10.09.26

Una ventaja más del latín

Todavía tenemos fresca en la memoria la visita del Papa León XIV a España y, en mi caso, especialmente su estancia en mi ciudad, Barcelona. La mayoría de los recuerdos que guardo son buenos, muy buenos: desde sus palabras hasta sus gestos (cómo no recordar el cariño con el que iba tomando en brazos y bendiciendo a tantos bebés) y también la reacción, totalmente imprevista, de fervor que se produjo entre tanta gente. Y sin embargo, guardo un pequeño recuerdo negativo: el penoso espectáculo que nos ofrecieron tantas personas y medios nacionalistas con la cuestión del uso de la lengua catalana.

Quiero advertir que yo no tengo ningún problema con que el Papa emplee una lengua que también es la mía, la de mi padre, la de mis abuelos… Pero la obsesión por obligarle en hablar en una lengua que no domina (¡teniendo la suerte de que este Papa habla español tras media vida en Perú!) y, sobre todo, el despliegue de contabilidad lingüística, fueron actitudes vergonzosas. Que si había hablado medio minuto más en español que en catalán, cronómetro en mano, que si el catalán iba a ser usado en tal momento, menos importante, y no en tal otro, se supone que de mayor importancia… miserias de un nacionalismo lingüístico que no atiende a lo que el Papa dice, sino que se fija solamente en que lo diga en una determinada lengua.

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3.08.26

Por qué es errado minimizar la importancia de los pecados sexuales

Es muy frecuente escuchar estos días aquello de que los pecados relacionados con el sexto mandamiento no son tan importantes, que no hay que prestarles tanta atención porque, al fin y al cabo, hay pecados mucho más graves. A continuación se suele añadir, como ejemplos de pecado mayores, la injusticia social, la desigualdad o la discriminación de los inmigrantes.

Los ejemplos, aunque se pueden matizar, suelen ser malos. La injusticia social es, en muchos casos, un término etéreo que camufla el resentimiento y la envidia de quienes la denuncian, acabar con la desigualdad significaría convertirnos a todos en esclavos uniformes y discriminar, esto es, tratar de modo diferente a quien está en situación diferente, es un acto de justicia. Por eso me gusta más lo que tradicionalmente ha enseñado la Iglesia sobre los pecados más graves.

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24.06.26

Más buenos libros (tres esta vez) para nuestros hijos

Todos los que tenemos trato con adolescentes y jóvenes somos muy conscientes de la escasez de buenos libros para quienes están en esta franja de edad. Por eso es siempre muy buena noticia cuando aparecen novedades dirigidas a jóvenes que valen la pena leer, que entretienen y forman a un tiempo.

Hace medio año me hacía eco de la aparición de dos libros que me habían parecido muy interesantes. Uno de ellos, publicado por Homo Legens, era el primer título de una saga, Los niños ocultos, que nos traslada a un mundo en el que un gobierno despótico impone por todos los medios, incluido una amenazante Policía de Población, la prohibición de tener un tercer hijo. El protagonista, Luke, es un niño oculto, un tercer hijo que vive escondido pero que, tras descubrir y trabar amistad con otro tercer hijo se ve involucrado en una aventura que acabará por hacerle abandonar su vida escondida. En la segunda entrega de la saga, Entre los impostores, Luke deja por primera vez su hogar para ir a estudiar a un internado donde hay terceros niños con identidades ficticias y en el que tendrá que hacerse un hueco y, aunque él no lo espere, verse involucrado en una trama de traiciones siempre con el telón de fondo de esa totalitaria Policía de Población obsesionada por hacer desaparecer todo tercer hijo. La novela se lee muy bien y tras unos primeros capítulos un poco de transición, acaba a ritmo de thriller y con varias sorpresas. La serie, por cierto, sigue avanzando y ya han sido publicados dos entregas más (de los siete de que consta): Entre los traicionados y Entre los barones.

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15.06.26

Y si el patriarcado no fuera una conspiración contra las mujeres

Eugénie Bastié, periodista de Le Figaro, acaba de publicar un artículo en el que da noticia de un libro recientemente publicado en Francia: Pourquoi les Amazones n’existent pas (Fayard).

El libro viene firmado por Véra Nikolski y Nicolas Pichoff, la primera antigua alumna de la École Normale Supérieure y doctora en Ciencias Políticas; el segundo doctor en Física e ingeniero. Uno puede adivinar que estamos aquí muy lejos de los libros militantes del feminismo más activista.

La teoría que cuestionan estos autores es probable que les suene. ¿No han oído nunca hablar de aquella lejana edad de oro en la que eran las mujeres las que mandaban? Sí, justo antes de que la conspiración masculina se saliera con la suya e impusiera el patriarcado, relegando a las mujeres a los fogones y al cuidado de los niños.

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18.05.26

España, tierra del Sagrado Corazón

Hay libros que se escriben de corrido, con el autor poseído por una arrebatadora fiebre creativa. Algo equiparable a lo que en otro ámbito de la creación artística le sucedió a Händel con la composición de su Mesías, tal y como explica admirablemente bien Stefan Zweig en su libro Momentos estelares de la humanidad. No es lo más frecuente, e incluso parece razonable una cierta prudencia ante lo que se crea en tan poco tiempo. Cuando le preguntaban a Rémi Brague sobre cuál es la clave de la calidad y precisión de su prosa, respondía que el bolígrafo rojo de su mujer, que revisa implacable sus escritos. Y luego hay libros que maduran durante todo una vida, obras en las que el autor no ha escatimado en esfuerzos y se ha volcado con pasión en realizar algo que muchos consideraban una locura. Es el caso de Federico Jiménez de Cisneros y su libro Contempla mi corazón. Monumentos e imágenes del Sagrado Corazón de Jesús en España, recientemente, publicado por la BAC.

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