(kath.net/InfoCatólica) Un matrimonio católico de escritores residente en Berlín, Sylvia y Alfred Sobel, ha dirigido una carta abierta al arzobispo de la capital alemana, monseñor Heiner Koch, para expresarle su protesta por las declaraciones que este hizo sobre el Christopher Street Day berlinés, la marcha anual del lobby homosexual. Las palabras del prelado se produjeron después del atentado terrorista de Abdul B., que dejó un muerto y más de treinta heridos.
Asombro, incomprensión y conmoción
Los firmantes abren su escrito declarando que tomaron conocimiento de la declaración del arzobispo sobre el Christopher Street Day con gran asombro y con una incomprensión aún mayor. Para el arzobispo Koch, aquella marcha había sido «una fiesta tan alegre y conmovedora». Los Sobel afirman que esas afirmaciones les dejaron sencillamente conmocionados.
El motivo de su reacción lo exponen sin rodeos: en el Christopher Street Day se exhiben perversiones, desvergüenzas y obscenidades de mal gusto. Y ponen dos ejemplos concretos de lo que allí ocurre a la vista de todos: relaciones sexuales en público y desnudez provocativa.
Lo que se espera de un obispo
Frente a ese espectáculo, el matrimonio recuerda al arzobispo cuál es el deber de un pastor. «Esperamos de un obispo que se distancie públicamente de un acto semejante, que rebasa con mucho los límites de la decencia y de la moral cristiana, en lugar de embellecerlo», escriben.
Lo procedente, sostienen, habría sido un llamamiento a la reparación y al desagravio. Y añaden una segunda omisión que consideran igualmente grave en el contexto en que se produjeron las palabras del prelado: la ausencia de una denuncia clara de los peligros del islamismo.
Rigor con los fieles, complacencia con el mundo
El punto más duro de la carta es el contraste que los autores establecen entre el trato que la diócesis dispensa a sus propios fieles y el que reserva al ambiente dominante. Los creyentes honrados que desean colaborar como voluntarios en la parroquia deben someterse a numerosas medidas de prevención, como si fueran potenciales delincuentes sexuales. Mientras tanto, el obispo elogia en público una marcha en la que la desvergüenza se exhibe sin freno. La conclusión de los firmantes es lapidaria: ambas cosas no encajan.
De ahí pasan a un juicio general sobre la situación de la Iglesia en Alemania. Los autores denuncian lo que llaman el arrimo woke de la Iglesia católica alemana a una corriente dominante que califican de a veces impía. Y advierten al arzobispo de la consecuencia práctica que esa deriva está teniendo en fieles como ellos: les hace cada vez más difícil permanecer en esta Iglesia.
Una respuesta que aún no ha llegado
La carta se cierra con un saludo que los propios firmantes describen como preocupado y con una petición expresa de que el arzobispo les haga llegar una breve toma de postura. Hasta el momento no consta que el arzobispado de Berlín haya respondido al escrito.
El texto, publicado íntegramente por el portal kath.net como colaboración de sus autores, ha suscitado numerosas reacciones entre los lectores del portal alemán, que en su mayoría respaldan el planteamiento del matrimonio berlinés.








