Empezar la casa por el tejado.
O pretender edificarla “sobre arena”, como nos educa y enseña el Señor Jesús con su Parábola, que viene a ser lo mismo: es imposible, en el primer caso; acaba en un desastre “natural” y/o “ecológico” -seguramente un regalito de la pachamama, que se las trae-, buscado a propósito, en el segundo: porque era y es perfectamente previsible. O, simple y directamente, acabar de demolerla.
En ambos casos, lo que prima es la nula “inteligencia” de sus impulsores o ejecutores, y de todos los que contribuyen, directa o indirectamente al desgraciado, caro e inútil negociado. Pero, así somos… cuando así nos empeñamos.
Naturalmente, en los dos casos tampoco podemos echarle la culpa a nadie ajeno a uno mismo. Cuando uno se empeña, se despeña inexorablemente. La Lógica, una de las dimensiones de nuestra capacidad de intelección, nos lo advierte. Por ésto y en ésto, sólo se engaña el que lo prefiere a la verdad de las cosas: a la realidad tal como es, y no como nos gustaría que fuese.
Un ejemplo: si uno es un varón, se mira al espejo al salir de la ducha, y pretende que es una chica… Pues, ¡ni operado, oyes…! Y habría que ayudarle, llevándole de urgencias al médico si se deja: que esa es otra…
Todo este preámbulo viene a cuento de un artículo que echa las campanas al vuelo por lo que titula ‘las 8 novedades o reformas que está implantando el Papa León a la chita callando, como es él’. Más o menos; no he pretendido ser especialmente preciso y quisquilloso. Es la idea central.
Es su opinión, desde luego, NO la mía. Porque todas esas 8, sigo en mi opinión, es precisamente lo que he titulado y catalogado como “empezar la casa por el tejado”. Y me explico. Bueno, me esfuerzo en explicarme, aunque hay gente durilla-durilla que ni por esas. Ahí voy.
Todas esas reformas, catalogado también de este modo por el autor, son reformas “estructurales” o de mero adorno: nada que ver con lo mollar que ha llevado a la brutal y arrolladora Descristianización, desde la Jerarquía hasta casi el último rincón de países y “mundos” Católicos, totalmente o casi… Estamos otra vez en mi órbita de opinión.
‘Que si despide al G-9′; que sólo fueron 9 en la inauguración, añado yo. ‘Que si ahora cuenta periódicamente con todos los Cardenales’. ‘Que va a contar con los Nuncios nuevamente’. ‘Que si la Sinodalidad sí, por supuesto’…; y, a propósito de la dichosa sinodalidad -algo que NO pertenece ni de lejos a la Esencia de la Iglesia, pues NO aparece en sus Notas Fundacionales-, como si se sintiese “obligado", señala el autor: ‘nada de pretender contradecir o desautorizar a su Predecesor’ -¡el corporativismo al poder!-, que montó todo ésto y más: ¡Unidad! ¡Comunión! ¡Sinodalidad!…, para hacer justamente lo contrario. Ni parece que vaya a tocar nada referente al Vetus, vuelvo a añadir yo…
Bien que todo eso haya desgraciado aún mucho más a la Iglesia que se encontró Francisco -no digamos la que se ha encontrado León, mucho peor que la que halló su Antecesor-: a éste lo eligieron -y aceptó- exactamente para ésto. Casi todos estaban en el ajo.
De ahí las escasísimas voces que se alzaron públicamente contra esos desafueros en plan despóticos, naturalmente -más propios del mundo civil, masónico, marxista, mundano sin Dios, o militar-, y que fueron convenientemente “neutralizados” por el staff Eclesial, que estaba muy al tanto. Empezando y acabando todo en Francisco. Lógico.
Voy yo también a poner un ejemplo, que entiendo y pretendo pedagógico. Una institución de enseñanza, por ejemplo, con solera incluso de siglos, si ve que en los últimos decenios va para abajo -pierde alumnos, pierde profesores de prestigio, pierde ingresos-, y concluye que, consciente o inconscientemente se han alejado de los principios que la hicieron puntera, si no son unos suicidas, a más de soberbios de manual, o cierran y venden antes de que sea demasiado tarde -las pérdidas a partir de cierto volumen son irreversibles-; o, si les queda una pizca de sensatez, se dicen a sí mismos: “vamos a volver a nuestros orígenes, al ideario de nuestros fundadores, que son los que nos hicieron ser lo que fuimos”. Y vuelta a empezar. Con sabiduría y prudencia, o al revés. Y muy esperanzados en el futuro: han dado con la tecla.
Ésto es lo que haría cualquier persona o institución “normal”. Algo que cada vez es más difícil de encontrar aquí: lo “normal” ha desaparecido de la Iglesia, en todos sus horizontes, desde hace muchos años ya: como 60, o así.
Aquí, en la Iglesia, antes Catolica, no se rectifica ni equivocándose; porque, como todo lo lleva y lo soporta el tan socorrido -como falso- “soplo", aciertan siempre: el “espíritu” NO se equivoca. Y pasa lo que está pasando: hasta las herejías y los despropósitos se catalogan ya como logros irreversibles. Es decir: NO tienen vuelta de hoja. ¡Y pobre del que diga algo en contra: será machacado convenientemente!
Ahí están -ejemplares, por acusadores- los episodios del Obispo Livieres, q.e.p.d., y del Cardenal de Australia, también difunto: expulsados a patadas los dos, y perseguidos hasta su muerte; que fue pronta. Ambos podrían explicarnos muchas cosas. Y, de un modo u otro, vaya si lo han hecho.
¿Qué es lo mollar, lo esencial en la Santa Madre Iglesia? Es muy sencillo de rastrear y dar con ello. Y no sólo para los heruditos: basta con tener aún algún sentido de Dios y de lo Eclesial.
Nos vamos al Antiguo Testamento, un pozo de Sabiduría, pues Dios está presente en toda la vida del Pueblo Escogido: era su Pueblo, su Familia, su Hijo. De hecho, no hay página de la historia judía -y no únicamente desde su salida de Egipto con mano robusta-, en la que no esté actuando Él, de Palabra o de Obra; normalmente a través de sus enviados, los Profetas, pero con Palabras inequívocas.
El Pueblo Judío, reducido ya únicamente al reino de Judá y Benjamín, cuando sus reyes se lanzan en pos de dioses estraños, ajenos a su historia, y se arrastran por la idolatría más ignominiosa y se han prostituido -llegan, incluso, a entregar a sus hijos/hijas al fuego, como lo hacían sus vecinos en honor y sumisión a Moloc y a los Baales-, despreciando el Templo y los Sacrificios, pues ofrecen incienso a los dioses, hechura de sus manos, restituyen estelas y cipos…
Por eso,son machacados, inmisericordes, por sus vecinos, tanto por Israel como por los Asirios, los filisteos, los moabitas, los amorreos y demás que, “autorizados” y usados por Dios como su brazo justiciero, materialmente los saquean, los arrasan y los esclavizan. Cuando no: los matan; y, al decir del AT, “sajan el vientre de las madres encinta”. La cosa estaba fea e iba muy en serio, ya que los judíos, como antes los israelitas, se lo habían currado a fondo.
Eso sí: cada vez que sus reyes vuelven al buen camino, claman a Dios reconociendo sus pecados, Él los escucha y les dice que los perdona nuevamente, ¿qué es lo primero que hacen?
Antes que cualquier otra cosa o decisión, llaman a los Sacerdotes legítimos, y del rey hasta el último judío, les piden que se purifiquen, que purifiquen luego el Templo y el Altar, y que vuelvan a ofrecer los Sacrificios agradables a Dios, previstos y ordenados en la Ley de Moisés: la que Dios les había entregado como seña de pertenencia a Dios: esa era su Identidad.
A partir de ahí, y con la promesa explícita de ser fieles como buenos hijos, vuelven a ser ellos mismos; y, como primera provisión, machacan a su vez a los que los habían vapuleado de lo lindo: recuperan lo perdido y vuelven a la cima, de donde no deberían haberse apeado jamás. Por cierto: con gran asombro y miedo bien fundado de sus vecinos: “Dios lucha con ellos”, exclaman y recogen en sus crónicas.
Este modo de proceder se repite reiteradamente, y está recogida en sus Anales; y en los de sus vecinos, que, en cuestión de guerras, no eran tontos. “Negro sobre blanco”, o al revés, que ahora no recuerdo bien cómo es el dicho. Pero lo entendéis todos perfectamente.
¿No podríamos, ya que deberíamos, aprender nada de todo ésto? ¿Acaso no podríamos sacar las preceptivas enseñanzas , y “escarmentar en cabeza ajena”? Vamos a intentarlo.
Entrando al “hoy” de la Iglesia Católica, y yéndonos al Principio, ¿dónde estan nuestras Raíces, nuestras Esencias, nuestro ADN, nuestra Identidad? O sea: nuestra Salvación del Autosuicidio, aunque incomprensiblemente buscado y programado a conciencia, en el que estamos embarcados: nos hemos vuelto a “los dioses” y a “las máximas” de este mundo. SIN Dios, claro.
Son pocas, pero tan determinantes como los mismos Mandamientos de la Ley de Dios: pocos -sólo son 10-, pero tan sigficativos que: El que me ama, cumplirá mis Mandamientos. Pues igual.
*En primer lugar, me iría al mandato expreso de Cristo: Haced ésto en Memoria mía. Es decir: “Haced exactamente como Yo he hecho, lo que Yo he hecho. Y NO se os ocurra ir ni más allá, ni quedaros cortos: NO os despistéis ni os engañéis”. Disculpad el tono coloquial, que considero tan educativo como correcto.
*Para ayudarnos a no perder de vista lo que esencial de su Mandato, nos dice expresamente de qué va lo de “en Memoria mía”. Lo primero y más esencial: la Santa Misa : no en vano nos lo manda en la Última Cena, en aquella Primera Misa que celebra Él. Sin olvidar, lógica y necesariamente, la Consagración y la Comunión, siempre que se esté en Gracia de Dios. El que comulga con conciencia de Pecado Grave, como nos dice expresamente san Pablo: Come y bebe su propia Condenación.
*Para acceder, por tanto, convenientemente preparados -con hambre y sed de Dios mismo, y de nuestra vida en Él; en Gracia de Dios-, nos manda el Señor: Perdonad los pecados: a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Para los Sacerdotes: el mandato es exactamente éste, y NO tenemos derecho a cercenarlo a conveniencia de parte.
El pilar más fundamental -por necesario- para vivir por Él, con Él y en Él no es otro que la Confesión constante, frecuente, humilde y hecha con el corazón contrito y humillado, que el Señor NO desprecia. Porque, en resumen, la Vida Sobrenatural, la Vida de hijos de Dios es Vida Sacramental. Y no puede ser de oytra manera, pues sin los Sacramentos no hay Vida de la Gracia: habríamos roto con el Señor.
*Además, para mantener viva la Conciencia de Pecado, y alimentar nuestra Fe de modo que sea viva y eficaz: Predicad el Evangelio. Seguimos con san Pablo, fuente segura y eficaz: Fides ex auditu! Porque, sigue el Apóstol: ¿Cómo van a creer ni nadie les predica?
Por tanto, escribe a Timoteo: Tú, permanece firme en lo que has aprendido y creído, ya que sabes de quiénes lo aprendiste, y porque desde niño conoces la Sagrada Excritura, que puede darte la Sabiduría que conduce a la Salvaciòn por medio de la Fe en Cristo Jesús (…). En la Presencia de Dios y de Cristo Jesús, que va a juzgar a vivos y muertos, (…), te advierto seriamente: predica la Palabra, insiste con ocasión y sin ella, reprende, reprocha y exhorta siempre con paciencia y doctrina.
De este modo, queda desautorizado cualquier Jerarca, al nivel que sea, para predicar otra cosa; es decir: NO puede salirse de ahi, del Evangelio: sería “salirse” de Cristo, pretendiendo predicar “otro evangelio”, como nos previene san Pablo en otro lugar.
Por una razón poderosísima: todo hijo de Dios en su Iglesia en medio del mundo tiene el derecho, recibido de Dios, de escuchar, en la Iglesia Católica a la que de Gracia pertenece de escuchar la Palabra de Dios: no la de los mercenarios. Ni la de los charlatanes, que también los hay: y abundan. Incluso hay herejes y todo…
De ahí que, cuando se les obliga a oír y recibir, como Palabra de Dios, palabras profanas y mundanas, el que lo hace de ese modo corrompe su Vocación y su Misión: esté investido del cargo eclesial que sea. Desde la misma Cúpula al último ambón de la última iglesita más apartada.
*Todo, para fomentar e integrar en nuestra vida personal aquél mandato-consejo de Jesucristo en su Evangelio: su Gran Consejo: Venid a Mí. Pues: sólo Cristo Salva. Y NO hay Salvación posible fuera de Él.
Un “ir a Él” en un camino de Confianza, de lucha contra el Pecado, de VIda de Gracia y de Vida de Oración: de hablar con Dios, como se define tan sucinta como exactamente. Una Oración convertida, tantas veces, en Oración de Petición: la necesitamos como el respirar.
Con todo esto por delante, los fieles tienen todo el derecho -reconvertido en tantos casos en “obligación en Conciencia”-, de alejarse de los sitios donde escuchan mundanidades, y buscarse el “pan bueno” de la Palabra de Dios, allí donde se les ofrece, con Celo, Piedad y Seguridad.
Aprevecho para decir a mis hermanos Sacerdotes: hemos de tener la valentía, que es Fidelidad a Cristo -de la buena y auténtica-, de dejar todo lo que nos aparte de esa esta Tarea que estamos desgranando; nuestra verdadera Tarea Sacerdotal, que se concreta en “hacer unica y exclusivamente lo mismo que Él”. Todo lo que nos impida ésto, hemos de posponerlo. O dejarlo, simple y radicalmente. No hay otra forma.
No vaya a ser que “nos contagiemos”, inevitablemente, del mal ejemplo de “los mercenarios": los malos pastores. Sólo tenemos un Modelo: el Buen Pastor. Y si no tenemos tiempo ni para comer, pues ya lo haremos más tarde. Y si no tenemos tiempo para “reuniones", pues ya iremos cuando lo tengamos. Y si tenemos que pasarnos toda la noche en oración, pues lo hacemos…
Ésta es nuestra vida, y NO podemos ni queremos tener otra: la de Cristo, pisando donde Él ha pisado, siguiendo sus Huellas. Llenándonos el alma y el corazón de los mismos Sentimienos de Cristo Jesús. Si no, corremos el riesgo, cierto, de acabar de Dj, de Influencers, o de lavandas…
Por poner un poner y señalar: están tan entretenidos en el Vaticano y, al parecer, tan contentos también, en “hacer una sociedad ideal” -ahi está su neodiálogo con el confucionismo: un puntal en ese logro-, que no tienen ni tiempo -me da que ni ganas, visto lo visto-, para dedicarse a su propia Casa, y a sus legítimos hijos: los que Dios les ha dado para que los conduzcan hasta Él. ¡Donde esté una ‘buena’ “sociedad ideal", que espere o que calle cualquier Cielo… Amén. Tal cual, oyes.
También están de fiesta -con aperitivo antes de la comida, lógico-, recibiendo y dialogando con Patty Smith: una “Santa” en Vida, por supuesto. Y hay que arroparla, que los fachas le cascan mucho…
Por supuesto: nada de intentar decir la palabra más suave pero necesaria a un tipo como Martin, como Marx, como el de Austria, como a los obispos que “celebran” con fervor bendiciones y liturgias pro lgtbijklmnñopq…
O a los que callan ante un político democristiano que se ha mercado un “hijo” subrogado: con un par. Sólo un obispo ha recordado lo católico. Uno entre unos cuantos.en Alemania, donde ha tenido lugar el evento.
O en Inglaterra, con un supuesto Primer Ministro, que va, porque está, como “catolico a lo Biden”: fórmula que ha conseguido hasta exportarse… ¿Algún Obispo en Inglaterra y tierras limítrofes ha dicho algo?
Por supuesto: “la doctrina no se toca”. Fijo. Pero ni se defiende, ni se acude a ella, ni se enseña, ni nada de nada: todo un trampantojo de museo, más carca y más antediluviano que un dinosaurio: un T-Rex, por decir algo.


