(InfoCatólica) Un reconocimiento implícito de que no se hacen las cosas bien en muchos sitios y por muchos. El papa León XIV ha enviado una carta al cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en la que subraya que la formación litúrgica del pueblo cristiano debe fundarse en la fidelidad a los textos aprobados y, de manera expresa, en el respeto a «los ritos promulgados por el papa san Pablo VI y el papa san Juan Pablo II». La carta, fechada el 29 de junio de 2026 y publicada el 14 de agosto por la Oficina de Prensa de la Santa Sede (B0639), fue remitida con motivo de una conferencia litúrgica celebrada en la abadía de Mount Angel, en Oregón (Estados Unidos).
En el pasaje más preciso de la misiva, el Papa recuerda explícitamente la catequesis que impartió el pasado 27 de mayo para sostener que ese respeto es obligación de «todos los llamados a preparar la celebración de los divinos misterios, y en especial los sacerdotes». Y añade que tal respeto «nace de una actitud interior de apertura y confianza en Dios, manifestando humildad ante su grandeza y fidelidad sincera a la comunión eclesial».
Una carta que prolonga la catequesis del 27 de mayo
León XIV había dedicado su Audiencia General en la Plaza de San Pedro a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, con un mensaje dirigido directamente a quienes introducen modificaciones en los ritos sin autorización. En aquella ocasión, el Pontífice subrayó que «el Magisterio conciliar invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia», e instó a los sacerdotes a custodiar «el respeto de los textos y de los ordenamientos de la liturgia».
La carta al cardenal Roche retoma ese hilo y lo encuadra en una perspectiva formativa: la fidelidad normativa no es solo una exigencia disciplinar, sino el resultado de una actitud interior que debe cultivarse. «Para promover la digna celebración de los sagrados misterios», escribe el Papa, «debemos subrayar la necesidad de fidelidad a los textos e instrucciones aprobados».
Formación para el clero y los fieles
La carta desarrolla también una reflexión más amplia sobre la formación litúrgica como tarea de toda la Iglesia. León XIV recoge unas palabras pronunciadas por el papa Francisco ante la plenaria del Dicasterio el 8 de febrero de 2024, según las cuales esa formación «no es una especialización para unos pocos expertos, sino una disposición interior de todo el Pueblo de Dios». El Pontífice añade que, dentro de ese esfuerzo formativo general, no puede dejarse de lado «una prioridad en la formación de quienes, en virtud del sacramento del Orden, están llamados a ser mistagogos», esto es, a acompañar a los fieles en el conocimiento de los sagrados misterios, citando la carta apostólica Desiderio Desideravi del papa Francisco.
León XIV señala que las celebraciones dominicales de la Eucaristía, ancladas en el ritmo del año litúrgico y centradas en el Misterio Pascual, son la primera y más ordinaria oportunidad de formación litúrgica. Deben promover, escribe, una comprensión cada vez más honda del ars celebrandi, expresado «no solo por el celebrante, sino por toda la asamblea», de modo que los fieles queden formados «tanto para la liturgia como por la liturgia».
La carta cierra encomendando los trabajos de la conferencia a María, Sede de la Sabiduría, con la bendición apostólica para los participantes.
Tanto de la Audiencia del 27 de mayo como de la carta hecha pública no se articulan medidas concretas para que se materialicen los deseos del Papa que comparten la mayoría de los fieles.







