Chesterton y la religión en la escuela

Hace unos días vi en la prensa que se había lanzado una campaña bajo el lema «Por una escuela pública y laica. Religión fuera de la escuela» que reclama sacar la asignatura de religión de la enseñanza «de forma inmediata», avanzar hacia «una escuela pública y plenamente laica», derogar los Acuerdos con el Vaticano y eliminar de forma progresiva los conciertos educativos.
Podríamos repetir los mil argumentos para demostrar que los objetivos de esa campaña son un ataque a la libertad y los derechos de las familias, un intento totalitario de imponernos una cosmovisión laicista y una muestra de odio (del de verdad, no del que detecta el chiringuito lanzado por Pedro Sánchez con el nombre de HODIO) peligroso y amenazante. Pero no lo voy a hacer. Me limitaré a traerles unas citas de Chesterton que me han parecido, como de costumbre, muy sugerentes e iluminadoras.
En efecto, las noticias de le enésima campaña contra la religión en la escuela coincidió con mi lectura del libro que recoge distintos debates y polémicas protagonizados por Chesterton, La superstición del escéptico.
Allí se recoge un artículo, publicado en The Torchbearer en 1925, que se titula El objetivo religioso de la educación. En él, Chesterton escribe:
«Sólo mediante una deliberada y hasta consciente constricción de la mente es posible mantener la religión al margen de la educación.
La primera y más evidente pregunta que surge en la mente de cualquier ser humano es sobre el tipo de mundo en el que vive y el porqué de su existencia en él. Si uno no tiene respuesta a esta cuestión fundamental, claro está, no podrá explicarlo; pero el simple hecho de no poder responder a la pregunta que es más probable que surja, no es bajo ningún criterio, una brillante manifestación de instrucción, aunque algunos puedan llamarlo educación».
No se trataría, según Chesterton, de eliminar la asignatura de religión, al contrario, si realmente queremos educar a nuestros alumnos, la religión y sus respuestas deben estar presentes en todas las asignaturas. Un enfoque que me ha recordado a lo que escribió Pier Paolo Pasolini cuando en Italia se discutía sobre mantener o no la misa televisada los domingos por la mañana: lo realmente importante, argumentaba, más que de la misa de 11:00 a 11:45, es que todos los programas trasluzcan una cosmovisión cristiana. Chesterton aplica este criterio a la asignatura de religión cuando escribe que «La educación secular es más razonable que relegar la religión a una de las asignaturas optativas, como aprender, marquetería o portugués».
Más adelante, en el mismo artículo, Chesterton responde a quienes afirman que una educación religiosa limita la visión de los alumnos de este modo:
«Si acaso hay algo en el mundo que se asemeje a un asno que lleva anteojeras a propósito es el educador secular, quien se esfuerza nerviosamente por evitar que en su tarea de impartir conocimiento se incluya cualquier referencia a los temas que los seres humanos han deseado conocer desde el principio de los tiempos».
En efecto, una educación de la que se haya extirpado toda referencia religiosa es tan pobre, tan inane, que a duras penas se le puede calificar como educación.
Animo, pues, a que la campaña por la abolición de la clase de religión se metamorfosee en una petición para que todas las asignaturas se impartan desde una perspectiva religiosa, capaz de dar respuesta a las preguntas esenciales que se plantean los alumnos.
10 comentarios
Pero como siempre, el grave problema lo tienen y lo generan, aquellos a los que Santa Teresa de Jesús denomina como los "medio letrados" y que tanto daño le hicieron a ella, según cuenta en el libro de su vida.
aún con todo el asco, que es mucho, muchísimo, a las políticas del Sr. Sánchez, no solo las sociales, tengo que objetarle algunas cuestiones.
Mi impresión de su entrada es la defensa elegante de un monopolio 'espiritual'. Con el prestigio de Chesterton para disfrazar una propuesta que en la práctica, anularía la pluralidad, y a pesar de estos tiempos convulsos que demandan certezas, este planteamiento choca con la realidad compuesta de multitud de opiniones y creencias. En otras palabras de la pluralidad, con todo el rechazo o prevención que ahora suscita el término. El mundo es así.
Aquí, en iC parece que a Chesterton solo falta canonizarlo, no negaré que la cita es brillante literariamente (para algo es un gran escritor!), pero en mi opinión, muy endeble en lógica educativa. Pienso que la educación no consiste en dar una respuesta cerrada (es decir, el dogma), sino en dar las herramientas para que el alumno aprenda a hacerse preguntas. Ya hace tiempo que creo que la educación de los niños pasa por estimular ante todo su espíritu crítico y amor al saber y conocimiento.
El "asno con anteojeras" del autor de Father Brown me parece un animal que solo sabe caminar hacia donde el dueño le indica. Yo preferiría que el alumno fuera un 'explorador' que elija su propio rumbo y tratar los temas como objetos de estudio, más que como verdades absolutas.
Desde mi perspectiva, creo que hay cierta confusión entre "Hecho Religioso" y "Adoctrinamiento". Nadie sensato pediría que se borre la historia de la(s) religion(es) o su influencia en el arte, la sociedad (eso sería borrar el 'código fuente' de nuestra cultura!), pero la formación espiritual de los hijos no es correspondencia del Estado, sino de las familias, de los padres.
Sugerir que quitar la clase de religión es "extirpar toda referencia religiosa" me parece un hombre de paja. No veo porque no se puede estudiar el Renacimiento (historia) sin necesidad de que un catequista enseñe a rezar en la hora de clase.
En fin, vd. acusa a la escuela laica de "intento totalitario' sin embargo, desde un punto de vista laico (me parece que los no-creyentes no merecemos la hoguera); no es enfoque totalitario el que propone al final: "que todas las asignaturas se impartan desde una perspectiva religiosa" ? Incluso las matemáticas? (sería el triunfo de los pitagóricos!)
La libertad religiosa creo que es un derecho privado. La escuela pública es un espacio común.
Saludo,
Una cosa es estudiar el fenómeno religioso y otro que exista una asignatura llamada sin disimulo "doctrina y moral católica".
Y luego se quejan de adoctrinamiento cuando quieren enseñar literalmente doctrina.
Pues que lo digan claro que el problema es que ya no pueden adoctrinar a su gusto.
Lo de que todas las asignaturas se impartan desde una perspectiva religiosa, pues no sé con la biología o la física, cuando hay negacionistas de la evolución y el cambio climático.
Y por supuesto que la biología y la física se deben impartir desde una visión religiosa: no por casualidad estos campos del saber han florecido donde una cosmovisión cristiana nos habla de que hay un orden, unas leyes, creadas por Dios y que podemos descubrir con nuestra razón.
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