De Estados Unidos a Sevilla en defensa de la vida

En la defensa de la vida es frecuente que alguien nos diga aquello de que no hay nada que hacer: el asesinato de vidas inocentes en el seno materno se ha banalizado, es algo ya aceptado socialmente y haríamos bien en dedicarnos a otras cosas. Es mentira, una tentación de desánimo, una trampa en la que no podemos caer habiendo vidas en juego.
Pensaba en esto a raíz de dos mails recibidos: uno enviado desde Sevilla, el otro desde Estados Unidos.
Empezando por el que viene de más lejos, recibía el aviso de una nueva entrada en el blog de Dwight Longenecker titulada “Diez acciones pro-vida positivas que el gobierno podría realizar“. Diez acciones no especialmente complicadas (hay muchas más) que proponía para ir cambiando la sociedad en la que vivimos y hacerla más acogedora a las nuevas vidas. Entre ellas varias para hacer más fácil y económica la adopción, apoyar económicamente a los programas que atienden a madres con problemas que han decidido llevar adelante su embarazo y no matar al hijo que ya llevan dentro (ya lo saben, en España si una adolescente embarazada decide abortar puede contar con todo tipo de ayudas, pero si decide dar a luz a su hijo se las tiene que apañar sola… o con la ayuda de los pro-vida), apoyar a las familias jóvenes, inspeccionar los centros que practican abortos y clausurarlos si no cumplen la normativa (algo frecuente, como el caso Morín confirma), etc.

Bueno, en realidad a quien respondió fue a Elvidio, pero como la Caram ha dicho lo mismo que Elvidio, la respuesta de San Jerónimo vale para ambos.
Dado los tiempos que corren, con disputas doctrinales de primer orden y discusiones sobre lo que está en consonancia con el Magisterio y la Tradición y lo que supone ruptura con los mismos, decidí alejarme del fragor de la batalla e ir a descansar en “prados seguros". En concreto, en el “Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana” del Cardenal Newman. Y como no podía ser de otro modo, encontré un libro preciso, revelador, de una enorme erudición y muy realista; eso sí, no es de lectura sencilla, pero el esfuerzo se ve recompensado.