InfoCatólica / El blog de Monseñor Sebastián / Archivos para: Abril 2008

11.04.08

Sobre la Iglesia (I)

Texto de la Conferencia “Sobre la Iglesia“, pronunciada en el Centro Teológico de Zaragoza, el 11 de febrero del 2008.

SOBRE LA IGLESIA

Entiendo que esta invitación para dar una conferencia sobre la Iglesia no pretende que yo os exponga aquí en menos de una hora un tratado completo sobre la Iglesia. Las últimas generaciones de cristianos tenemos una magnífica escuela donde aprender la verdad de nuestra Iglesia en los documentos del C. Vaticano II, especialmente las Constituciones Lumen Gentium y Gaudium et Spes.

Más bien creo que lo que esperan de mi quienes han invitado a estar hoy aquí con vosotros, es que os presente unas cuantas ideas o sugerencias personales que nos ayuden a fortalecer algunas convicciones fundamentales sobre el ser de la Iglesia y a mantener firme nuestra confianza en ella a pesar de las muchas críticas, tan injustas como disparatadas, que tenemos que oír frecuentemente.

El Papa Benedicto les decía hace poco a los Obispos portugueses que tenemos que hablar más de Dios y de Jesucristo y menos de la Iglesia. Yo también estoy convencido de ello. Pero se me ha pedido que os hable de la Iglesia, he pensado que podría ser útil para vosotros presentaros unas cuantas afirmaciones que os ayuden a conservar viva la alegría de ser hijos y miembros de la Iglesia de Jesucristo, a pesar de las muchas cosas disparatadas y mal intencionadas que se dicen contra ella.

Iª, NO OLVIDEMOS NUNCA QUE LA IGLESIA COMIENZA CON JESUCRISTO.

Se habla y se escribe muchas veces de la Iglesia fijándose exclusivamente en la conducta de unas personas concretas, o en lo que pensamos que hicieron los cristianos una época determinada. Así, los medios de comunicación y a veces los mismos cristianos, hablamos de lo que la Iglesia hizo o dejó de hacer, de si la Iglesia española está o no está adaptada a las exigencias de la democracia. En una acción o en unas palabras, a veces deformadas en los titulares de los periódicos, encontramos base suficiente para alabar o criticar a la Iglesia en general. Así nuestra confianza en la Iglesia y nuestro amor por ella están siempre en peligro, pendientes de cualquier actuación discutible de una persona determinada.

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7.04.08

¿Cómo evangelizar?

Me preguntan con frecuencia qué tenemos que hacer para evangelizar. Por lo pronto hemos avanzado en cosas importantes. Ya estamos de acuerdo en que tenemos que evangelizar. Nadie nace cristiano. Nadie llega a ser cristiano del todo si no se convierte al Dios de Jesucristo. El bautismo nos hace cristianos pero el bautismo supone un catecumenado y requiere una conversión personal, para vencer en nosotros las tendencias del pecado original, para desligarnos de las inducciones pecaminosas del ambiente, para asumir decididamente los criterios y los estilos de Jesús en nuestra vida. Solo así llegamos a ser de hecho hijos de Dios, a recibir los dones de su amor y a crecer en ellos. La pregunta es compleja. Hoy me entretengo solo en un punto.

La mayoría de nuestros contemporáneos tienen una mentalidad que no les permite llegar a la conversión ni a la fe verdadera. El ambiente social dominante nos hace creer que la vida consiste en disfrutar cada día lo que podamos, como sea. Somos libres y ser libre consiste en buscar el modo de divertirme y los medios que necesito para ello, cada uno a su manera, como le parezca mejor. Mucha gente no tiene idea de que necesite ninguna salvación de ninguna clase, y todavía menos que tenga que preocuparse de buscar nada para salvarse. Mientras estamos sanos y fuertes nadie piensa en la salvación, ni en la salvación de la vida actual, ni en la salvación del alma y de la vida después de la muerte. Mientras uno disfruta de la vida, en la cultura actual, no es fácil preocuparse de pensar si somos inmortales o no. Hay momentos en los que estas preocupaciones afloran, porque forman parte de nuestra vida, pero no tenemos tiempo ni ganas de detenernos en ellas.

Y sin embargo una condición necesaria para creer de verdad en Dios y en Jesucristo es ser consciente de que necesitamos su ayuda para llegar a ser nosotros mismos. Para ahondar en este camino se puede comenzar de muchas manera, un buen modo de hacerlo es partiendo de la idea de libertad, como cualidad fundamental de nuestra persona. Ser persona es ser libre, y ser libre es ser capaz y responsable de realizar correctamente la propia existencia entrando en relación con los demás, con la verdad de los demás y con la verdad del mundo. El ser del hombre consiste en “estar en” y “estar con” los demás, con el mundo entero, en su verdad. Tenemos que darnos cuenta de que ser hombre es tratar de vivir en la verdad de los demás y en la verdad del mundo. Solo así lograremos estar en nuestra propia verdad. Si no emprendemos esta tarea nos quedamos en ser sombras, ficciones, abortos de nosotros mismos, como dice San Pablo de sí mismo.

Luego veremos que esta verdad plena de cada uno está en situarse ante Dios de manera correcta, con la ayuda y mediación de Jesucristo, que forma parte de la humanidad y es patrimonio de todos los hombres.

Estas son las etapas fundamentales de la evangelización. Claro que para hablar de esto con una persona hace falta tiempo, confianza, capacidad, paciencia, sinceridad. Pero esta es la tarea apasionante de los cristianos actuales, ser capaces de ayudar a algún amigo a redescubrir la importancia de Dios en nuestra vida, la necesidad de Jesucristo para saber quiénes somos, cuáles son las riquezas de nuestra vida, hasta dónde podemos contar con la bondad de Dios. Estoy convencido de que ésta es la cuestión capital. Si una persona está aclarada y bien hecha por dentro, luego en todos los aspectos de la vida las cosas funcionan bien y se difunde el bien. Si estas cuestiones no están bien resueltas, la cosa no funciona. Pregunto, ¿Os interesan estos asuntos? ¿Podemos hablar de esto? ¿Qué otros puntos, qué cuestiones os interesan más? Dios con todos.

+Fernando Sebastián Aguilar

6.04.08

Aportación de la Iglesia Católica a la democracia en España (y IV)

CONCLUSIÓN

Tras este recorrido por los escritos y los acontecimientos más importantes de aquellos intensos años de la transición, podemos intentar resumir en unas cuantas afirmaciones lo que pudo ser la aportación de la Iglesia a una transición política pacífica y reconciliadora.

Quiero señalar aquí dos observaciones previas.

1ª, Conviene reconocer desde el principio que en lo que atribuyo a la Iglesia católica no pretendo hacerlo de manera exclusiva. Es evidente que, junto con la Iglesia, otras muchas instituciones y personas, católicas o no, trabajaron esforzadamente en la misma dirección, posponiendo sus puntos de vista y sus intereses particulares al objetivo común de la reconciliación y del establecimiento de unos fundamentos sólidos para la paz y la convivencia de todos los españoles.

2ª, Tiene un significado especial recordar que las aportaciones de la Iglesia a este fenómeno de la transición política no fueron únicamente de la Iglesia de España sino de la Iglesia universal. La catolicidad es una riqueza interior de todas las Iglesias locales. Habría que recordar los famosos discursos de Pío XII a favor de la democracia en Europa, las iniciativas políticas de grandes cristianos que pueden ser considerados como padres de la Europa democrática, como Adenauer, Schuman, De Gasperi.

Intentaré enunciar de manera resumida las principales aportaciones que pudo hacer la Iglesia católica presente en España a la transición política.

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5.04.08

Aportación de la Iglesia Católica a la democracia en España (III)

III. LOS TEXTOS, LAS DECISIONES, LOS HECHOS.

No podemos dejarnos convencer por la propaganda. Las cosas que se dicen no son más verdaderas por muy potentes que sean los altavoces. Hay que atenerse a los hechos. Apenas terminado el Concilio, en 1966, después de algunos titubeos, la Conferencia Episcopal publica un documento, titulado La Iglesia y el orden temporal a la luz del Concilio, en el que se exponen las enseñanzas del Concilio sobre la materia y se indican ya algunas modificaciones que habría que introducir en el ordenamiento español para adecuarlo a las enseñanzas de la Iglesia. La Iglesia tiene una misión religiosa y moral, en orden a la salvación eterna, pero su doctrina tiene influencia real en la vida temporal. Aunque haya que reconocer la justa autonomía del orden temporal, por razón de los sujetos que lo viven, hay que situarlo en relación con los planes de Dios. Los ciudadanos cristianos están llamados a “impregnar y perfeccionar el orden temporal con el espíritu del evangelio”. El ordenamiento de las realidades temporales según los planes de Dios exige el pleno respeto a la libertad religiosa de todos los ciudadanos, católicos y no católicos. A los pastores les corresponde enunciar los principios. Los fieles seglares tienen que buscar la manera de aplicarlos, bajo su propia responsabilidad, con libertad, sin temor a la posible variedad de opiniones y puntos de vista.

El 22 de enero de 1968 los obispos dan un paso más y publican un documento dedicado expresamente a exponer la doctrina de la Iglesia sobre la libertad religiosa y su necesario reconocimiento en el ordenamiento civil. Explican el verdadero sentido de este concepto, el derecho a la libertad religiosa es un derecho civil, que el Estado tiene que tutelar, sin intervenir en las decisiones religiosas de los ciudadanos, considerando su vida religiosa, libremente ejercida, como una parte importante del bien común.

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3.04.08

Iglesia y poder político

nullSaludo a todos los que han querido comentar algo en mi blog. Muchas gracias amigos. Soy un pobre obispo jubilado y casi ochentón. No me pidáis mucho ni os hagáis muchas ilusiones. Yo haré lo que pueda por formular opiniones cristianas sobre los acontecimientos, responder, comentar, hablar con vosotros y ayudaros a conocer la doctrina de Jesús y de la Iglesia a propósito de los acontecimientos de nuestra vida. Dios nos ayudará, sin duda.

Y dicho esto respondo a algunos de los comentaristas:

Son varios los que dicen que la Iglesia debería buscar el poder político para que todos fueran buenos cristianos y el mundo siguiera los planes de Dios. Esa no es la doctrina ni la práctica de la Iglesia, ni la enseñanza de los Papas. Una razón muy sencilla: La Iglesia es la heredera de Jesús y su misión consiste en ayudar a los hombres de buena voluntad a creer en Jesucristo y a creer en Dios con todas las consecuencias. Esta fe tiene que ser libre, es una opción básica de vida, ofrecida por Dios y por la Iglesia a todos los hombres. La fe no se puede imponer desde el poder. Son los ciudadanos, convertidos a Dios, por su propia cuenta, los que tienen que organizarse y actuar en política para que el mundo se vaya ajustando cada vez más a los planes de Dios. En paz y libertad.

Yo sí creo que en la transición la actitud de la Iglesia fue la actitud correcta. La mitad de los españoles se manifestaron no católicos, ¿qué se podía hacer? ¿Imponer la fe católica por la fuerza? La doctrina de la Iglesia pide un orden político que respete la libertad religiosa de todos los ciudadanos como un bien positivo y que se respete la ley natural, asequible a la razón, en el ejercicio de la autoridad. Eso es posible con nuestra Constitución. Otra cosa es si quienes ganan las elecciones lo cumplen o no, pero eso depende de los votantes, no de lo que diga la Iglesia. Yo le recomiendo que se lean la Constitución sobre la Iglesia en el mundo y el Decreto sobre la libertad religiosa, del Concilio Vaticano II.. Claro, se puede pensar de otra manera, pero entonces ya no se puede presentar la propia opinión como si fuera doctrina católica.

Algunos me dicen que no son demócratas. La postura de la Iglesia es que cada cristiano es libre en sus preferencias políticas. Y que nadie puede hablar ni actuar como en nombre de la Iglesia en materia de preferencias políticas. Se puede no ser demócrata, o se puede rechazar la democracia liberal. Pero en lo que se piense, habrá que ver cómo se respeta la libertad de las personas en materia religiosa y cómo se promueve el bien común, incluida la convivencia y la paz. De acuerdo que un estado confesional del todo coherente sería bueno, aunque habría que ver cómo se entiende esto, porque un Estado que quiera gobernar según la doctrina cristiana tiene que comenzar por respetar la libertad religiosa de todos. En cualquier caso, eso lo tendrían que decidir LIBREMENTE los ciudadanos.

He dedicado artículos y conferencias al tema de la nueva evangelización. Es muy difícil y muy complejo. Iremos hablando.

A quien me dice que en la Iglesia hay contradicciones, yo le digo que bueno, los obispos, los sacerdotes, y los fieles a veces nos podemos equivocar. Para no equivocarse en la Iglesia hay que ser bastante santo, humilde, ante Dios y ante los hombres. Y estar en comunión y en obediencia explicita con la doctrina oficial de la Iglesia. Pero creo que nadie puede negar con fundamento que la Iglesia de España, toda la Iglesia de España, ha sido muy clara en condenar el terrorismo y cualquier colaboración con los terroristas. Hay un libro en la Biblioteca de Autores Cristianos de más de 500 páginas que recoge todos los documentos de los obispos españoles condenando el terrorismo. También de los obispos vascos.

Y por último, un amigo me dice que ya está bien, que si estoy jubilado que me calle y me dedique a otra cosa. Bueno, yo no pido a nadie que se moleste en leer lo que escribo. Vd. olvídese y viva tranquilo. Yo no le voy a molestar. Y nada más amigos. Dios con todos.

+Mons. Fernando Sebastián Aguilar