InfoCatólica / Liturgia, fuente y culmen / Categoría: Liturgia general

12.05.20

Cosas que faltan y sobran en la profesión de los religiosos ( y 2ª parte)

abrazo paz 

    -En el rito de la paz, nuevo desbarajuste, efusión emocional latente; de la sobriedad del rito se pasa a la afectividad a flor de piel, incluyendo el beso de la paz a todos los que están en el presbiterio y, en ocasiones, bajando a la nave para dar también besos “de paz” a toda la familia que asiste, lógicamente, emocionada. Es un rito de preparación a la comunión, por lo que requiere sobriedad: sólo a los más cercanos, a izquierda y derecha, incluidos los nuevos profesos (cf. IGMR 83); el sacerdote –ya sea Obispo diocesano eminentísimo o Provincial flamante y recién elegido- no abandona el presbiterio (IGMR 154). Eso sí: dará el abrazo de paz a cada uno de los nuevos profesos  o profesas (Ceremoniale, n. 786).

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5.05.20

Cosas que faltan y sobran en la profesión de los religiosos (1ª parte)

profesión carmelita   La profesión religiosa es un noble acto: consagración a Dios, absoluta, total, en el seno de una Orden o Congregación, viviendo como Cristo encarnado: en pobreza, obediencia y castidad. ¡Acto noble, sacrificial!: se despoja uno de sí mismo y comienza a vivir como Cristo. Hay un morir a sí mismo, un sacar las consecuencias del sacramento del bautismo, para resucitar, vivir como resucitados una vida plena.

     La profesión religiosa posee algo de Calvario, de Cruz, de amor a Jesús crucificado, entregándose a vivir como Él. ¡Qué hermosas son las meditaciones que escribió Edith Stein para su comunidad sobre estos puntos! Para todos nos vendrá bien releer el decreto del Concilio Vaticano II, “Perfectae caritatis”, así como la exhortación de Pablo VI “Evangelica testificatio” o la exhortación apostólica post-sinodal “Vita consecrata” de Juan Pablo II. Es doctrina bellísima sobre la vida religiosa sin lenguaje falso, el lenguaje ideologizado de moda (“estar con la gente”, “signo profético de denuncia”, “vanguardia de la Iglesia porque la Iglesia está desfasada”, etc…)

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14.04.20

Cosas que se ven por la web: la sede, la Cruz, el cirio pascual...

sede Con esto de la pandemia, confinamiento, Misas y liturgia por Internet, Facebook, canales de Youtube, TV, etc., se ven muchas cosas, y no todas fieles a la liturgia precisamente. Tal vez por falta de formación, porque nunca lo enseñaron bien en Seminarios, Juniorados o clases de liturgia, o porque imitan lo que han visto en otros sitios, sin saber si está bien o mal, simplemente imitan porque les gustó o les pareció novedoso.

La sede

La sede es un elemento obligatorio en el Misal actual: y desde la sede se comienza la Misa y se realizan los ritos iniciales. El diácono, o un acólito, presenta el libro al sacerdote, y si no hay ministro, se coloca un atril discretísimo, sin paños ni adornos, para sujetarlo. Pero la Misa no se comienza en el altar, ni los ritos iniciales (saludo, acto penitencial, Gloria, Oración colecta) se hacen desde el altar. No, simplemente no. El sacerdote va a la sede. ¡La sede! También desde la sede haría la homilía (aunque es verdad que se permite hacerla desde el ambón) y en la sede dirigiría la oración de los fieles y los ritos finales de la Misa.

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25.03.20

La asamblea: los fieles, mis hermanos (sin dividir tanto) y algo de actualidad

fieles santa misa   

“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20). Hay, así pues, una presencia real de Cristo resucitado en medio de la Iglesia cuando es convocada para la santa liturgia:

“Para realizar una obra tan grande, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro, “ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz", sea sobre todo bajo las especies eucarísticas. Está presente con su fuerza en los Sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Está presente en su palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es El quien habla. Está presente, por último, cuando la Iglesia suplica y canta salmos, el mismo que prometió: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos” (Mt., 18,20)” (SC 48).

    El Señor está realmente presente en medio de su Iglesia, Cabeza del Cuerpo convocado. La asamblea es santa por su Cabeza, Cristo, y por su alma, el Espíritu Santo. El otro no es un estorbo que me distraiga, que me prive de mi recogimiento: el otro es un miembro de Cristo; juntos formamos la Iglesia y el Señor está en medio de esa reunión santa de fieles en su nombre:

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12.02.20

La liturgia fracasa, la catequesis se empobrece... Suma y sigue

jornada

    La liturgia no sirve para evangelizar. Como no es esa su función en la vida de la Iglesia, resulta un fracaso continuo para quien la quiere emplear como medio de evangelización. No es esa su naturaleza, no es esa su estructura, no es ese su fin. La liturgia no sirve para evangelizar.

      Más bien hay que pensar que la liturgia es para los que ya están evangelizados; éstos sí comprenden su naturaleza y la viven de otro modo, más interiormente, porque ya han recibido las necesarias catequesis después de un proceso. La catequesis verdadera, y no digamos nada del catecumenado, desemboca en la vivencia de la liturgia. En la catequesis, ésta sí evangelizadora por naturaleza, se ha ido enseñando la liturgia, su sentido, su año litúrgico, sus elementos, sus oraciones, los gestos rituales y sacramentales, la espiritualidad que nace de la liturgia, etc. Y ahora, ya evangelizados, con la suficiente catequesis recibida, viven todos la liturgia sin necesidad de más palabras.

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