Simón de Monfort: “Tras los ejercicios espirituales decidí ayudar a los perseguidos por el DAESH"

Entrevistamos a Simón de Monfort, combatiente español contra el DAESH, que tomó la decisión de emprender esta heroica aventura tras la meditación de las dos banderas de San Ignacio de Loyola. En esta ocasión nos habla de su nuevo libro La Cruz y la Espada, en donde narra con frescura sus impactantes experiencias en primera línea de fuego.

¿Por qué tras publicar Cruzado contra el Estado Islámico ha decidido publicar un nuevo libro llamado la Cruz y la Espada?

Mi primer libro era un compendio de reflexiones, artículos y entrevistas de mi primer tiempo en Iraq y Siria. Escritos desde la trinchera en diferentes posiciones y momentos. Esos escritos que iban publicándose en la página de Apoyo a Voluntarios españoles contra el DAESH, y que tanto parecían gustar al público. En esta ocasión la recopilación es de un tiempo más largo de permanencia en aquellas tierras y ha habido ocasión de poder hablar de diferentes temas vertiendo mi opinión. El atentado contra la mezquita en Nueva Zelanda, la presión migratoria en Europa, los avances en Siria e Iraq, la profanación de los restos de Franco… temas diferentes y diversos desde mi perspectiva ideológica y mi experiencia de vida. Sin olvidar las actualizaciones del combate contra el islamismo radical.

¿En qué medida le han dado confianza las buenas críticas del primer libro?

Mi falta de experiencia literaria me producía el temor de no estar a la altura de publicar algo que la gente pudiera comprar. El primer libro ha sido un modesto éxito yendo para la tercera edición y la gente me ha manifestado que les ha gustado, y no solo eso, sino más importante, les ha servido para romper clichés y conocer mejor la problemática de aquel conflicto. El dar a conocer lo que el “establishment” quiere silenciar es un reto tan importante como el combate en sí.

¿Por qué ha elegido en esta ocasión el título de la Cruz y la Espada?

El título es el resumen de mi Ser. La Cruz o la Fe sin la militancia o acción queda para los monjes. La espada en solitario para los soldados. Yo me considero un soldado movido por mi Fe, un monje soldado donde la acción y la meditación van de la mano. Y en este mundo vano y aburguesado, solo la verticalidad de la Cruz y la verticalidad de la Espada podrán ser capaces de superar esta inmundicia. La espada no deja de ser una cruz usada para rasgar y combatir el mal, físico y espiritual.

¿Qué diferencia hay entre este libro y el primero?

Los temas son diferentes y en diferentes momentos históricos. Los tiempos que corremos van a gran velocidad y los acontecimientos pasan pronto. En siete años en Iraq y Siria, en primera línea de combate dan no para dos, sino para varios libros. De hecho tengo escritos otros dos libros no publicados. Uno sobre “Ética revolucionaria”, donde expongo la importancia de una ética elevada para poder aspirar a dar un giro al Mundo, desde la perspectiva del movimiento kurdo. Y otro libro que es un plano de situación de la zona, donde explico técnicas de la guerrilla, métodos, organización etc. siendo más un manual puramente militar. Pero sobre todo este libro segundo publicado, se ha escrito con algo más de madurez literaria que el primero y creo que con algo más de calidad. En cualquier caso los temas son diferentes y es complementario, no repetitivo.

¿Por qué merece la pena leerlo y cuál es el mensaje que quiere transmitir?

Creo que la gente pone etiquetas muy fácilmente tanto a las personas como a las organizaciones, creo que no hay posibilidad de contrastar lo que los medios difunden en sus medios manipulados, y creo que el público merece saber lo que los que estamos en primera línea podemos transmitir. Pienso que no hay libertad sin el conocimiento de todas las opiniones donde poder elegir, por eso deben leerlo y luego estar o no de acuerdo, pero desde el conocimiento nunca desde la ignorancia.

Usted no es un filósofo, pero en qué medida su intensa experiencia y su ver de cerca la muerte hace que su mensaje sea auténtico…

Bueno, el filósofo es el que ama o busca el conocimiento. En ese sentido sí puedo considerarme un filósofo, muy lejos de ser maestro de nada… pero amar la Verdad o buscarla, así como el conocimiento, debe ser una actitud de todo hombre. Sólo el filósofo es un hombre Vivo, porque se plantea preguntas a las que el común de los mortales les produce indiferencia. Me puedo considerar el más humilde o pequeño de los filósofos, incluso pecar de gran ignorancia en muchas cosas, pero en siete años enfrentando la muerte, con esa actitud de filósofo de querer aprender, algo se puede vivir y por tanto, querer transmitir.

¿Cómo le ayuda su fe católica a poder afrontar esta experiencia?

Hace años decidí dejarme guiar por la Fe en mi vida. De hecho acudí a Iraq y Siria llevado por las meditaciones de San Ignacio, en concreto la contemplación de las dos banderas. En unas circunstancias muy particulares de mi vida, encontré como respuesta a mi camino, el de alistarme en la defensa de los perseguidos, ayudar en lo que estuviera en mis manos a parar un genocidio y limpieza étnica y religiosa en aquella zona. Y lo decidí porque encontré lo que era lo mejor para salvar mi alma. Valoré que cualquier riesgo era menor que el de condenarme con una vida rodeado de tantas posibilidades de torcer la vida. Preferí mantenerme en pie en un mundo en ruinas, y para ello cuanto más te apartes del mundo mejor. Barajé dos posibilidades, el convento o la guerra… y las circunstancias me llevaron a la guerra.

¿Qué supone poderlo presentar en el club Empel de Barcelona?

Además del agradecimiento a los que dirigen el club y defienden los valores de la Hispanidad, la Tradición y la catolicidad… La aparición de la Virgen a los soldados de los tercios en los Países Bajos, dio lugar a que Nuestra Señora fuese la Patrona de la Infantería española. En su momento formé parte de esa legendaria infantería como cabo primero en el GOE, y sigo sintiéndome un infante. Creo que la impronta de soldado no se quita ni con la muerte.

¿En qué otros lugares lo va a presentar?

Lo voy a presentar en Málaga, Valencia, Madrid, Zaragoza, Oviedo, Palencia, Santander y en diferentes y diversas asociaciones culturales y políticas. Se puede adquirir en la editorial Esparta y muy gustosamente se lo pueden enviar a cualquier lugar de España.

Por Javier Navascués

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