Miguel Sanmartín Fenollera analiza en profundidad la belleza, misterio y magia de la buena literatura juvenil

Miguel Sanmartin Fenollera, es jurista de formación, abogado de profesión y escritor de vocación. Casado y padre de dos hijas. Su vocación como escritor y sus inquietudes como padre lo ha llevado a publicar el libro “De libros, padres e hijos: una guía para convertir a niños y adolescentes en lectores entusiastas” y a mantener un blog homónimo, donde comparte una visión de la educación y la literatura infantil y juvenil desde la perspectiva y experiencia de un padre católico de hoy. Además, es conferenciante, colaborador en el “Posgrado en Educación Clasicorrealista y Humanidades” de la Fundación CLE y en el portal de internet “Infocatólica", al igual que en diversas revistas, entre las que se encuentran “Misión” y “Revista Hispánica".
¿Cómo, siendo jurista, nace su vocación como escritor?
No creo que sea algo raro; más bien, al contrario. El jurista —y, en especial, el abogado, que es el tipo de jurista que soy— trabaja, al igual que el literato, con la palabra: hablada y escrita. Al defender un caso ante los tribunales, debe persuadir al juez contándole una historia con claridad, precisión y capacidad de sugestión para explicar el «qué», el «cómo» y el «por qué» de los hechos. Ese ejercicio de narrar y comunicar acerca profundamente la abogacía a la literatura. Luego, por supuesto, influyen el temperamento, la educación y el ambiente en el que uno crece. En mi caso, todo eso pesó mucho.
¿Se podría decir que, al ser padre, le interesa especialmente la literatura infantil y juvenil?
Bueno, en realidad mi pasión viene de antes. A mí la literatura me gustó desde muy pequeño. Leí mucho, y también me leyeron mucho. Crecí en una familia muy lectora: en casa había muchos libros y mis hermanos y yo nos pasábamos el día recorriendo las estanterías como quien busca tesoros. Además, los libros eran un regalo habitual.





