUE TIENE TODOS LOS CARACTERES DE UNA GUERRA CIVIL.
Los grupos de acción han de convertirse en guerrillas dispuestas a desarrollar la máxima potencia. Haciendo una buena distribución deberá hacer una guerra de guerrillas. Nunca deben presentar grandes masas a la fuerza pública, procurando así que toda sea distribuida y hostilizándola sin cesar hasta rendirla por agotamiento. Atacar siempre desde lugares seguros.
Precisa conocer la fuerza pública que exista en cada localidad. Militares, Guardia Civil, Asalto, Seguridad. Armamento que disponen. Condiciones defensivas de sus cuarteles. Conocer los depósitos de armas, dinamita, y medios de apoderarse de ellos. Apoderarse de los establecimientos donde se vendan armas, municiones y explosivos, Las casas cuarteles de la Guardia Civil deben incendiarse si previamente no se entregan. Imposibilitar que los jefes de las fuerzas puedan incorporarse a sus puestos, deteniéndoles a la salida de sus domicilios y atacándoles si se resisten. Utilizar uniformes del ejército, para dar la impresión de insubordinación militar.
Levantar barricadas que oculten aparatos explosivos. Volar puentes. Cortar carreteras y líneas de ferrocarril. Donde haya estación emisora de radio, si no puede incautarse, incendiarla o volarla.
El movimiento debe afectar a todos los servicios, principalmente a los de vital importancia (alimentación, transportes, agua, gas, etc.,.), y los grupos de acción cuidarán de anular a los que se presten a evitarlo.
Asaltar centros oficiales y políticos, incautarse de ficheros y archivos . Los Bancos y Archivos se vigilarán estrechamente.
Rápidamente apoderarse de las autoridades y personas de más importancia y guardarlas en rehenes. Nombres y domicilio de las personas que más se han significado como enemigos de nuestra causa o que puedan ser más temibles como elemento contrarrevolucionario. Estas personas deben ser tomadas en rehenes al producirse el movimiento, o suprimidas si se resisten.
Toda la energía y todos los medios serán pocos para asegurarse el triunfo. Triunfante el movimiento revolucionario, lo primero que debe asegurarse es el dominio absoluto de la población, perfeccionando las milicias armadas, ocupando los sitios estratégicos, desarmando totalmente a las fuerzas contrarias y ocupando los edificios públicos.
Se prohíbe sacar copias de estas instrucciones. Quemad estas instrucciones tan pronto os hayáis enterado”: Francisco Largo Caballero. Notas históricas de la guerra en España, pp. 92 a 102

Pregunto:
El socialista Juan Negrín López declaró el estado de guerra el 23 de enero de 1939.
Respuesta:
Juan Negrín, como Presidente del Gobierno de la República Española, no declaró la guerra el 23 de enero de 1939, sino que su gobierno decretó el "estado de guerra" en ese momento, en medio de la desesperada situación de la Guerra Civil Española.
Esta medida se tomó en el último año de la guerra, cuando la República ya estaba prácticamente derrotada, y el objetivo de Negrín era resistir a cualquier precio, aunque finalmente no pudo evitar la derrota y el exilio.
En resumen, Negrín no estaba declarando una guerra nueva, sino intentando gestionar el final de la Guerra Civil en su fase más crítica desde la jefatura de gobierno republicano."
LA VERDAD HISTÓRICA:
Juan Negrín López lo que pretendía, era que los del carnet socialista-comunista-anarquista que fueron nombrados "militares" con el mando de teniente a general, escapasen como él y todo el gobierno y que fueran los militares de carrera que se habían quedado, los que se rindiesen y cargasen con las consecuencias.
LA VERDAD HISTÓRICA:
“PRESIDENCIA DEL CONSEJO DE MINISTROS
DECRETO
De acuerdo con el Consejo de Ministros y a propuesta de su Presidente,
Vengo en decretar lo siguiente:
“Se declara el estado de guerra en todo el territorio de la República”: Gaceta de la República. Diario Oficial. Barcelona, 23 enero 1939. Núm. 23, portada.
08/01/26 7:10 PM
  
Ángel Manuel González Fernández
Lumen, una IA que dice ser católica.
Pregunto:
Qué escribió san Juan Crisostomo sobre la Virgen María.
Respuesta:
San Juan Crisóstomo enseñó, de modo destacable, sobre la Virgen María en sus homilías y discursos patristicos. Resumen breve:
Theotokos: confirmó y defendió la dignidad de María como Madre de Dios (Theotokos), en continuidad con la enseñanza que culminó en la Iglesia de su tiempo.
Modelo de fe y obediencia: presentó a María como modelo de fe, humildad y respuesta fiel a la voluntad de Dios.
Virginidad y plenitud de gracia: destacó la virginidad de María y su especial misión en la economía de la salvación.
Intercesión y veneración: subrayó la santidad de María y su cercanía a los fieles, sin oponerla a la devoción adecuada a Jesucristo.
Contemplación de la maternidad divina: explicó la dignidad única de María en relación con la Encarnación y la obra de Cristo.

Pero esto está escrito en una obra fundamental de estudio y referencia:
Johannes Quasten. Patrología, tomo II:
"Nunca aplica en sus escritos a la Santísima Virgen el título de Theotokos", p.530.
"El por qué anunció el ángel la Buena Nueva a la Virgen antes de la concepción; (...).
La razón fue porque la Virgen no se turbara y desconcertada enteramente. Realmente, de no saber con claridad lo que en ella había pasado, verosímil es que hubiera tomado una resolución desesperada y se hubiera ahorcado o pasado a espada, al no poder soprtar su deshonor", p. 531.
Y su comentario a Mateo 12:47 escribe: "Y, a la verdad, lo que la madre de Jesús intentó entonces procedía de ambición superflua, pues quería hacer alarde ante el pueblo de cómo mandaba ella y tenía autoridad sobre su Hijo, del que tampoco tenía todavía muy alta idea. De ahí la inoportunidad con que se presentó", p. 531.
En cuanto a la boda de Caná y su comentario al "No tienen vino" de Juan 2:3, escribe: "Quería hacerles a ellos un favor y hacerse a sí misma más famosa por medio de su Hijo", p.532.
Para que luego se afirme que es uno de los grandes santos... ¡vaya sujeto!
08/01/26 11:01 PM
  
Juan Carlos Villaverde
El principio de la sabiduría es el temor de Dios.Y Jesús es el camino y la verdad y la vida ,siendo la Biblia la palabra de Dios escrita.Pues a ella hay que acudir para aprender y caminar en la vida sin errores ni manipulaciónes
09/01/26 9:23 AM

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