España, tierra del Sagrado Corazón

Hay libros que se escriben de corrido, con el autor poseído por una arrebatadora fiebre creativa. Algo equiparable a lo que en otro ámbito de la creación artística le sucedió a Händel con la composición de su Mesías, tal y como explica admirablemente bien Stefan Zweig en su libro Momentos estelares de la humanidad. No es lo más frecuente, e incluso parece razonable una cierta prudencia ante lo que se crea en tan poco tiempo. Cuando le preguntaban a Rémi Brague sobre cuál es la clave de la calidad y precisión de su prosa, respondía que el bolígrafo rojo de su mujer, que revisa implacable sus escritos. Y luego hay libros que maduran durante todo una vida, obras en las que el autor no ha escatimado en esfuerzos y se ha volcado con pasión en realizar algo que muchos consideraban una locura. Es el caso de Federico Jiménez de Cisneros y su libro Contempla mi corazón. Monumentos e imágenes del Sagrado Corazón de Jesús en España, recientemente, publicado por la BAC.

El propósito de la obra es ciclópeo: ofrecernos un exhaustivo panorama de la presencia de las imágenes exteriores y monumentos al Sagrado Corazón a lo largo y ancho de nuestra patria.

El resultado es excepcional: una obra sólida y documentadísima que se convierte en referencia para profundizar más en esta devoción esencial que tantos frutos ha dado en la vida de la Iglesia y también en nuestro país.

Aunque el libro propone un recorrido exhaustivo por los monumentos al Sagrado Corazón, erigidos a lo largo y ancho de toda España, dedica una atención especial a cuatro lugares clave para la devoción al Sagrado Corazón. El primero es Valladolid, donde se produjeron las revelaciones al jesuita Bernardo de Hoyos en las que Jesucristo le manifestó que su Sagrado Corazón reinaría en España y con más veneración que en otras partes. El Santuario Nacional de la Gran Promesa de Valladolid hace referencia precisamente a este mensaje. Luego el autor se detiene en el Cerro de Los Ángeles, donde se levantó el monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el cual se realizó la consagración de España en 1919 y que luego sería destruido con dinamita por los milicianos durante nuestra guerra civil. Ya reconstruido, han tenido lugar allí tres consagraciones más (1965, 1969 y la más reciente, 2019, a la que tuve la suerte de asistir). A continuación, se detiene el autor en el templo del Tibidabo, en Barcelona, templo expiatorio nacional, que además durante muchos años estuvo tan ligado al Santísimo Sacramento a través de la adoración perpetua, hasta que los salesianos decidieron, no hace mucho, acabar con algo que consideraban no adaptado a nuestros tiempos y sensibilidades (eso mientras se multiplican en todo el mundo, y también en Barcelona, las capillas de adoración perpetua… ¡Que Dios les conserve la vista!). Por último, el autor destaca Sevilla, en concreto, en San Juan de Aznalfarache, donde se encuentra un conjunto monumental que contiene, en torno al monumento al Sagrado Corazón, un colegio, un seminario, una casa de espiritualidad, una parroquia, un monasterio de clausura y una institución benéfica.

Pero el libro no se limita a estos cuatro lugares esenciales, sino que recorre con minuciosidad los centenares de monumentos erigidos a lo largo y ancho de nuestro país. Clasificados por regiones, se nos explica la historia del lugar y de la imagen a lo largo de más de 800 páginas y además, se reproducen las fotografías de estos cientos y cientos de monumentos. El resultado es sencillamente impresionante. Como uno podría imaginar, hay de todo, y detrás de cada imagen hay una historia particular, pero también una historia común de amor y reconocimiento hacia ese Dios que tanto nos ama y que busca ser correspondido.

Decía que es impresionante porque realmente impresiona tomar conciencia de cómo ha calado la devoción al Corazón de Jesús en España, de cómo está presente hasta en los lugares más recónditos (que el autor, como una especie de Indiana Jones a la búsqueda no del arca perdida sino del Sagrado Corazón desconocido, ha recorrido con un mérito encomiable). Pensaba, mientras tenía este libro entre mis manos, que realmente España, que es tierra de María, es también tierra del Sagrado Corazón, que su presencia en nuestras calles, plazas, cerros… es algo único y sin parangón. Comentaba esta idea con algunos amigos y uno, polaco, me decía que también en Polonia sucedía algo similar. Es posible, y tampoco se trata aquí de hacer un recuento (tendremos que esperar al Federico Jiménez de Cisneros polaco que se atreva a intentar realizar una obra equiparable en su país); en cualquier caso, es bonito pensar que estas dos naciones, tan íntima y profundamente forjadas por la fe, comparten esa presencia pública, tan extendida, de la imagen del Sagrado Corazón.

El libro, se completa con una interesante explicación de los tipos de representaciones iconográficas del Corazón de Jesús, de los principales artistas de las imágenes monumentales que se recogen, y con una explicación de los momentos históricos en los cuales se han construido éstas.

Estamos, pues, ante un pequeño tesoro, un libro de referencia para tener a mano y consultar, repleto de detalles que harán mucho bien a quienes lo lean.

Acabo con una recomendación: empiecen revisando la historia de los monumentos que tienen más cerca de su lugar de residencia, ya verán qué lectura tan deliciosa. Y si van de visita por estas tierras de España, no dejen de consultar las imágenes que hay en los lugares por los que tienen previsto pasar. Con este libro entre las manos a buen seguro que tendremos más presente aún en nuestras vidas al Sagrado Corazón, algo que hay que agradecer encarecidamente al autor, a la editorial y a todos aquellos, que han sido muchos, que han colaborado para que este descomunal proyecto sea una realidad.

 

1 comentario

  
Ricardo
Yo nací en 1965 y siempre estuve consagrado al Sagrado Corazón. En Garabandal hay una ermita donde se apareció a las niñas. Es no muy grande y realmente encantador. 🇦🇷
19/05/26 12:16 AM

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