Los exorcistas responden al suplemento de L'Osservatore Romano que cuestiona la presencia del diablo en el Génesis

Responden con el Catecismo de la mano de uno de los colaboradores de Ratzinger

Los exorcistas responden al suplemento de L'Osservatore Romano que cuestiona la presencia del diablo en el Génesis

«¿Qué expulsa el exorcismo? ¿Un género literario?». Teólogos y exorcistas reaccionan al artículo del suplemento de L'Osservatore Romano que sostiene que en la Caída del Génesis «no hay ningún diablo».

(InfoCatólica) Hubo un tiempo en que cualquier publicación con el sello del Vaticano era garantía. Aquello quedó en el olvido hace varios lustros. El trabajo que va a tener que acometer, Montserrat Alvarado, nueva Prefecta de Comunicación, a partir de noviembre, es gigantesco.

Por ahora ha sido la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE) la que ha publicado una respuesta formal a un artículo aparecido en Donne Chiesa Mondo, suplemento mensual de L'Osservatore Romano, en el que la biblista Marinella Perroni sostiene que en el relato de la Caída del Génesis «no hay ningún diablo, ninguna potencia divina a la que los humanos estarían sometidos». La AIE califica el enfoque como una puesta en cuestión de la inspiración divina de los textos sagrados y del papel del Magisterio en la interpretación de la Escritura, y responde publicando una catequesis del obispo emérito de Frascati, Raffaello Martinelli, que recorre sistemáticamente la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la existencia y la acción de Satanás.

El artículo de Perroni, titulado «La serpiente, la mujer y el fruto. ¿Y Satanás?», apareció en el número 157 de Donne Chiesa Mondo (julio de 2026), dedicado precisamente al tema del diablo. Perroni, teóloga feminista, docente emerita de Nuevo Testamento en el Pontificio Ateneo Sant'Anselmo de Roma y fundadora del Coordinamento Teologhe Italiane, desarrolla una lectura del Génesis en la que el Edén es presentado como «metáfora originaria de la vida» y el relato de la Caída calificado como «uno de los mitos religiosos más sobrecogedores de la antigüedad». La autora atribuye la identificación de la serpiente con Satanás a una «especulación sobre los espíritus malvados» que solo cristalizó como entidad diferenciada en el libro de la Sabiduría (Sab 2,24), ya en el siglo I a.C. En su lectura, Eva no cede a una tentación, sino que «tiene el coraje de adentrarse en ese deseo, de reivindicar su derecho y de discutir sus límites». La tesis final del artículo atribuye la interpretación tradicional del relato a una «visión patriarcal de la diferencia sexual, visión distorsionada porque funcional a la jerarquía social entre los géneros». Le ha faltado decir que Eva no iba desnuda, que vestía de morado.

La respuesta de los exorcistas

La AIE señala que la cuestión central no es solo la identificación de la serpiente con el demonio, sino «el modo de entender y expresarse sobre el dato escriturístico», un enfoque que, según la asociación, «parece poner en cuestión la inspiración divina de los textos sagrados, el papel del Magisterio auténtico en la interpretación correcta de la Biblia» y «el unánime consenso de los Padres de la Iglesia sobre la norma de fe y verdad». La AIE reprocha además que el artículo presente el Edén como un «lugar de error y desesperación», olvidando que, tras el pecado original, es «teatro de la promesa de la Redención».

Como respuesta, la asociación publica una catequesis de Mons. Martinelli, obispo emérito de Frascati, que durante años trabajó en la Congregación para la Doctrina de la Fe como estrecho colaborador del cardenal Joseph Ratzinger y desempeñó un papel relevante en la preparación del Catecismo de la Iglesia Católica de 1992. La catequesis de Martinelli recorre la enseñanza del Catecismo sobre seis aspectos: quién es el diablo, qué hace, cómo se relaciona Cristo con los demonios, por qué Dios permite la acción de Satanás, cómo vence el cristiano al maligno y qué es un exorcismo. El punto de partida es el número 391 del Catecismo, que enseña que «tras la elección desobediente de nuestros primeros padres hay una voz seductora, que se opone a Dios», y que «la Escritura y la Tradición de la Iglesia ven en este ser un ángel caído, llamado Satán o diablo», apoyándose en la definición del Concilio IV de Letrán (1215): «el diablo y los demás demonios fueron creados por Dios naturalmente buenos, pero ellos por sí mismos se hicieron malvados».

Las objeciones teológicas

Teólogos y expertos en Sagrada Escritura consultados identifican al menos cinco tesis del artículo de Perroni que colisionan con la doctrina definida de la Iglesia.

La primera es la reducción del Génesis 3 a «mito» sin contenido histórico-salvífico. Perroni califica el relato del Edén como «uno de los mitos religiosos más sobrecogedores de la antigüedad» y como «metáfora originaria de la vida», una operación hermenéutica que no se limita a una observación sobre el género literario (lo cual sería legítimo dentro de ciertos límites), sino que vacía el relato de su referencia a un acontecimiento fundacional real. La Pontificia Comisión Bíblica (1909) estableció que no puede ponerse en duda el sentido de los primeros capítulos del Génesis en lo que afecta a los fundamentos de la religión cristiana, citando expresamente «el pecado cometido por los primeros padres por persuasión del diablo bajo la forma de serpiente». La encíclica Humani Generis (1950) reafirmó que estos capítulos «pertenecen al género histórico en un sentido verdadero» («aunque propiamente no concuerdan con el método histórico usado por los eximios historiadores grecolatinos y modernos», añade).

La segunda es la negación de la presencia del diablo en el relato de la Caída. La afirmación central de Perroni es que «en el antiguo mito bíblico que se llama de la Caída no hay ningún diablo, ninguna potencia divina a la que los humanos estarían sometidos». El Catecismo (n. 391) enseña lo contrario, apoyándose en el Concilio IV de Letrán y en Ap 12,9, donde se identifica explícitamente «la serpiente antigua» con «el diablo y Satanás». Los expertos reconocen que la observación redaccional de Perroni es correcta en un plano descriptivo: la palabra «Satanás» no aparece en Gn 3. El problema es que la autora extrae de ese dato filológico una conclusión teológica ilegítima, al prescindir de la hermenéutica católica que exige leer cada texto «en el contexto de toda la Escritura, teniendo en cuenta la Tradición viva de toda la Iglesia» (Dei Verbum 12). Se trata, señalan, de una aplicación unilateral del método histórico-crítico que prescinde del método canónico y de la Tradición como criterio hermenéutico, precisamente el riesgo que el propio Ratzinger señaló en repetidas ocasiones: que el método histórico-crítico, legítimo como instrumento, se convierta en criterio único de interpretación y acabe disolviendo el contenido dogmático del texto.

La tercera es la negación implícita del pecado original como realidad dogmática. Perroni escribe que en lo descrito en el Edén «existe la inagotable tensión entre el hombre y la divinidad, no existe el pecado», y precisa que cuando la Biblia habla de pecado lo hace «siempre en relación con hechos históricos, nunca en referencia a la transgresión de Eva». Esto contradice directamente el Concilio de Trento, Sesión V (DS 1510-1516), que definió dogmáticamente que Adán, habiendo transgredido el mandamiento de Dios en el paraíso, perdió la santidad y la justicia en que había sido constituido, y que este pecado se transmite a todos por propagación, no por imitación. Contradice además Rom 5,12, eje de la soteriología paulina: «por un solo hombre entró el pecado en el mundo».

La cuarta es la presentación de Eva como figura de «conocimiento crítico» en lugar de sujeto de la tentación. Perroni afirma que «es muy bello que, en el Edén, la mujer desempeñe el papel de quien tiene el coraje de adentrarse en ese deseo, de reivindicar su derecho y de discutir sus límites, de contribuir a definir esa frontera infranqueable que separa a los humanos y a Dios». Esto invierte el sentido del texto bíblico: Eva no reivindica un derecho, sino que cede a una tentación. La tradición constante, de San Ireneo a San Agustín, ha interpretado la acción de Eva como un acto de desobediencia, no de audacia intelectual legítima. Y la de Adán igual.

La quinta es la reducción de la doctrina tradicional a construcción patriarcal. La tesis conclusiva de Perroni atribuye la lectura tradicional a una «visión patriarcal de la diferencia sexual, distorsionada por estar al servicio de la jerarquía social entre los sexos». Los expertos señalan que esto supone que veinte siglos de exégesis patrística, conciliar y magisterial son producto de un condicionamiento sociológico, lo cual constituye un caso de falacia genética: refutar una doctrina atribuyéndola a sus supuestas causas sociológicas en lugar de responder a su contenido de verdad.

Las fuentes consultadas destacan además una omisión significativa: Perroni afirma que no hay «ni siquiera una pequeña huella» de la transgresión del Génesis en el resto de la Escritura, pero no cita en ningún momento, por ejemplo, Rom 5,12-21, ni tampoco menciona Eclo 25,24 («por la mujer fue el comienzo del pecado»).

El Catecismo, la liturgia y la «serpiente antigua»

El dominico Riccardo Barile, en La Nuova Bussola Quotidiana, aborda la controversia desde el Catecismo y la praxis litúrgica. Barile recuerda que el Catecismo exige leer la Escritura «en la tradición viviente de toda la Iglesia» (n. 113) y atendiendo a «la cohesión de las verdades de la fe entre sí y en la totalidad del proyecto de la Revelación» (n. 114). En esa lectura canónica, los textos joánicos resultan decisivos: Jesús afirma que el diablo «es pecador desde el principio» (1 Jn 3,8) y «homicida desde el principio» (Jn 8,44), y el Apocalipsis identifica al «dragón» y «serpiente antigua» con «el diablo y Satanás» (Ap 12,9; 20,2). Si en el primer pecado la serpiente era solo un animal, argumenta Barile, «las palabras de Jesús no tienen sentido» y «el Apocalipsis se basa en la nada».

Barile lleva la cuestión al terreno de la praxis sacramental con un argumento que considera definitivo. En el Rito de los Exorcismos, el demonio es invocado como «serpiente antigua»: el exorcista reza pidiendo a Dios que «el Hijo Jesús, muriendo en la cruz, aplastó la cabeza de la antigua serpiente», y en la fórmula imperativa ordena: «Te lo mando, serpiente maldita: en nombre de nuestro Señor Jesucristo, abandona a esta criatura de Dios». Si la serpiente del Génesis no es el diablo, concluye Barile, «¿qué expulsa el exorcismo? ¿Una serpiente que ahora no está? ¿Una imagen? ¿Un género literario?».

La AIE, por su parte, concluye su respuesta citando la enseñanza del Catecismo sobre el exorcismo como «una antigua y particular forma de oración que la Iglesia emplea contra el poder del diablo» (n. 1673), y recuerda que el exorcismo solemne solo puede celebrarse «con el permiso del obispo» y tras «cerciorarse de que se trata de una presencia del maligno y no de una enfermedad».

 

31 comentarios

Urbel
Muy interesante que contra la herejía publicada en el diario vaticano se tenga el valor católico de citar el decreto de la Pontificia Comisión Bíblica de 1909, generalmente olvidado.

Porque, entre otras verdades, en el mismo decreto de 1909 se afirma que pertenecen a la fe católica el sentido literal de "la creación de todas las cosas operada por Dios al principio del tiempo" y de "la formación de la primera mujer a partir del primer hombre".

Verdades de fe incompatibles con la ideología evolucionista.
30/07/26 12:31 PM
Sancho
"Aquel día, el Señor castigará con su espada bien templada, grande y fuerte, a Leviatán, la Serpiente huidiza, a Leviatán, la Serpiente tortuosa, y matará al Dragón que está en el mar" (Is. 27, 1).

"Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles" (Ap. 12, 9). ¡Palabra de Dios!

Pero esta "teofeminista" se atreve a negar lo evidente, y, encima, a decir que Eva no cede a una tentación, sino que «tiene el coraje de entrar en ese deseo, de reivindicar su derecho y de discutir sus límites»; vamos, que se rebeló contra el mandato de Dios, queriendo ser como Él, como le aseguró la serpiente. Y, ¡cómo no! la tesis final del artículo atribuye la interpretación tradicional del relato a una visión patriarcal de la diferencia sexual, cuando muestra una debilidad innata de la mujer, que justifica su sometimiento al varón, como ella misma pone aquí en evidencia.

Por cierto, que "L'Osservatore Romano" debería ir al oculista o al tribunal de la Santa Inquisición.
30/07/26 1:49 PM
Luis I. Amorós
La cosa está clara, y sobran las explicaciones, cuando en el Apocalipsis, que es libro revelado, dice explícitamente que la “serpiente antigua”es el diablo.
El problema que hay aquí es que en un semanario del Vaticano escriba una pseudoteologa de género capaz de decir la blasfemia de que cuando Eva cedió al pecado original “tuvo el coraje de optar”, o sea, encomiando al pecado. Un artículo satanico que pasa el filtro del revisor de los contenidos (si es que tal cosa existe ahí), y no se monte ningún escándalo. Eso demuestra el absoluto descontrol y podredumbre que está instalada en ciertas instancias vaticanas, protegida por el secretismo y el corporativismo mal entendido. El enemigo dentro de los muros tenemos.
30/07/26 2:25 PM
stavka
Teniendo un hereje y cismático material como Tucho al frente del Santo Oficio, el que una apóstata pueda escribir sus ocurrencias en un suplemento que se emite en Roma no debería sorprendernos
30/07/26 2:28 PM
Juan35
Teóloga digna del diario El País que la permiten escribir en Lobservatore romano por razones diabólicas.
30/07/26 2:30 PM
Vicente Jara-Vera, OP (RIES)
En estos momentos en los que escribo estoy rodeado de varias pilas de libros sobre satanismo y demonología, aprovechando el mes de julio (y algo del de agosto, seguramente) para ordenar mi biblioteca personal. Llevo unas tres décadas dedicado al tema del Diablo, dentro del estudio de las sectas y los grupos ocultistas y satánicos, desde la RIES. Me hizo poca gracia leer el artículo de Marinella Perroni. Pero tras muchos años de investigación, sí puedo indicar que feminismo y negación diabólica van de la mano; hay en la ideología feminista un ataque sutil e indirecto -a veces más frontal- contra la Virgen María, y por todo ello, aunque parezca irónico por el artículo de Perroni, precisamente la ideología "morada" es desde hace varias décadas una de las propuestas de Satanás a Eva del fruto del árbol prohibido.
30/07/26 2:31 PM
esteban
Que se limite L´Osservatore a transcribir lo que dice el Papa y nada más, como en tiempos de San Juan PAblo II. Era un placer su lectura.
30/07/26 2:47 PM
José Luis
Me consuela y anima la manifestación de la AIE, la cual se fundamenta en la realidad.
30/07/26 2:49 PM
Diego II
Dice el Catecismo de la Iglesia Católica:

328 La existencia de seres espirituales, no corporales, que la sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe. El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición.

394 La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquel a quien Jesús llama "homicida desde el principio" (Jn 8,44) y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre (cf. Mt 4,1-11). "El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo" (1 Jn 3,8). La más grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios.

Dice San Juan Pablo II (Constitución Fidei depositum, n° 4): "El Catecismo de la Iglesia católica que aprobé el 25 de junio pasado y cuya publicación ordeno hoy en virtud de la autoridad apostólica... Lo declaro como regla segura para la enseñanza de la fe y como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial."
30/07/26 3:01 PM
Cruz
"En su lectura, Eva no cede a una tentación, sino que «tiene el coraje de entrar en ese deseo, de reivindicar su derecho y de discutir sus límites»."

Diria que es un intento de justificar el pecado original, pero para la autora no creo que exista tal cosa.
30/07/26 3:09 PM
anawim
Aunque nos parezca raro, hay religiosos que creen que el demonio no existe. Estuve una vez en un retiro de una orden religiosa, no voy a decir cuál, que el que impartió el retiro no solamente dijo que el Diablo no existe, sino fue mucho más lejos, y añadió, que la serpiente del Génesis éramos nosotros, no los que estábamos en el retiro, sino todos. Claro, si la serpiente del Génesis somos nosotros, ¿a quién exorcizan los exorcistas? Si la serpiente del Génesis no existe, tampoco existe el dragón del Apocalipsis.
30/07/26 3:15 PM
Yolanda
Con docentes como esa en Roma, no me extraña el panorama que tenemos hoy. Lo próximo que ponen es un profesor satanista.
30/07/26 3:16 PM
Nusydo
Hay una invasión en CEUTA, los comercios cierran....
30/07/26 4:11 PM
CAROLUS
Pues para nada me extraña que muchos religiosos no crean en el demonio. Si es que: ¡¡ no creen ni en Jesucristo como segunda persona de la S. Trinidad !!. Entre otras muchas cosas, que se haría tedioso citar...
30/07/26 4:12 PM
José Carlos Hernández Martínez
Una teóloga y feminista? Ya está todo dicho. Anda que vamos mejorando.
30/07/26 4:31 PM
Francisco
"teóloga feminista" me parece que le sobra un diploma a la señora, puede que me equivoque porque no sé como está el patio.
30/07/26 4:52 PM
Francisco
como se tientan de comer del árbol los "teólogos"
30/07/26 4:55 PM
Francisco Javier
Esto es como los comentarios al pie de página que tenía la Biblia Latinoamericana en la decada de los 90s llamando cuentos bíblicos a los relatos del Génesis, yo estaba en mis 20 cuando lei eso y me generó un rechazo fuerte por esa edición bíblica, ¿como esperan evangelizar asi??
30/07/26 4:58 PM
Fermin
La herejía formal conlleva pena de excomunión latae sententia. Negación y obstinacion en el acto, Intención y conciencia. Muchos eclesiásticos y laicos acumulan varias de esas excomuniónes. por qué no tratan este tema particular alguna vez? No sólo están fuera los cismáticos.
30/07/26 5:08 PM
Fibonaci
La fe católica es perfectamente compatible con la idea de que Dios creara el cuerpo de unos homínidos mediante un proceso evolutivo guiado por las leyes naturales que Él mismo inscribió en la creación. Llegado el momento querido por su Providencia, cuando esa realidad biológica alcanzó la madurez prevista por el Creador, Dios infundió directamente el alma espiritual, dotada de inteligencia y voluntad, dando origen al ser humano en sentido pleno.

Lejos de oponerse, la verdad revelada y la verdad descubierta por la ciencia se complementan, porque ambas proceden de un mismo Autor. La ciencia puede explicar el desarrollo del cuerpo según las leyes de la naturaleza; la fe responde a aquello que la ciencia, por su propio método, nunca podrá alcanzar: el origen del alma espiritual y la dignidad sobrenatural del hombre. Por eso, cuando cada una permanece en su ámbito propio, no existe contradicción alguna, sino una armonía profunda entre la verdad de la fe y la verdad inscrita por Dios en la creación.
30/07/26 5:16 PM
Chico
Que echen afuera a esa señora ignora ya mismo.
30/07/26 5:28 PM
Luis López
Observen lo que dice esta feminista (me niego a denominarla como teólogo):

"Eva no cede a una tentación, sino que «tiene el coraje de adentrarse en
ese deseo, de reivindicar su derecho y de discutir sus límites»".

Es decir, desobecer a Dios y causar la desdicha de la humanidad, es un acto de "coraje" y una "reivindicación".

El feminismo es diabólico. Esta tipa me lo confirma.
30/07/26 5:59 PM
Urbel
Por eso precisamente es muy interesante que se invoque el decreto de la Pontificia Comisión Bíblica de 1909, porque, contra los errores evolucionistas que hoy se repiten entre los católicos, por ejemplo aquí mismo por un comentarista, se afirma en ese decreto, sin lugar a dudas, que pertenecen a los fundamentos de la fe el sentido literal de la creación por Dios de todas las cosas al comienzo del tiempo y de la formación de la primera mujer a partir del primer hombre.
30/07/26 6:00 PM
JSP
1. La responsabilidad recae en quien la ha puesto ahí, porque de tal palo tal astilla.
2. Me parece que la "biblista" Perroni está abducida por alguna ideología de género/feminista o así, y/o está poseída para publicar su apostasía y blasfemia contra el Espíritu Santo.
3. Pues, hace un relato, por prejuicio de "no serviré", de un mito que niega el pecado original; acusa de modificación tardía con influencia helenística (Sab 2,24); atribuye a San Pablo la interpretación patriarcal que culpabiliza a la mujer; y la Tradición habría transformado "la serpiente, la mujer y el fruto" en "el diablo, las mujeres y el pecado".
4. Por tanto, el artículo publicado mezcla datos históricos con afirmaciones doctrinales discutibles. Pues, la autora confunde, porque si, exégesis histórica con interpretación canónica, ya que analiza únicamente el horizonte del autor humano del Génesis. Pero, para la Tradición apostólica, la Escritura posee un único Autor principal: Dios. Por ello la Iglesia interpreta el Génesis a la luz del conjunto de la Revelación. Este principio ya aparece en el propio NT.
30/07/26 7:31 PM
JSP
1. En Génesis, la serpiente habla, razona, miente y contradice a Dios. Esto supera el comportamiento de un animal y manifiesta la acción de un ser espiritual.
2. El relativismo biblista de Perroni consiste en la misma estrategia diabólica del Génesis: sembrar la duda sobre la Palabra de Dios («¿Conque Dios os ha dicho...?»). Exactamente la misión que la Escritura atribuye al diablo: tentador, padre de la mentira y acusador.
3. Dios anuncia una lucha permanente entre la Serpiente y la Mujer, y entre sus descendencias. La Tradición ve aquí el Protoevangelio: la primera promesa de la victoria de Cristo sobre Satanás.
4. El NT interpreta el AT. Por ello, aunque el Génesis no nombre a Satanás, el Apocalipsis revela que la Serpiente antigua era el diablo.
30/07/26 7:42 PM
Urbel
El padre Sosa Cáustica, prepósito general de la Compañía de Jesús, diría que nadie estaba allí con una grabadora para preguntarle a la serpiente si era el diablo ....
30/07/26 8:47 PM
Francisco Javier
Entonces si el Génesis es mito ¿Que mas sería también mito? Es mas, ¡toda la Biblia podría ser mito! A gente como esta supuesta teologa su ideología feminista le oscurece la fé. Y además ¿Cómo es que esta señora se dedica a enseñar en una universidad católica?? ¿Para que se necesita la teología cristiana entonces si muchos de los teologos de hoy se dedican a dinamitar la fe?
30/07/26 8:55 PM
Josep
Y si no era el diablo, ¿quién era?
30/07/26 10:09 PM
Susana
Satanás quiere destruir.la Iglesia desde adentro
Pero...María Santísima le pisará la cabeza muy pronto. Oración!
30/07/26 10:57 PM
Lorenzo Valla
De que Satanás existe no hay duda. No hay más que ver la cantidad de cismas y cismáticos que hay en el entorno de la Iglesia. Destruir la Iglesia es objetivo primordial del Diablo y todos los que atentan contra su unidad son un instrumento diabólico. Claro que existe el Diablo. No hay más que observar cómo a lo largo de la historia de la Iglesia el Maligno ha suscitado cismas, y casi siempre entre quienes se tienen por más piadosos.
31/07/26 12:57 AM
Vladimir
Más allá de lo que se dice, o no, del Diablo,
el artículo de Marinella Perroni está plagado de "victimismo feminista": la ideología que nos presenta a la mujer como víctima histórica del "patriarcado" masculino, ante lo cual nosotros los varones nos debemos incluso avergonzar de ser tales.
31/07/26 12:57 AM

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