(InfoCatólica) El Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa ha aprobado nuevas instrucciones para regular la incorporación a su jurisdicción de personas procedentes de estructuras ortodoxas ucranianas, que son consideradas «cismáticas» por Moscú. Entre las disposiciones más llamativas figura la obligación de recibir el sacramento del bautismo para quienes fueron bautizados en esas estructuras y posteriormente solicitan incorporarse a la Iglesia Ortodoxa Rusa.
La decisión fue adoptada el 22 de octubre de 2026, durante la reunión del Santo Sínodo, en el documento «Indicaciones para la recepción de personas procedentes de estructuras cismáticas ucranianas que desean incorporarse a la Iglesia Ortodoxa Rusa», que hace oficial la postura oficiosa de Moscú desde 2020.
Según explica el Patriarcado de Moscú, las instrucciones fueron elaboradas a petición de varias eparquías situadas en Donbass y Novorossiya, que habían solicitado criterios concretos para actuar cuando personas pertenecientes a grupos religiosos ucranianos no reconocidos por Moscú solicitasen su incorporación.
No se trata de rebautizar a todos los ucranianos, solo a los «cismáticos»
La Iglesia Ortodoxa Rusa no ha establecido que todos los ucranianos tengan que ser bautizados de nuevo, sino que solo se aplicará a quienes fueron bautizados en las organizaciones que considera cismáticas.
El documento menciona expresamente tres estructuras: la Iglesia Ortodoxa de Ucrania y sus dos predecesoras, el antiguo Patriarcado de Kiev y la antigua Iglesia Ortodoxa Autocéfala Ucraniana. Así, si una persona fue bautizada en la Iglesia Ortodoxa Rusa y posteriormente abandonó su comunión para incorporarse a una estructura «cismática», no debería recibir un nuevo bautismo: su incorporación se realizaría mediante el sacramento de la penitencia. En cambio, si una persona fue bautizada en una de las estructuras que Moscú considera cismáticas, las instrucciones establecen que deberá recibir el bautismo para incorporarse a la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Además de su disputa con Constantinopla, Moscú se aparta de la doctrina de la Iglesia
La razón de fondo de esta disposición es la teología ortodoxa sobre el sacramento del orden. En este punto, muchos ortodoxos han abandonado la doctrina tradicional de la Iglesia, que establece que el bautismo realizado con la forma correcta es válido, incluso aunque lo realicen herejes o cismáticos. Esta doctrina fue enseñada, entre muchos otros, por el Papa San Esteban I, San Agustín o los Concilios de Nicea y de Arlés.
El Patriarcado de Moscú considera que la Iglesia Ortodoxa de Ucrania y sus antecesoras son «no canónicas», es decir, cismáticas y afirma que, por lo tanto, carecen de la sucesión apostólica y no debe reconocerse como válido el bautismo administrado en ellas. En consecuencia, cuando uno de sus miembros solicita incorporarse a la Iglesia Ortodoxa Rusa, debe administrarse el sacramento. En el mismo sentido, un hombre que haya sido ordenado sacerdote dentro de una de esas estructuras sería recibido como laico, puesto que la Iglesia Ortodoxa Rusa no reconoce esa ordenación como válida.
Moscú rechaza la concesión en 2019 por el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania de autocefalía, es decir, de autonomía con respecto a Moscú. Este acto, a juicio de los ortodoxos rusos, no restauró la sucesión apostólica, sino que consolidó el cisma.
La decisión vuelve a poner de manifiesto la profunda fractura existente en la Ortodoxia. Mientras la Iglesia Ortodoxa Rusa considera a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania una estructura cismática, el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla reconoce su independencia y se mantiene en comunión con ella. La situación ha provocado además diferentes respuestas entre las Iglesias ortodoxas autocéfalas, algunas de las cuales han reconocido a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania y otras no.








