(TalCual/InfoCatólica) La Conferencia Episcopal Venezolana ha expresado su preocupación por la situación política del país y ha pedido la celebración de elecciones libres y transparentes, la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral y de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia independiente que garantice el debido proceso, el cese de las inhabilitaciones y el respeto a los derechos políticos de todos los ciudadanos.
«El país requiere la realización de elecciones libres y transparentes con un Consejo Nacional Electoral (CNE) imparcial y un Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) independiente, de modo que se garantice el debido proceso, el cese de las inhabilitaciones y el respeto a los derechos políticos», dice textualmente la exhortación pastoral.
«Comprobamos que continúa agravándose el clima político del país, marcado por la polarización, la falta de institucionalidad y la restricción de garantías democráticas, cuya superación exige recuperar la vigencia plena de la Constitución», afirman los obispos.
Los prelados clausuraron este viernes 23 de octubre la 126.ª Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado venezolano con una exhortación pastoral en la que muestran una profunda preocupación por la crisis política, económica y social que padecen los venezolanos. El arzobispo de Mérida, Mons. Helizandro Terán, fue el encargado de leer el documento, articulado en catorce puntos.
La Iglesia advierte de la vulneración de los derechos humanos, de la lentitud procesal en las causas de los presos políticos, tanto civiles como militares, y del abandono institucional que sufre el país.
Salarios sustituidos por bonos y pensiones pulverizadas
En el ámbito económico, el documento describe el empobrecimiento de la población. «Constatamos que el pueblo sufre por la pérdida del poder adquisitivo al no tener salarios dignos sino una compensación salarial a través de bonos, la pulverización de las pensiones, la distorsión causada por el uso de múltiples monedas en el mercado nacional y la informalidad laboral», señalan los obispos.
A esta crisis económica se suma el deterioro de los servicios públicos, en especial los problemas del sistema eléctrico, que golpean la calidad de vida de los venezolanos. Y todo ello sin que el «tutelaje económico» ni los ingresos por la producción petrolera hayan repercutido en el bien común del pueblo venezolano, según denuncia el Episcopado.
Escuelas sin servicios y hospitales sin insumos
En la exhortación, los obispos manifiestan su dolor por la crisis estructural del sistema educativo, con fallas en las infraestructuras, centros sin servicios básicos y una alta deserción escolar. La Iglesia reconoce el esfuerzo de los docentes, que trabajan con salarios «paupérrimos».
La salud es otro de los grandes asuntos abordados por la asamblea. Los obispos subrayan la vulneración de este derecho fundamental y describen cómo la escasez persistente de insumos en los centros hospitalarios públicos, el salario insuficiente del personal médico y el deterioro de la red asistencial impiden un acceso equitativo a la salud.
Un acuerdo nacional basado en la verdad y el perdón
Ante la magnitud de la crisis política, económica y social, el Episcopado hace un llamamiento a los dirigentes del país para que se comprometan en un acuerdo nacional basado en la verdad, el perdón, la justicia y la reconciliación.
«Exhortamos a los líderes políticos, económicos, académicos y de la sociedad civil a superar las dinámicas de polarización, comprometiéndose en un acuerdo nacional cimentado en la verdad, el perdón, la justicia y la reconciliación», escriben los obispos, que aseguran además que auspician cualquier diálogo que conduzca a resolver los problemas del país.
Asimismo, la Conferencia Episcopal exige la derogación de las leyes que restringen la actuación de las organizaciones no gubernamentales, para que estas puedan ayudar a los venezolanos, especialmente a los afectados por los terremotos del pasado 24 de junio.
Por último, los obispos piden crear y consolidar espacios de encuentro, escucha y diálogo en todas las parroquias y comunidades, como contribución a la reconciliación nacional y para alcanzar una «verdadera paz social y la consolidación de una auténtica democracia».








