(InfoCatólica) La Santa Sede anunció hoy oficialmente que León XIV realizará un viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre de 2026. Será la primera visita de un pontífice a Argentina desde que San Juan Pablo II viajó allí en 1987 y también la primera de León XIV a Hispanoamérica como Papa.
¿Qué encontrará León XIV en Argentina? Los datos y el «efecto Francisco»
Durante el pontificado anterior, se habló mucho del «efecto Francisco», que supuestamente estaba haciendo que un gran número de alejados retornara a la Iglesia, encabezada por un Papa más humilde, misericordioso y dispuesto a dejar en segundo plano las rigideces morales, el pecado y otros temas desagradables. Los datos en el país natal del Papa Francisco, sin embargo, no muestran ese efecto positivo, a pesar de que basta pasearse por las calles de Buenos Aires para percatarse del merchandising turístico que usa su figura como un icono al lado de Maradona o Messi.
Un informe del Pew Research Center publicado en enero de 2026 describe el preocupante declive del catolicismo en toda la región hispanoamericana. En el caso de Argentina en particular, se produjo una fuerte caída de trece puntos porcentuales del número de católicos durante el pontificado del Papa Francisco (un 71% de católicos en 2014 y solo un 58 % en 2024). Según los fríos datos, la figura del Papa «del fin del mundo» no supuso una mejora espiritual en la práctica religiosa católica de su propio país.
Un panorama muy distinto
Por supuesto, sería injusto considerar al Papa Francisco responsable de todos los males de su país, que deben inscribirse en unas tendencias generales negativas de la Iglesia en casi todo Occidente. En cualquier caso, lo indudable es que, desde las dos visitas a Argentina de Juan Pablo II en los ochenta, la situación ha cambiado drásticamente.
A primera vista, llama la atención que la estructura eclesiástica se haya incrementado muchísimo, a pesar de la disminución paralela de las cifras de católicos y de práctica religiosa. En cuatro décadas, han aumentado en 54 los obispos, se han instituido diez nuevas diócesis, el incremento de los diáconos es del dos mil por ciento y se ha producido un aumento de 720 parroquias y más de cinco mil centros pastorales.
Este engrosamiento quizá podría explicarse con el aumento de la población general, si no fuera porque contrasta con la realidad de descenso generalizado del catolicismo. En efecto se ha producido de forma simultánea una drástica caída del número de bautismos, comuniones, confirmaciones y seminaristas y las bodas por la Iglesia apenas llegan a una quinta parte de las que se celebraban en los ochenta.
Seminarios de S. Rafael y S. Luis: la destrucción de los brotes verdes
Al respecto de la formación sacerdotal en Argentina, conviene señalar dos casos concretos paradigmáticos. Los seminarios de San Rafael y San Luis, ubicados al oeste de la Argentina, en la región de Cuyo, eran los que más vocaciones cosechaban en las últimas cuatro décadas. No solo destacaban por el número de seminaristas, sino también por su buena formación doctrinal y litúrgica, de modo que gozaban de un prestigio similar al que hayan podido tener en España los seminarios de Madrid y Toledo. Sin embargo, en el año 2020, contra todo pronóstico, estos dos brotes verdes que podían haber señalado el camino a toda la Argentina fueron intencionadamente aplastados.
En el contexto de la pandemia, el entonces obispo de San Rafael, Mons. Eduardo María Taussig, considerado muy conservador, obligó por decreto a comulgar exclusivamente en la mano a fieles y seminaristas. La medida suscitó una enconada resistencia de buena parte del clero y de los seminaristas, además de una gran tensión entre feligreses. Por sorpresa y alegando «falta de obediencia», el obispo tomó la decisión sin precedentes de clausurar inmediatamente el seminario, una decisión que muchos consideran un intento infructuoso de congraciarse con el Papa Francisco.
Por otro lado, el caso del Seminario de San Luis también resulta sintomático. El Seminario San Miguel Arcángel, creado por el excelente obispo Mons. Laise en los años setenta, mantuvo un promedio de 40 seminaristas hasta la década de 2010-2020. A pesar de sus estupendos resultados, en 2020, el Papa Francisco forzó la sustitución del obispo diocesano, Mons. Pedro Martínez, por Mons. Gabriel Barba. Este último modificó radicalmente los planes de formación y trajo nuevos formadores más acordes con los nuevos tiempos. El resultado, después de cinco años, es que solo queda un seminarista formándose en un seminario vecino. De hecho, el edificio ha sido alquilado a una empresa privada para uso geriátrico. Aunque no se haya cerrado oficialmente como San Rafael, la realidad es que en los próximos seis años no habrá ordenaciones sacerdotales.
Las cifras de otros seminarios de todo el país, que nunca fueron buenas, han seguido empeorando. Wanderer, unos de los blogs más leídos en argentina, habla en un detallado artículo sobre la desoladora realidad de los seminarios y su vaciamiento. Aunque en Buenos Aires, por ejemplo, hay un número de seminaristas que puede parecer relativamente grande (36), lo cierto es que, con respecto a la gran población metropolitana, es una cifra casi insignificante. Se puede decir que el estado de las vocaciones en Argentina es alarmante, pero no parece que haya reacciones o autorreflexiones serias por parte de los pastores para revertir esta tendencia a la baja.
Las vocaciones religiosas, por los suelos
La situación de las órdenes y congregaciones religiosas no es mejor, aunque quizá con el triste consuelo de que la decadencia es similar, en líneas generales, en casi todo Occidente. En España, por ejemplo, el blog de la Cigüeña de la Torre lleva más de una década dándonos cuenta de la inexorable decadencia las órdenes religiosas.
De nuevo, el blog Wanderer ha dado cuenta en varios artículos del desplome de la vida religiosa en Argentina: los maristas han pasado de decenas de casas a solo cuatro, habitadas por ancianos, y ninguna vocación; los capuchinos solo cuentan con un novicio y dos postulantes; las esclavas del Corazón de Jesús, antaño tan numerosas, llevan años sin vocaciones y cerrando casas; la Compañía de María ha tenido que fusionar sus provincias y cerrar multitud de casas por la ausencia total de vocaciones. Y así un largo etcétera.
Lo más preocupante, sin embargo, no es la situación evidente de falta de vocaciones, sino la ausencia de soluciones para revertir la misma. En los artículos se relata cómo el presidente de la Confederación Argentina de Religiosas y Religiosos (CONFAR) se limita a sugerir a los superiores de las congregaciones religiosas la realización de estudios sociodemográficos. En cambio, en ningún momento se hace una reflexión seria para retornar al carisma y la vida deseada por sus fundadores y vivir en plenitud la espiritualidad católica que la Iglesia pide en su magisterio.
El Papa León XIV y los desafíos de la Iglesia en Argentina
El Papa actual lleva gobernando la Iglesia desde hace un año y no le es ajena la realidad decadente en la Iglesia argentina. Su estrecha colaboración con el Papa Francisco, su tiempo de gobierno pastoral en Perú y la cercanía con la conferencia latinoamericana le han permitido conocer bien la realidad del país que visitará el próximo noviembre.
No solamente León XIV deberá afrontar la realidad de caída acelerada del catolicismo, sino que para ello probablemente se vea obligado a hacer encaje de bolillos con los nombramientos episcopales. La estructura eclesiástica y pastoral argentina es compleja desde hace más de cuarenta años y especialmente tras la remodelación realizada en el pontificado anterior, que dejó un episcopado mediocre y gris, aparentemente incapaz de tomar medidas que devuelvan la vida al catolicismo argentino.
Un Papa centrado en la unidad de la Iglesia, como León XIV, sin duda estará preocupado por las disensiones de todo punto innecesarias que se han producido en los últimos años. Multitud de sacerdotes y laicos nada sospechosos de lefebvrismo o sedevacantismo han sufrido en silencio las acciones de sus propios pastores, que intentaban rehacer la Iglesia argentina con un molde «francisquista», lo quisieran o no los fieles. Baste recordar, por ejemplo, la polémica por el intento de Mons. Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal, de obligar a todos los fieles a comulgar en la mano y de pie contra las mismas normas de la Iglesia, que fue relatada con detalle en el blog Wanderer.
Por último, pero no menos importante, es de desear que el mensaje cristocéntrico de León XIV redunde en beneficio espiritual de la Iglesia argentina, cuya prioridad en los últimos decenios ha sido, a juicio de muchos comentaristas, protagonizar proyectos sociales más que proclamar el mensaje salvífico del Evangelio.








