(InfoCatólica) Aunque en estos tiempos no siempre resulte fácil imaginarlo por la descristianización que ha sufrido, tradicionalmente Francia fue considerada la “hija primogénita” de la Iglesia, engendró innumerables santos y los reyes de Francia tenían el título de Su Cristianísima Majestad.
Debido al carácter militantemente laicista de la República Francesa y a la tragedia y la persecución que supuso la Revolución para la Iglesia en Francia, el catolicismo siempre ha tenido una vinculación especial con la monarquía en el país galo. Esa vinculación ha sido más bien teórica o sentimental durante al menos el último siglo y medio de régimen puramente republicano (en especial desde el ralliement, por el que el papa León XIII impulsó la colaboración con la República). No obstante, la monarquía sigue presente de forma muy viva en la imaginación francesa, sobre todo entre los grupos más tradicionales, que añoran la época en que Trono y Altar iban (más o menos) en la misma dirección.
Como manifestación de ese cierto sentimiento de orfandad de buena parte del catolicismo francés, hoy 21 de enero se celebran numerosas Misas de réquiem en Francia por el eterno descanso de Luis XVI. Informa Riposte Catholique de que, solo en la región parisina y según la forma extraordinaria del rito romano, se celebrarán Misas de réquiem por el monarca ejecutado en:
– Basílica Real de Saint-Denis (diocesana)
– Iglesia de San Luis (ICRSP)
– Iglesia de San Eugenio-Santa Cecilia (diocesana)
– Parroquia de Notre-Dame des Armées – Versalles (diocesana)
– Capilla de la Inmaculada Concepción – Versalles (FSSP)
– Iglesia de San Nicolás de Chardonnet (FSSPX)
– Capilla del Niño Jesús – Villepreux (FSSPX)
Otras muchas Misas se celebrarán en el resto del país, como cada aniversario de la ejecución mediante la guillotina de Luis XVI. En este día, de forma especial, una parte de Francia recuerda que la Revolución Francesa fue un acontecimiento brutal, que no solo acabó con la monarquía gala, sino también con la vida de multitud de franceses, que se oponían a la “libertad, igualdad y fraternidad” de la Revolución.
En efecto, los revolucionarios ejecutaron oficialmente a unas 17.000 personas y dieron muerte a decenas de miles de víctimas más de forma no oficial, a lo que hay que sumar unos 170.000 civiles muertos solo en la región de La Vendée, donde el pueblo católico se levantó heroicamente contra los que querían destruir sus tradiciones y su fe católica.







