(InfoCatólica) Irlanda lleva la devoción a la Virgen inscrita en su historia, y lo que ahora se plantea es que esa herencia vuelva a dar forma a la vida del país. Con esta convicción, el mariólogo Mark Miravalle ha pedido a los obispos irlandeses que consagren formalmente la nación a Nuestra Señora de Knock y a su Inmaculado Corazón, como parte de una renovación de la fe católica.
Miravalle, titular de la cátedra San Juan Pablo II de Mariología en la Universidad Franciscana de Steubenville, formuló su propuesta durante una visita a Irlanda, en declaraciones recogidas por The Irish Catholic. «Creo que el pueblo irlandés lleva un ADN mariano», afirmó. «A lo largo de quince siglos (…) los irlandeses sienten, casi por instinto, un gran amor por la Virgen».
Ese legado ha perdurado, según el mariólogo, pese al descenso de la práctica religiosa, pero necesita ahora ser «restaurado» y volverse «más auténticamente formativo» para el país. Un acto de consagración equivaldría, a su juicio, a que la Iglesia dijera «Madre, necesitamos tu ayuda para restaurar nuestro país en la fe católica».
Este tipo de propuestas apenas se escuchan hoy. Ante el hundimiento de la práctica religiosa en uno de los países que fueron bastión del catolicismo europeo, Miravalle no plantea un nuevo plan pastoral, sino acudir a la Virgen y al Santísimo, como la Iglesia ha hecho siempre en tiempos de crisis, y tampoco rebaja el objetivo a la defensa de una identidad cultural, porque lo que pide es restaurar el país en la fe católica.
Para cualquier católico la idea de que el sustrato mariano sobrevive aunque la práctica decaiga es a la vez un diagnóstico y una esperanza. Más llamativo todavía es que la petición encuentre eco en el propio episcopado irlandés, con un lenguaje sobrenatural, que habla de consagración y de la protección real de la Virgen, poco frecuente hoy en las sedes episcopales europeas.
Un obispo que pide volver a consagrarse a María
Las palabras de Miravalle coinciden con las del obispo de Waterford y Lismore, Alphonsus Cullinan, quien declaró por separado al mismo medio que «necesitamos volver a consagrarnos a María».
Cullinan animó a familias y grupos de amigos a peregrinar a Knock, confesarse, participar en la Misa, rezar el Rosario y acogerse a la protección de la Virgen. Acudir a María «y experimentar su protección real, que todos necesitamos porque todos libramos una batalla a lo largo de la vida» tiene, en su opinión, una enorme importancia.
El prelado ha renovado además su llamamiento mariano para el mes de octubre, en el que invita a los católicos de su diócesis a rezar el Rosario en respuesta a la petición del Papa León XIV de orar por la paz. En un pódcast reciente comparó el rezo del Rosario con tomar «la mano de Nuestra Señora en la tuya» y pidió la paz «en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestro país y en el mundo».
El Rosario ante el Santísimo
Miravalle considera que la renovación de la devoción mariana debe ir acompañada de la Adoración eucarística. Las parroquias que recen el Rosario ante el Santísimo Sacramento por la renovación de la fe podrían ver, sostiene, «resultados tangibles casi de inmediato».
El mariólogo recordó que la historia muestra una y otra vez a la Iglesia acudiendo a María en tiempos de crisis. «En los momentos de dificultad, se acude a la Virgen», señaló, antes de añadir que «Dios sí tiene un remedio».








