(InfoCatólica) «Un ataque sin precedentes de un expresidente de la Conferencia Episcopal al Papa». Así resume el vaticanista Matteo Matzuzzi el texto que el obispo de Limburgo, Georg Bätzing, publicó este martes en la web de su diócesis. En él, el prelado alemán reclama a León XIV una aclaración «urgente», según katholisch.de, sobre la respuesta que dio a finales de septiembre en el vuelo de regreso de Francia, cuando definió el abuso sexual como «ante todo un problema humano» y evitó calificarlo de sistémico.
Bätzing no se limita a matizar. Considera esa caracterización «insuficiente y, en sus posibles consecuencias, sumamente problemática», y advierte de lo que supondría mantenerla. «Si la Iglesia restara importancia a las causas sistémicas de la violencia sexualizada o las negara, sería un grave retroceso», escribe. «Volvería a herir a las víctimas y pondría en peligro la credibilidad de la investigación».
El obispo rechaza además que se trate de una obsesión alemana. «El reconocimiento de las causas sistémicas no es una particularidad del debate eclesial en Alemania. Es una consecuencia de los hallazgos científicos y de las experiencias de las personas que han sufrido gravemente dentro de nuestra Iglesia».
Lo que dijo el Papa
Durante su viaje a Francia, León XIV se reunió en Lourdes con víctimas de abusos, cuatro hombres y tres mujeres según el comunicado vaticano citado por katholisch.de. Tras el encuentro, una de ellas afirmó que el Papa estaba convencido de que el problema tenía una dimensión sistémica.
En el avión, Cyriac Zeller, de I.Media, le preguntó si era así. El Papa reconoció que varias víctimas habían hablado de abusos sistémicos. «Sin querer contradecir a nadie, porque creo que es muy importante», comenzó, antes de señalar que prefería «expresarlo de otra manera, aunque sí hablé de algunas organizaciones dentro de la Iglesia que, a veces, si se quiere, como sistema, han sido abusivas».
«El abuso sexual es ante todo un problema humano», afirmó. «Cuando ocurre dentro de la Iglesia, en realidad se le añade toda otra dimensión, porque la vida de fe de las personas queda profundamente herida y a veces incluso destruida». Y añadió: «Hablé con ellos de cómo la Iglesia, en cierto modo, ha sido vista como responsable, pero del mismo modo creo que la Iglesia es una parte importante para ayudarles a encontrar la sanación».
La réplica del obispo de Limburgo
Bätzing recuerda que el Papa no quiso suscribir la afirmación de las víctimas según la cual habría reconocido el carácter sistémico de los abusos, y que declaró preferir otra formulación. Admite que León XIV aludió expresamente a la responsabilidad de la Iglesia, pero le pide más. «Precisamente por eso desearía de él un reconocimiento igual de claro de las causas sistémicas de la violencia sexualizada».
El obispo asegura que no quiere atribuir al Papa la intención de rechazar por principio los conocimientos científicos. Aun así, le dirige una pregunta directa. «¿Reconoce que no solo personas concretas y organizaciones, sino también estructuras específicas de la Iglesia católica han favorecido los abusos y su encubrimiento?».
La exigencia alcanza a la propia Santa Sede. Quien quiera impedir los abusos, concluye Bätzing, «tiene que cambiar también las estructuras que favorecen los abusos. Con esa vara debe medirse nuestra Iglesia, en Alemania, en Roma y en todo el mundo».
Las estructuras que Bätzing sí señala
El obispo se apoya en el estudio MHG, encargado por la Conferencia Episcopal Alemana y publicado en 2018. Según su lectura, los abusos responden a factores propios de la Iglesia. «Entre ellos figuran el clericalismo y las relaciones de poder asimétricas, la elevación sacral de la autoridad sacerdotal, formas problemáticas de desarrollo de la personalidad y de maduración psicosexual, así como un trato tabuizado de la sexualidad y de la orientación sexual».
La consecuencia de esas conclusiones, según el propio prelado, fue el Camino Sinodal. El proceso, que el episcopado alemán puso en marcha en 2019 como respuesta al estudio, se organizó en cuatro foros, dedicados al poder en la Iglesia, la existencia sacerdotal, la mujer en los ministerios y la moral sexual. Tres de ellos se corresponden casi punto por punto con los factores que enumera ahora el obispo. Por eso la respuesta del Papa afecta a la premisa misma de un proyecto que Bätzing ha encabezado.
«Tenemos que cambiar también las estructuras en las que se ejerce el poder, se asume la responsabilidad y se toman las decisiones», escribe, y reclama para el gobierno eclesial «obligaciones vinculantes de rendición de cuentas, procesos de decisión transparentes y mecanismos de control eficaces, a ser posible independientes».
En la lista de Bätzing, la orientación sexual aparece solo como objeto de tabú.
La estructura que Bätzing quiere suprimir
Hay, sin embargo, una salvaguarda estructural que el obispo propone eliminar. En septiembre de 2023, como informó InfoCatólica, Bätzing calificó de incorrecta la exclusión del sacerdocio de los hombres homosexuales y pidió al Vaticano que abandonara esa norma. Un portavoz de la diócesis lo confirmó en el programa Tag für Tag, alegando que la orientación «no debería desempeñar ningún papel» en el juicio sobre la idoneidad.
La norma que cuestiona es la que fijó en 2005 la instrucción de la Congregación para la Educación Católica, aprobada por Benedicto XVI, y que confirmó en diciembre de 2016 la Ratio Fundamentalis. Quedan excluidos de las órdenes sagradas los «homosexuales practicantes» y quienes tienen «tendencias homosexuales arraigadas o apoyan una llamada cultura homosexual». En mayo de 2018, el Papa Francisco pidió a los obispos italianos aplicar ese criterio con prudencia. «Si tienen la más mínima duda, es mejor no dejarlos entrar».
La diócesis de Limburgo publicó además, en enero de 2023, diez directrices sobre sexualidad en las que afirma que «existe una diversidad en la identidad y orientación sexual» y pide fomentar activamente su aceptación en parroquias e instituciones.
Lo que dicen los datos
El propio estudio MHG registra una mayoría de víctimas varones, que va del 62,8 % en los expedientes personales al 80,2 % en los sumarios penales, según su presentación oficial de septiembre de 2018. Esa misma presentación dedicaba un apartado a la homosexualidad y el celibato con la advertencia de que «ni la homosexualidad ni el celibato son causas únicas» de los abusos.
Los datos de otros países apuntan en la misma dirección. El informe de la comisión presidida por Jean-Marc Sauvé, encargado por la Iglesia en Francia, concluyó en 2021 que el 80 % de las víctimas de clérigos eran varones, mientras que en el resto de la sociedad el 75 % de los abusos afecta a niñas. En España, el informe «Para dar luz» de la Conferencia Episcopal Española calificó en 2023 de «homosexual masculino» el 81,89 % de los casos. El Defensor del Pueblo estima, para la sociedad en general, un 76 % de víctimas mujeres.
Ninguno de esos datos figura en el texto con el que el obispo de Limburgo pide al Papa que reconozca las causas estructurales de los abusos.








