San Esteban y la Hungría católica

San Esteban y la Hungría católica

Oremos para que el Autor de la vida, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, ayude a todas las naciones de antigua filiación cristiana a recuperar su identidad histórica tradicional, conscientes de que «los dones y la vocación de Dios son irrevocables» (Rm 11,29): «Dios todopoderoso, te rogamos que tu Iglesia tenga como glorioso intercesor en el cielo a San Esteban de Hungría, que durante su reinado se consagró a propagarla en este mundo. Por nuestro Señor Jesucristo».

El 16 de agosto la Iglesia venera en su liturgia a San Esteban de Hungría (n. 969). Él fue el primer rey de Hungría (1000-1038), al unir en un reino la antigua federación de tribus húngaras. Y él dió un impulso decisivo a la cristianización de la nueva nación. Fue San Esteban el primer Rey canonizado como santo sin haber sido mártir. Y tanto en su Casa real como en la aristrocracia de Hungría floreció la santidad: San Emerico (+1031), hijo de San Esteban, Santa Isabel (+1031), Santa Margarita (+1270), Beata Inés (+1283). En la memoria de San Esteban la Liturgia de las Horas transcribe sus «consejos a su hijo».

«En primer lugar, te ordeno, te aconsejo, te recomiendo, hijo amadísimo, si deseas honrar la corona real, que conserves la fe católica y apostólica con tal diligencia y desvelo que sirvas de ejemplo a todos los súbditos que Dios te ha dado, y que todos los varones eclesiásticos puedan con razón llamarte hombre de auténtica vida cristiana, sin la cual ten por cierto que no mereces el nombre de cristiano o de hijo de la Iglesia. En el palacio real, después de la fe ocupa el segundo lugar la Iglesia, plantada primero por Cristo, nuestra cabeza, transplantada luego y firmemente edificada por sus miembros, los apóstoles y los santos padres, y difundida por todo el orbe. Y, aunque continuamente engendra nuevos hijos, en ciertos lugares ya es considerada como antigua.

«En nuestro reino, hijo amadísimo, debe considerarse aún joven y reciente, y, por esto, necesita una especial vigilancia y protección; que este don, que la divina clemencia nos ha concedido sin merecerlo, no llegue a ser destruido o aniquilado por tu desidia, por tu pereza o por tu negligencia.

«Hijo mío amantísimo, dulzura de mi corazón, esperanza de una descendencia futura, te ruego, te mando que siempre y en toda ocasión, apoyado en tus buenos sentimientos, seas benigno no sólo con los hombres de alcurnia o con los jefes, los ricos y los del país, sino también con los extranjeros y con todos los que recurran a ti. Porque el fruto de esta benignidad será la máxima felicidad para ti.

«Sé compasivo con todos los que sufren injustamente... Sé paciente con todos, con los poderosos y con los que no lo son. Sé, en fin, fuerte; que no te ensoberbezca la prosperidad ni te desanime la adversidad. Sé también humilde, para que Dios te ensalce, ahora y en el futuro. Sé moderado, y no te excedas en el castigo o la condena. Sé manso, sin oponerte nunca a la justicia. Sé honesto, de manera que nunca seas para nadie, voluntariamente, motivo de vergüenza. Sé púdico, evitando la pestilencia de la liviandad como un aguijón de muerte.

«Todas estas cosas que te he indicado someramente son las que componen la corona real; sin ellas nadie es capaz de reinar en este mundo ni de llegar al reino eterno».

La Providencia divina encomendó al reino de Hungría ser durante siglos un fuerte baluarte de la Cristiandad ante las amenazas procedentes del Oriente. La dinastía de los Habsburgo, profundamente católica hasta el día de hoy (Otto de Habsburgo +2011), reinó largo tiempo en Hungría (1437-1439, 1445-1457, 1526-1918). Tanto los innumerables templos existentes en Hungría –catedrales y parroquias, santuarios y monasterios–, como su cultura y tradiciones, expresan la identidad católica de la nación. La biografía personal de József Mindszenty (1892-1975), Cardenal Primado, y su resistencia heroica ante el poder soviético, fueron también una muestra elocuente de la firmeza católica de Hungría.

Durante cuarenta años (1945-1989) el yugo comunista pesó duramente sobre la católica Hungría: supresión de la enseñanza religiosa, control y persecución del clero y de los religiosos, requisa de iglesias e inmuebles, facilitación del aborto, aún más difundido en los países comunistas que en el Occidente, etc. La Revolución húngara antisoviética de 1956 no alcanzó la liberación del comunismo, y fue aplastada salvajemente por 2000 tanques rusos ante la pasividad de Europa y de los Estados Unidos. Solamente en 1989, cuando se hunde el imperio comunista en Occidente, recupera Hungría la libertad cívica y política, y comienza un tiempo de prosperidad creciente, acentuado de 1998 a 2002 durante el gobierno del primer ministro Viktor Orbán, del partido Fidesz. En este período se preparó el ingreso de Hungría en la Unión Europea, realizado en 2004.

Los gobiernos socialistas que sucedieron a Orbán fueron deteriorando la situación de Hungría, que entró en una grave crisis económica, moral y social –inflación, elevación de los impuestos, suspensión temporal del euro como moneda oficial, reducción de las becas, corrupción, privatización de muchas escuelas y hospitales, adquiridos después a veces por capitales extranjeros, etc.–. 

En 2010 es reelegido para el gobierno de la nación por gran mayoría de votos Víktor Orbán, del partido Fidesz. Contando el gobierno con una mayoría en la Cámara de dos tercios, consigue el 18 de abril de 2011 la aprobación de una nueva Constitución, que reconoce las raíces cristianas de la nación, y entre otras cosas, establece que «la vida del feto deberá ser protegida desde el momento de la concepción», obliga a «proteger la institución del matrimonio como una comunidad de vida basada en la decisión voluntaria de un hombre y una mujer», entiende que la familia es «la garantía de la supervivencia de la nación», y devuelve al escudo de la nación la corona de San Esteban. Reacciones:

  • Furioso contraataque en Hungría del Partido Socialista (MSzP) y de los verdes (LMP); entrada en campaña hostil de diversos organismos de la Unión Europea, y de socialistas, laicistas secularizantes, masones y lobby gay del mundo.
  • Apoyo mínimo de las mínimas fuerzas políticas católicas de otras naciones.
  • Silenciamiento generalizado, con honrosas y escasas excepciones, de la revolución católica de Hungría. Las Iglesias locales que mantienen una desmovilización política casi total de los católicos, viéndose implícitamente denunciadas por el «escandaloso» caso de Hungría, apenas informan ni apoyan esa ejemplar revolución.

En InfoCatólica, como estamos convencidos de la necesidad de movilizar a los católicos para su participación organizada y efectiva en la vida política, hemos dado amplia información sobre los audaces intentos de la Hungría católica, en su empeño de recuperar los valores naturales y cristianos que han formado su identidad histórica. Si quiere usted informarse más en InfoCatólica sobre este tema, puede consultar:

20-XII-2010, Juan José Romero, Reformas constitucionales pro-vida: Hungría y México.

 5-IV-2011, Juan José Romero, Laicistas y homosexualistas enfurecidos por la nueva Constitución de Hungría. 

18-IV-2011, InfoCatólica, Hungría aprueba una nueva Constitución que defiende el derecho a la vida y la familia.

29-IV-2011, Francisco José Contreras (ABC Sevilla/InfoCatólica), ¡Viva Hungría!

7-V-2011, Juan José Romero, Hungría va en serio, tras la Constitución, compaña provida. 

21-V-2011, Maricruz Tasies, La fortaleza de Hungría. 

16-VI-2011, InfoCatólica, La Unión Europea contra Hungría por su campaña pro-Vida 

17-VI-2011, Ignacio Crespí de Valldaura, Si Hungría dice sí a la vida, yo estoy con Hungría. 

Oremos para que el Autor de la vida, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, ayude a todas las naciones de antigua filiación cristiana a recuperar su identidad histórica tradicional, conscientes de que «los dones y la vocación de Dios son irrevocables» (Rm 11,29):

«Dios todopoderoso, te rogamos que tu Iglesia tenga como glorioso intercesor en el cielo a San Esteban de Hungría, que durante su reinado se consagró a propagarla en este mundo. Por nuestro Señor Jesucristo».

 

José María Iraburu, sacerdote

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21 comentarios

Luis Fernando
Bloguero, articulista.... seguro que usted tiene enchufe con la dirección de este portal.

Es intolerable, je je.
16/08/11 7:17 PM
José María Iraburu
Bueno, la verdad es que tengo un poco de enchufe con el señor diretor.
16/08/11 8:59 PM
Luis Fernando
Pura simonía... seguro.

Ahora en serio, muy bueno el artículo, padre.
16/08/11 9:17 PM
antonio grande
Así quiero yo a los Reyes de España. Y si no, pues que se vayan.
16/08/11 10:00 PM
Ricardo de Argentina
Aunque parezca increíble y/o imposible, Hungría ha plantado los cimientos de lo que con la ayuda de Dios puede llegar a ser el segundo estado confesional católico de la Europa posmoderna.
Lo que a mí me llama la atención es que el primer y hasta ahora únco estado católico de Europa, el Vaticano, no haya manifestado su complacencia por lo que acontece en Hungría.
17/08/11 12:03 AM
Ricardo de Argentina
Padre, me ha parecido muy bueno el concepto de "revolución católica" que ha utilizado. Es que es así, esto que está pasando es dar vuelta como un guante las estructuras de la dictadura comunista.
17/08/11 12:06 AM
Marcelo
El caso de Hungrìa es un llamado de atenciòn a quiènes vivimos en paìses de origen catòlico, donde principios del orden natural -como el del matrimonio hombre y mujer- han casi desaparecido del debate público (no he visto en las ùltimas elecciones ningùn candidato importante que propusiera modificar la legislaciòn recientemente sancionada que admitiera el denominado "matrimonio" entre personas del mismo sexo), y donde no existen partidos o movimientos inspirados en el catolicismo con posibilidades de gobierno, como por ej. en mi país, Argentina.
Se impone una reflexiòn tanto a clèrigos como laicos.
Es interesante que en un marco democratico moderno
--con todas las dificultades que tal règimen presenta-- pudo suceder lo de Hungrìa. ¿Que diràn entonces los laicos que se niegan por principio a participar del regimen, posiciòn que es divulgada tambièn a menudo en Argentina?

Saludos
17/08/11 5:03 AM
Eleuterio
Es verdad. Una vez se ve todo junto (me refiero a lo publicado en InfoCatólica sobre Hungría) se puede apreciar quién cree que la fe es importante y quién, sobre todo, defiende la verdad de las cosas.

Gracias, otra vez, P. Iraburu.

Pero eso de que tiene un poco de enchufe con el Director de InfoCatólica no sé, no sé.... no olvide que es un filolefbvriano disimulador. Lo digo por si acaso... (je,je y je)
17/08/11 10:30 AM
jjuanj
Me parece muy bien su artículo. Pero según me han enseñado en la Universidad de la Santa Croce en Roma (del Opus Dei) el Estado debe ser neutral, aconfesional y laico, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II.
17/08/11 12:12 PM
Ricardo de Argentina
¿¿FILILEFEBRIANO SIMULADOR??
¡Oh Eleuterio, los enemigos se nos han filtrado hasta en la cama!

Padre, me parece que va a tener que hacer un nuevo artículo, esta vez sobre los "simuladores". Pero me temo que en ese caso no ha de tener el apoyo de la dirección... :-)
17/08/11 1:37 PM
Ricardo de Argentina
Ahora en serio: Marcelo, eso que decís es muy cierto, en Argentina hay muchísima gente honesta que directamente no vota. Y hay otros engañados por la propaganda, muy fuerte, de que el voto en blanco beneficia al gobierno. En realidad es al revés: Cristina se pavonea con el 50% obtenido, pero si los que no votaron lo hubiesen hecho en blanco, llegaba apenas al 35%.
En Argentina hay corrientes de opinión católica muy arraigadas que fogonean el abstencionismo. Hay que cambiar eso, caso contrario jamás será posible que nos pase lo de Hungría. Para ello una guía imperdible es la serie "Católicos y política" del blog del p. Iraburu.
Mientras no se geste un partido católico, hay que votar en blanco. En las últimas elecciones hubo un 3,7% de votos en blanco, veremos en la próxima.
17/08/11 1:47 PM
Esteban
¿Y si empezamos por casa, apoyando a los que en España quieren hacer lo mismo o, incluso, ir mucho más allá; por aquello de prójimo/próximo, etc., digo?

L. I. Amorós puede fácilmente indicarles cómo hacer.
17/08/11 11:11 PM
Alfonso
Hay otras razones por la que los progres y laicistas cerriles odian la nueva constitución hungara: introduce la cadena perpetua sin condicional para los peores asesinos y los convictos de graves agresiones sexuales. En España al contrario:El asesino de la prostituta de Ourense ya había matado a un hombre y a su hija
http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2010/05/12/0003_8478544.htm
17/08/11 11:30 PM
jorge
Lo de Hungría es un caso excepcional , sin embargo, no hay que olvidar que es un país con democracia, y la ley del péndulo nos señala que tarde o temprano se cambia el color político y vuelven a ganar las elecciones los que abogan por todos los tipos de libertades, sin respetar la ley de Dios. Yo creo que lo que se debe hacer es que la Iglesia siga en esta cruzada a nivel global, donde machaca día tras día el respeto al ser humano, además nosotros debemos de ayudar a ello, no olvidemos que son nuestros hermanos, para eso hemos sido llamados, nunca bajar los brazos en todo el mundo nos necesitan y ahí debemos de estar.
18/08/11 7:47 PM
Mariano (Argentina)
Ricardo, ojo con lo del voto en blanco, creo que estás confundido. La impresentable reforma constitucional del 94 estableció que el porcentaje se cuenta sobre los votos "afirmativos válidamente emitidos". Es decir, tanto votos en blanco como nulos o recurridos están fuera del recuento y no cuentan para los porcentajes. Es decir, en la práctica, votar en blanco, anular o directamente no votar es exactamente lo mismo. Suele haber una confusión en este tema.
19/08/11 2:10 AM
Ricardo de Argentina
Gracias por la aclaración, Mariano. Desconocía esa aberración que introdujo la reforma constitucional del '94. Así las cosas, si de 28M de votantes votan sólo 1 millón, de los cuales 500.000 la votan a Cristina, ésta será presidenta con el 50% de los votos... Brillante! Eso es lo que suele llamarse la "legitimidad democrática".
20/08/11 4:16 AM
Ricardo de Argentina
Jorge, en Polonia pasó eso que dices, volvieron los comunistas. Si los esfuerzos se hacen en solitario, está el riesgo de que la reacción no se consolide. Tenemos el ejemplo de España, el único país católico que sobrevivió a la IIGM, pero que quedó sola y finalmente claudicó.
20/08/11 4:22 AM
estéfano sobrino
Creo que algunos comentarios merecen algunos matices. Aunque no he acudido a las fuentes (el texto de la Constitución), por lo que leo aquí me parece que:

- La nueva Constitución húngara no define un estado confesional católico.

- Sí que defiende unos valores humanos básicos (vida, familia, derecho a las propias raices, etc.) que a los católicos nos alegran mucho.

- Pero esos valores humanos básicos también podrían defenderlos muchas personas no cristianas. No me extrañaría que en Hungría también haya ocurrido así.

- La doctrina social de la Iglesia no para de recordar que puede haber buenos modos de organizar la política de un país, acordes con la dignidad humanan, sin tener estados confesionales: estos no son la única solución, sino una más. Y Hungría puede ser un buen ejemplo.

Que su patrón (y algo también mío) les acompañe.
20/08/11 11:09 PM
Catholicus
A ver si alguien le pasa el artículo a la Casa Real, a Génova, a Añastro, al Jemad, a Ariza, al ABC etc, etc, etc y a las hojas parroquiales de todas las diócesis.

A ver si alguno se sonroja de la vergüenza colectiva que es observar la cuesta abajo en que el "sistema" nos ha enfilado...
22/08/11 3:23 PM
Juan Carlos Oviedo
Person que pregunte sobre otro tema, se que eso no se permite. Pero esque me gustaria preguntar sobre unos libros de cristologia al padre iraburu, adonde le puedo escribir? bendiciones.
22/08/11 6:10 PM
quique07
COMO CRISTIANO CATÓLICO LE DESEO INNUMERABLES BENDICIONES A JOSE MARÍA IRABURU Y TAMBIÉN A TODOS LOS QUE LO ATACAN. QUE EL PUEBLO HÚNGARO RECIBA TODO TIPO DE BENDICIONES DEL SEÑOR Y QUE ESTA BATALLA LA GANEN EN CONTRA DEL ATEÍSMO QUE INTENTAN IMPONER A LA FUERZA EN EUROPA Y EL MUNDO.
22/01/12 5:43 PM

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