Sres. Obispos, no puede haber concordia con Satanás

Queridos lectores, debo confesarles que todavía no he cerrado la boca del asombro que me ha producido el acuerdo a que han llegado los obispos españoles con el infame Gobierno de España en relación a las “indemnizaciones” que se pretende que la Iglesia pague a supuestas víctimas de supuestos abusos sexuales no comprobados, ni declarados, ni condenados en vía judicial (y que, por lo visto, ya ha empezado a pagar, en parte). A mí esto me parece una aberración jurídica y, si se va a realizar con el dinero que los fieles aportan a la Iglesia, me parece, además, una grave equivocación moral. Comparto plenamente el espléndido análisis que, al respecto, realizó, en su día, Bruno Moreno.

Viendo esta noticia y teniendo presentes, además, noticias previas del tipo de las referentes a los tristes “enjuagues” eclesiales respecto al Valle de los Caídos, uno puede sentir la tentación de pensar que, lamentablemente, la Iglesia en España se halla bajo el control de una pléyade de prelados carentes de razón y del más básico sentido de la justicia. ¿Es así, realmente? Yo no lo creo. Escribiendo claro, no creo que los obispos españoles sean, ni mucho menos, tan necios como, seguramente a su pesar, pueden aparentar en ocasiones. Lo que sí creo, en cambio, es que, demasiadas veces, los obispos no nos explican nada a los fieles y nos tratan como si los necios fuéramos nosotros, en relación a asuntos muy dolorosos y de enorme gravedad. Y no me llamo a engaño: Puede ser que la falta de explicaciones episcopales no proceda de los propios obispos españoles, sino de la misma Roma, que les imponga silencio. Tampoco me sorprendería, la verdad, que la CEE, o bien Roma, hayan pactado algo con el Gobierno español a cambio del pago de esas indemnizaciones, sin que se nos diga a los fieles el qué. A estas alturas, todo me parece posible, siento decirlo. Lo que, desde luego, no me creo, como ya he dicho, es que los obispos españoles hayan pactado esos pagos infames porque sí y porque “pobrecitas las víctimas” de unos supuestos abusos no declarados probados judicialmente. 

En relación a estos asuntos, no se me escapa el detalle de que al frente de la Secretaría de Estado vaticana sigue encontrándose un Cardenal que me parece francamente peligroso y que, lamentablemente, no ha sido depuesto aún de dicho cargo por Su Santidad León XIV. Me refiero al cardenal Parolin, muñidor de los siniestros y nada transparentes acuerdos con la China comunista en relación al nombramiento de obispos chinos y vayan ustedes a saber qué más cosas; de la mano, claro está, del anterior Romano Pontífice, de triste memoria. Un Cardenal que, según tengo entendido, tuvo un papel despreciable en relación a la profanación de la tumba del Generalísimo Franco y que no me extrañaría nada que estuviera actuando de forma igualmente oscura respecto al destino del Valle de los Caídos. Que Dios me perdone si me equivoco, pero creo que no.

Siendo esto así, en razón del amor que siento por Cristo y por la Iglesia y del hartazgo que siento de estar tragando bilis durante muchos años acerca de muchas cosas insufribles, me voy a tomar la libertad de manifestar mi opinión sobre la situación, con base en el canon 212 del Código de Derecho Canónico.  Así, en relación a las famosas indemnizaciones, no quiero que ni un céntimo de mi dinero vaya a parar a ellas. No quiero pagar absolutamente nada por unos delitos de los que yo no tengo la menor culpa y, menos aún, en casos no declarados probados en sede judicial y determinados bajo las instrucciones de un Gobierno perverso. Soy consciente, no obstante, de que, si dejo de poner la famosa X a la Iglesia en la declaración de la renta, ese dinero irá a parar a las manos de un Estado controlado por los enemigos de Jesucristo, que ya me quitan mucho dinero de mil formas. Con lo cual, no sé qué es peor. Probablemente, siga poniendo la X, pensando, ante todo, en las necesidades de muchos sacerdotes y religiosos que no tienen culpa de nada; pero deseo dejar constancia de que lo hago con profundo disgusto y disconformidad con la forma en que la Conferencia Episcopal Española está administrando el dinero que le doy, en relación a dichas indemnizaciones y en otros asuntos tipo COPE (esa cadena de radio puesta con descaro, desde hace muchos años, al servicio de los intereses de un partido ateo y anticristiano, el PP) o 13TV (ese canal de televisión que, hasta donde tengo entendido, no es nada rentable y que constituye un pozo sin fondo por donde se van millones de euros).

Igualmente, si la Iglesia organiza una colecta para pagar las referidas indemnizaciones, yo no aportaré absolutamente nada; mejor dejarlo claro desde ya. Debo advertir, además, que organizar colectas para, supuestamente, otros fines y destinar, después, el dinero recaudado a pagar las indemnizaciones “de marras” sería ilegal e inmoral, por resultar profundamente engañoso e injusto. Espero y deseo que esto no tenga lugar en ningún caso.

Asimismo, retomando el título de este artículo, me resulta profundamente preocupante el ansia manifiesta de la Iglesia Católica (sea a nivel de Roma, sea a nivel de España) por llevarse estupendamente con los enemigos de Jesucristo, al precio que sea. Yo no soy contraria a que la Iglesia mantenga la prudencia y cierto nivel de diplomacia en sus relaciones con los dirigentes de los Estados. Esto, por supuesto, es necesario. Pero sí soy contraria a que, so capa de unas supuestas buenas relaciones con los Estados, se perpetren injusticias. Injusticias que, inevitablemente, pagamos y sufrimos los fieles. Esto se ha visto varias veces ya, a lo largo de la reciente Historia de la Iglesia (muy lamentable fue, por citar dos duros ejemplos, lo sucedido en México con los cristeros a raíz de la intervención de la Santa Sede y no digamos la horrorosa “Ostpolitik” de San Pablo VI, un Papa canonizado Dios sabe cómo; pero canonizado, sí, no lo discuto).

De este modo, considero que los Pastores de la Iglesia debieran recordar y meditar, muy seriamente, la cita de San Pablo en la que se basa el título de este post:

“No os unáis en yunta desigual con los infieles. ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y Belial? ¿Qué parte del creyente con el infiel? ¿Qué concierto entre el templo de Dios y los ídolos? Pues vosotros sois templo de Dios vivo, según Dios dijo: “Yo habitaré y andaré en medio de ellos y seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor; y no toquéis cosa inmunda y Yo os acogeré” (2 Corintios 6, 14-17)

No puede haber concordia posible entre Cristo y Belial. Es imposible. No sucederá jamás. Por tanto, los Gobiernos que odian a la Iglesia Católica y que desearían que no existiera (como, por ejemplo, el Gobierno chino y, estoy convencida, el Gobierno de España) seguirán odiando a la Iglesia y buscando su sometimiento y, si posible fuera, su destrucción, hagan lo que hagan los Pastores de la Iglesia. Yo comprendo que asumir esta realidad es muy duro, especialmente para nuestros Pastores. Baste recordar que todos los Apóstoles sufrieron el martirio (también San Juan Evangelista, que no murió gracias a un milagro del Señor, que le protegió). Sin embargo, conviene que estas palabras de San Pablo sean tenidas muy en cuenta, en pro de la salvación de las almas de los fieles y de los propios Pastores. Procede recordar, asimismo, algunas de las advertencias que manifestó la Santísima Virgen en las apariciones de Akita, en 1973, reconocidas por la Iglesia:

La acción del diablo se infiltrará hasta la Iglesia, de tal forma que se verán cardenales oponiéndose a otros cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneren serán despreciados y combatidos por otros sacerdotes. Las iglesias y los altares serán saqueados. La Iglesia se llenará de quienes aceptan componendas, y el demonio empujará a muchos sacerdotes y almas consagradas, a abandonar el servicio del Señor.

El demonio atacará encarnizadamente, sobre todo, a las almas consagradas a Dios. El pensamiento de la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza (…)”.

La Iglesia se llenará de quienes aceptan componendas. Esta profecía de Nuestra Madre del Cielo ya se ha cumplido y se sigue cumpliendo ante nuestros ojos y supone una realidad durísima, que no parece que Nuestra Señora vea, precisamente, con buenos ojos. Cosa que no me sorprende.

Resulta muy importante, pues, que los Pastores de la Iglesia se dejen guiar, con docilidad y de verdad, por el Espíritu Santo, que les infundirá, entre otros, el don de fortaleza, que tanto necesitan para su sagrado ministerio. Y, con franqueza: Si un obispo no está dispuesto a dar su vida en defensa de la Verdad, de lo que es justo y de las almas de los fieles, es mejor que presente su renuncia al Papa y abandone el ministerio episcopal ya mismo. Pues los obispos no están autorizados por Dios para hacer lo que les da la gana con las almas y los bienes de los fieles. Tendrán que rendir cuentas ante Dios de lo que hayan hecho, igual o más que los demás católicos.

En definitiva, lo que necesita la Iglesia, lo que necesitamos los fieles son obispos santos. Hombres valientes, que de verdad gasten y desgasten sus vidas en pro de los intereses de Jesucristo y en defensa de las almas de los fieles católicos y de quienes aún no lo son. Hombres que den testimonio de la Verdad, sea cual sea el precio, siguiendo el ejemplo de Nuestro Señor y de los Apóstoles. Hay obispos así. Los hay, a Dios gracias. Pero no todos parecen serlo, ni mucho menos.

Lo que, desde luego, no necesitamos los fieles son una serie de acuerdos horrendos con los enemigos de Dios, que lo único que están trayendo es ruina y desgracia para la Iglesia y para las almas. No necesitamos cardenales tipo Parolin o Víctor Manuel Fernández al frente de importantísimos Dicasterios de la Iglesia, o Cobo, actuando de forma lamentable y escandalosa al frente de la Archidiócesis, actualmente, más importante de España; más aún, necesitamos su sustitución por clérigos que de verdad den la talla para cumplir adecuadamente con su cometido. Perdónenme todos la claridad y la franqueza. Suplico al Santo Padre León XIV que, por favor, procure rodearse y rodearnos a los fieles de Pastores y colaboradores que de verdad sean hombres de Dios, que sean santos, verdaderos servidores de Jesucristo. Incluidos los fieles católicos de Alemania, dicho sea de paso; quienes no dudo que estarán sufriendo un calvario espantoso con el espectáculo de apostasía y herejía continua que lleva ofreciendo el lamentable Clero de esa pobre Iglesia desde hace ya demasiado tiempo (salvo contadas y honrosas excepciones). Sé que el Papa desea mucho la unidad en la Iglesia. También yo la deseo. Pero ha de ser una unidad en la Verdad, la justicia y la santidad; no en las componendas vergonzosas e injustas, la herejía y la apostasía.

Siento una profunda tristeza por haber tenido que escribir un artículo así, créanme. No obstante, a veces no queda más remedio que decir que el emperador va desnudo. Amo a Dios y a la Iglesia, amo al Papa, a los cardenales y a los obispos y ruego a Dios por ellos con todas las fuerzas de mi alma. El Señor lo sabe. Pero estoy muy cansada de aguantar cosas que no entiendo por qué los católicos tenemos que aguantar; o quizá, en el fondo, sí lo entiendo: El nivel de pecado en el mundo es muy alto y ha de compensarse con sufrimiento y sacrificio. De ahí todas estas cruces, muy pesadas. Esto es así. También soy consciente de que Su Santidad León XIV ha recibido una herencia espeluznante del Pontificado anterior y que su posición no es nada fácil. Sin embargo, queridísimo Santo Padre, hay cosas que Su Santidad, en ejercicio de su misión de confirmarnos a los hermanos en la verdadera fe católica, puede y debe hacer. Estoy segura de que lo sabe. Por favor, le ruego, con máxima piedad filial: Hágalas, no se demore por más tiempo en hacerlas. Muchos fieles lo estamos esperando y algunos sentimos un agotamiento moral grande por una situación de crisis en la Iglesia que dura ya demasiados años.  Que el Espíritu Santo le ilumine y fortalezca al frente del ejercicio de su ministerio petrino, en pro del verdadero bien de la Iglesia y las almas.

Que Dios, Nuestro Señor, asimismo, nos dé fuerzas a todos para hacer lo que debemos, cada uno desde nuestra posición. La Santísima Virgen nos lo ha indicado muchas veces: Oremos y ofrezcamos sacrificios a Dios por el Papa y los obispos, por las almas, por la Iglesia, por el mundo. Señor, Dios mío, ¡Ten piedad de Tu Iglesia en estos tiempos oscuros…! Ten piedad de nosotros, ten piedad de las almas y actúa para que la santidad y la verdad vuelvan a brillar con fuerza en la Iglesia Católica. Líbranos, asimismo, de las crueles maniobras de Satanás, dentro y fuera de la Iglesia. La salvación de muchísimas almas depende de ello.

41 comentarios

  
ZARA
Resulta curioso apelar ahora a la exquisitez jurídica cuando durante siglos la justicia civil ni siquiera se asomaba a los muros eclesiásticos. Hubo tiempos en los que una sotana bastaba para sellar silencios y archivar conciencias. Que hoy se pague sin sentencia no es una anomalía: es una compensación tardía. No se está juzgando solo el presente, sino una historia larga de omisiones, traslados discretos y miradas hacia otro lado. Llegamos tarde; pagar de más es lo mínimo.

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L.V.: Puede pagarlo usted, si lo desea. O que lo pague, con su propio dinero, quien haya obrado mal o quien lo haya permitido o encubierto, debiendo impedirlo. El dinero de los fieles no está para esto; y mucho menos sin garantías jurídicas de tipo alguno y bajo las órdenes de un Gobierno infame. El Derecho sí está para algo.
12/01/26 1:30 AM
  
Marcelo Fernando Gerstner
Estimada Lina Veracruz. Me ha gustado mucho lo que ha escrito. Y en especial la manera en que lo ha hecho. En el día de hoy, y tal como lo vienen haciendo desde el último 3 de octubre, los bea-turros de gloria.tv han borrado está tremenda manifestación de potencia de la palabra de, justamente un Insigne Obispo. Me parece que no constituye un desacierto que lo comparta a modo de comentario a su escrito. En todo caso puede Ud. borrarlo con total libertad, si considera que no es algo oportuno.

Comentario de San Agustín al Evangelio de hoy. Mt. 3, 13-17. El Bautismo del Señor.

Juan era la voz; el Señor, en cambio, en el principio existía la Palabra (Jn. 1, 1)

Juan es la voz temporal; Cristo, la Palabra eterna que existía en el principio.

Quita la palabra; ¿en qué se convierte la voz? Cuando nada significa, es un ruido vacío. La voz sin palabra golpea el aire, pero no edifica la mente.

Pero consideremos cuál es el orden de ambas cosas en la misma edificación de nuestra mente. Si pienso en algo para decirlo, ya está la palabra en mi mente; pero, si quiero hablarte a ti, me preocupo de cómo podrá estar también en tu mente lo que ya está en la mía.

Buscando el modo por el cuál puedo llegar a ti y plantar en tu mente la palabra que ya está en la mía, asumo la voz, y, una vez asumida, te hablo. El sonido de la voz te conduce hasta la comprensión de la palabra; y, una vez que ha cumplido esta función, el sonido pasa, pero la palabra que el sonido llevó hasta ti está ya en tu mente sin haberse alejado de la mía. Una vez que el sonido ha trasladado la palabra hasta ti, ¿no parece que el mismo te dice: Conviene que ella crezca y que yo mengüe? (Jn. 3, 30)

El sonido de la voz resonó para cumplir un servicio y se alejó como diciendo: Este gozo mío se ha cumplido. (Jn. 3, 39)

Retengamos la palabra; no perdamos la palabra recogida en el fondo de nuestro ser.

¿Quieres ver la voz que pasa y la divinidad de la Palabra que permanece? ¿Dónde queda ahora el bautismo de Juan?

Cumplió su función y desapareció; el Bautismo de Cristo se repite ahora.

Todos creemos en Cristo, esperamos de él la salvación. Esto mismo lo dijo la voz. Pero como es difícil distinguir la palabra de la voz, hasta el mismo Juan fue considerado como el Cristo.

La voz fue confundida con la Palabra; pero la voz se conoció a sí misma para no ofender a la Palabra.

No soy —dice—, el Cristo, ni Elías, ni el Profeta.

Le respondieron:

—Entonces, ¿quién eres tú?— Yo soy —dice— la voz del que clama en el desierto: «Preparad el camino al Señor». (Jn. 1, 22)

La voz del que clama en el desierto, la voz del que rompe el silencio.

Preparad el camino al Señor: como si dijera:

«Mi sonido va dirigido a hacer que Él entre en los corazones; pero no se dignará venir al lugar donde yo quiero introducirlo a no ser que le preparéis el camino».

¿Qué significa: Preparadle el camino, sino: «Suplicadle como es debido»?

¿Qué significa: Preparadle el camino, sino: «Tened pensamientos de humildad»?

Recibid de él el ejemplo de humildad. Lo toman por Cristo, y dice que no es aquel por quien lo toman; no se apropia del error ajeno ni siquiera para alimentar su orgullo.

Si hubiese dicho que era Él, ¡qué fácilmente hubiesen creído a quien ya creían que lo era antes de decir nada Él!

Pero no lo dijo; reconoció quién era, se diferenció de Cristo, se humilló.

Vio dónde tenía su salvación; comprendió que era una lámpara,

y temió que el viento de la soberbia la apagara.

Del Sermón 293, 3.

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L.V.: Muchas gracias, Marcelo.
12/01/26 1:42 AM
  
Carmen L
Como muchos han dicho al parecer el anterior pontífice, puso muchos obispos por el mundo, cuya principal característica, era tener algún esqueleto en el armario, algunos han renunciado antes de ser ordenados obispos, pero los que han aceptado tal situación deben tragar con lo que les pongan delante, no me cabe la menor duda que muchos de entre los obispos saben poco unos de otros y aceptan lo que sea porque han sido advertidos a su vez.

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L.V.: No siempre se debe tragar con lo que sea. Y mucho menos, estando de por medio un Gobierno enemigo de la Iglesia. Los católicos también tenemos nuestros derechos (al menos, en teoría).
12/01/26 4:28 AM
  
M. Angels
El hecho terrorífico es que si se acepta indemnizar a una supuesta víctima de un supuesto abuso cometido por un sacerdote o religioso, sin que medie demostración del delito en juicio justo, se está cometiendo una gravísima injusticia contra el clero: en la práctica, se les niega el derecho de defensa.
Ya no será necesario comprar lotería, una acusación contra un cura que te caiga mal y a cobrar unos miles de euritos. Y el pobre cura, a callar.
Señores Obispos, ¿No ven que se miente por dinero? Cualquiera puede lanzar una acusación contra un sacerdote. ¿Se le asignará una indemnización aunque no se demuestre el delito? ¿Y la fama, el honor, el ministerio del sacerdote? ¿se puede romper la vida de un hombre impunemente? Porque si hay dinero de por medio, todo puede pasar.

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L.V.: Exacto. Es como usted dice.
12/01/26 10:32 AM
  
Nuria
Al César, lo que es del César.
12/01/26 10:52 AM
  
Néstor
Excelente artículo, y es poco decir.

En cuanto a algún comentario: ¿desde cuándo algo tiene que ser no querido ni permitido por Dios para ser abominable? Porque lo que no es querido ni permitido por Dios, no sucede. Con ese argumento deberíamos sonreír beatíficamente ante todas las injusticias de la historia.

Es necesario que Dios haya permitido cada uno de los crímenes que han sucedido desde que existe el ser humano ¿y con eso qué? ¿Ya no son crímenes? ¿Ya no son repudiables ni condenables?

Es increíble hasta dónde se llega a veces para justificar lo injustificable.

¿Ahora resulta que suceden cosas que no son ni queridas ni permitidas por Dios?

Saludos cordiales.
12/01/26 12:17 PM
  
Federico
Con respecto al dinero de la X de la renta, la información que tengo es que hace años que no se usa para financiar COPE ni TRECE (que se financian con los ingresos que genera el grupo Abside Media, es decir que los medios más rentables del grupo financian a los menos rentables). Y personalmente tampoco me importa que un medio no sea rentable si permite, por ejemplo, que miles de enfermos y ancianos en toda España puedan seguir por TV una misa diaria o buenas meditaciones sobre el Evangelio. En cualquier caso (esto es opinión personal) creo que es mucho peor dejar ese dinero en manos del Estado para que asesine niños y ancianos, pervierta menores o pague transiciones de género.

Con respecto al acuerdo, mucho me temo que al tratarse de casos de abuso no probados por un proceso judicial, en la práctica se va a indemnizar a las víctimas que consigan una presión mediática suficiente y que ese va a ser el único criterio real para decidir a quién y cuánto pagan. Lamentable.
12/01/26 12:27 PM
  
Pepe Lemoco
(...)

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L.V.: Pepe, si me permite, lo que usted plantea es un asunto muy serio y no puedo publicarlo así como así. No digo que no pueda ser verdad, pero, sin pruebas, no puedo darle paso. Mejor dejarlo estar. Gracias y disculpe.
12/01/26 12:32 PM
  
Ángel Manuel González Fernández
¡Felicidad, un año menos para estar más cerquita de la Madre de Dios y Mamá Nuestra, eternamente, para siempre!
12/01/26 12:55 PM
  
Rubén (de Argentina)
(...)

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L.V.: Discúlpeme, Rubén, pero, como respondía usted a un troll, mejor no retomar la conversación con él. Lamento no haber detectado antes la condición de troll de esta persona. Tomo nota, desde luego.
12/01/26 1:19 PM
  
Hugo Z. Hazquenbush
(...)

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L.V.: Usted es un troll que entra aquí con distintos nicks. Por favor, no vuelva a escribir en mi blog, no le daré paso.
12/01/26 2:12 PM
  
Luis Fernando
Se saltan la ley vigente. Se saltan el sentido común. Se saltan la decencia. Alimentan a los que odian a Cristo. Exponen y humillan a la Iglesia ante los ojos de todo el mundo. Nos hacen pagar por crímemes abominables que se permitieron por una laxitud moral incompatible con el evangelio. Siguen permitiendo que sus seminarios se llenen de potenciales abusadores (llamemos a las cosas por su nombre). Y encima quieren que creamos que es una buena obra.
O sea, nos toman por estúpidos y quieren que aplaudamos.
Pues no.
12/01/26 2:12 PM
  
Tamayo
Las indemnizaciones no son ni para supuestas víctimas, ni para casos sin resolver, ni para el primero que diga que un cura le tocó hace 50 años.
Ya que se piden obispos santos y valientes, los obispos "de antes" podrían cantar misa en latín pero algunos ni eran santos ni valientes porque encubrían a pederastas, que a las cosas hay que llamarlas por su nombre.
Valientes son los obispos que admiten no solamente la culpa de algunos sacerdotes individuales, sino también la de la Iglesia como persona jurídica por su política de silencio.
Las indemnizaciones son para aquellas víctimas cuyo caso hubiera prescrito o el abusador hubiera muerto y por tanto no se pudiera juzgar penalmente, lo cual ni niega la existencia del abuso ni exime de responsabilidad moral y civil a la Iglesia.

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L.V.: Sin procedimiento penal, no hay garantías suficientes de nada. Y mucho menos metiéndose por medio un Gobierno profundamente anticatólico. Además, como ya he dicho, no me parece bien que el dinero de los fieles se destine a pagar algo de lo que los fieles no tenemos culpa alguna, sea verdadero o no.
12/01/26 3:00 PM
  
Alvaro
Es curioso como funciona la noción de justicia y reparación en la cabeza de ciertas personas.
Que hayan actos de pedofilia o de homosexualidad con seminaristas, fieles, etc. es un hecho abominable que debe ser castigado y corregido con toda firmeza por los responsables de mantener la integridad de la Fe y la ejemplaridad en el comportamiento de los pastores que cuidan a las ovejas...
Entretanto, tomar medidas concretas para evitar que esos sucesos se vuelvan a repetir y castigar a quienes lo cometen no parecen ser la prioridad.
Se contentan con la compensación económica mas, a partir de ahora, sin preocuparse demasiado con que se verifique correctamente la autenticidad de lo denunciado pues en el pasado se ha utilizado el mecanismo de hacer interminables a las investigaciones que al final lo terminan encubriendo todo...
Mas un error no justifica otro.
Con la experiencia de estar en una época en que campean las denuncias falsas, por ejemplo, del lobby femini-nazi, por que no recordar que eso se puede dar también en el terreno eclesiástico...
Es que al final terminan pagando justos por pecadores,,,
El tema es màs complicado de lo que parece...
Y es que es bueno recordar que también estamos en una época en que se busca legalizar la pedofilia, como se lo està haciendo con la homosexualidad...
Es decir, se busca maquiar los efectos sin atacar las causas...
Si el Cardenal Cobo encarga al lobby lavanda Crishom la formacion de los seminaristas, ¿como extrañarse despues de casos que, hoy por hoy, aun se consideran como pedofilia y homosexualismo dentro de la Iglesia? Desde lo màs alto de la jerarquia se dan casos como los de Chiclayo del pederasta Lute... porque, en el fondo, el lobby LGBT actua a sus anchas dentro de la Iglesia así como lo hace en la sociedad temporal.
Estos mismos que aplauden los derechos lgbts y apuntan a la legalización de la pederastia (desde que haya consentimiento) se rasgan las vestiduras por que eso ocurra dentro de la Iglesia ...
Con las compensaciones económicas se repara el mal causado a las victimas... Pero ojo, no se deben tomar medidas de fondo que aseguren que eso no se vuelvan a repetir.
Por un lado fingen indignarse por algo que se dio en el pasado pero como saben que tal vez en el futuro eso ya no sea mal visto no quieren atacar el mal en sus raíces de fondo...
12/01/26 4:45 PM
  
JLuis
Magnífico, otra vez. Me ha llamado la atención la referencia al Canon 212 (lo desconocía) que apuntala este artículo. Valiente como el C. Zen en Roma. Gracias.

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L.V.: Gracias a usted como siempre, JLuis.
12/01/26 5:31 PM
  
Tamayo
El procedimiento penal es solamente uno más de los procedimientos que tiene la justicia.
También existe el procedimiento civil.
Y el procedimiento canónico.
El acuerdo al que se ha llegado entre la Conferencia Episcopal y el gobierno no es para dar indemnizaciones a cualquiera, sino a aquellas víctimas que no pueden tener reparación por la vía penal.
No hay que sacar las cosas de quicio mi pintar a los obispos como si se hubieran vuelto majaras.
De todas las cosas que hace la Iglesia con el dinero de los fieles no me parece la peor pagar reparaciones a víctimas de abusos.
Es lo mismo que si un funcionario en su trabajo como agente del Estado comete un abuso contra un ciudadano, aunque se haya extinguido la responsabilidad penal del funcionario el Estado sigue teniendo responsabilidad civil y el ciudadano puede reclamar una indemnización.
Y siendo sinceros y aunque duela admitirlo, Roma solamente se tomó en serio el problema de los abusos cuando el pago de indemnizaciones llevó a la quiebra a las diócesis. Cuando le dolió la cartera.

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L.V,: La vía civil también se desarrolla ante los Tribunales y también requiere de pruebas y de sentencia condenatoria al pago de la indemnización. Así que nada de que decide el Defensor del Pueblo, que es lo que la Iglesia, increíblemente, ha acordado con el Gobierno español.
12/01/26 5:59 PM
  
be
Nestor,

Catecismo de la Iglesia Católica.

313. santo Tomás Moro, poco antes de su martirio, consuela a su hija: "Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor" (Carta de prisión; cf. Liturgia de las Horas, III, Oficio de lectura 22 junio).
12/01/26 7:00 PM
  
rocamador
Monseñor Sanz Montes y Serrano Oceja, este a su manera, han protestado. El Gobierno ateo y masónico sentencia que la Iglesia es culpable, la cantidad la fija un esbirro del Gobierno, el Defensor del Pueblo, y la Iglesia es la que paga y la que carga con toda la culpa. Eso se llama abrir las puertas del redil a los lobos y salir huyendo.
12/01/26 7:08 PM
  
Smithius
Romanos 8:28 es un versículo bíblico clave que
afirma que todas las cosas obran juntas para el bien de quienes aman a Dios y son llamados según su propósito, significando que Dios puede usar circunstancias buenas y malas para cumplir sus planes, transformando incluso el sufrimiento en un medio para el crecimiento espiritual y la bendición, no como magia, sino para los que mantienen una relación con Él, como en los ejemplos de José o Job
12/01/26 7:15 PM
  
Tamayo
Repito que los obispos ni son tontos ni cobardes.
Si han aceptado este acuerdo es porque saben que una avalancha de demandas civiles a la larga va a ser peor.
Ahora, que siempre hay quien prefiere una carga con la bayoneta calada contra un nido de ametralladoras campo a través que queda más épico. Pues vale.

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L.V.: Una de las primeras cosas que he dicho es, precisamente, que no creo que los obispos sean tontos. Y sigue sin gustarme nada el acuerdo con el Gobierno. A usted sí le gusta. Pues vale.
12/01/26 7:55 PM
  
Miguel García Cinto
Estimada en el Señor Lina Veracruz: Me congratula expresarle el valiente artículo que comparto. Como seglar estoy convencido de que ante la deriva de no pocos eclesiásticos, el Señor se sirve también de los seglares católicos para defender de acuerdo con el Evangelio, a la Santa Iglesia Católica, fundada por Nuestro Señor Jesucristo. El Señor la bendiga y la guarde con el cariño de la Santísima Virgen María.
12/01/26 9:00 PM
  
Dámaso
Siga escribiendo,sea como la mujer fuerte,se levantan sus hijos y la proclaman dichosa.

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L.V.: En ello seguiremos, si Dios quiere.
12/01/26 10:21 PM
  
Gross Quentin
Bonjour de France, chère Lina et plus particulièrement d'Alsace (Sélestat/Bas-Rhin).
Juste pour vous dire que j'approuve chaque mot, chaque voyelles, chaque virgule de votre texte et comme vous je suis tombé dans une lacitude vis-à-vis de ces évêques que je n'arrive plus à prendre au sérieux.
J'ai véritablement l'impression que 99% des évêques catholiques romains (...).
Soyons uni dans une même prière pour le Pape pour que enfin il enseigne à nouveau la véritable foi catholique.

Fraternellement in Iesus Christi.
† IHS.

QUENTIN GROSS.

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L.V.: Le agradezco su comentario, Quentin Gross, pero le agradecería, también, que la próxima vez escriba en español, pues tal es la lengua materna de la inmensa mayoría de los lectores de este medio. Muchos se lo agradeceremos, pues nos facilitará entenderle. Respecto a los obispos, si le parece, mejor lo dejamos estar; no en vano, son Sucesores de los Apóstoles.Y no se desanime, hay obispos que son muy buenos.
13/01/26 12:45 AM
  
Juan Carlos Villaverde
Totalmente de acuerdo.Asumir las indemnizaciones del gobierno significa reconocer a la Iglesia culpable por principio,los que es inaceptable y una autoflageacion gratuita. No entiendo la aceptación de la culpabilidad, que a todos los cristianos nos estigmatiza.La mejor defensa es un buen ataque:¿han planteado al gobierno la reparación económica y moral de los crímenes que cometieron los gobiernos socialistas y comunistas contra los religiosos,laicos y bienes de la Iglesia el siglo pasado?.¿Ha aceptado el gobierno la reparación,tal cómo demanda, ahora,a la Iglesia?

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L.V.: Muchas gracias, Juan Carlos. Efectivamente, la Iglesia debiera ser indemnizada por los socialistas y comunistas por muchísimas cosas. Como para que esta gente venga, encima, con exigencias y su pretendida superioridad moral, vamos.

13/01/26 8:46 AM
  
JmBarba
El acuerdo es simplemente una estupidez más de una CEE desnortada.
Lo esencial es que hoy pusieran manos a la obra a la prevención para que estas cosas no pasen. Però eso es difícil cuando hay diòcesis donde el lobby gay campa a sus anchas en la Curia.
13/01/26 9:49 AM
  
Juan Mariner
Acusados fallecidos y ancianos seniles no es de recibo.
13/01/26 10:31 AM
  
Ángel Manuel González Fernández
(...)

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L.V.: No se preocupe. Un cordial saludo.
13/01/26 12:02 PM
  
José Martín
La observación de Tamayo es oportuna y razonable.
A sus argumentos añado que la disposición de dinero en favor de la Iglesia hace a esta dueña del mismo y al abonar una indemnización esta a su vez dispone de un bien propio. Esto es, entregado el dinero a la Iglesia, deviene suyo y puede hacer con él lo que estime mejor.
El pago de estas indemnizaciones repara o compensa la agresión sufrida en el pasado. Lógicamente no había nadie grabándolas cuando se perpetraron ni se llevaron a cabo públicamente, de modo que, como ocurre en este tipo de delitos, es fundamental el relato de la víctima. Que pueda esta mentir, claro que puede pasar; que pueda menoscabarse sin mucho fundamento el buen nombre de personas que lo tenían o que aún viven, también. Pero Dios conoce a los suyos, de modo que estos reproches no son decisivos; además, los actos que intentan reparar suponen la negación de la misión de la Iglesia y esta ha de mantener una actitud proactiva muy exigente para repararlos y desterrarlos de cara al futuro. Por tanto, en la duda creo que es razonable admitir la viabilidad de las reclamaciones.

13/01/26 3:36 PM
  
AJ
José Martín:

El problema es que los obispos no son "la Iglesia". Son los administradores de los bienes eclesiales, que no es lo mismo. Y que ellos estimen mejor usarlo en, por ejemplo, prostitutas, no quiere decir que ese dinero esté bien usado.

No repara absolutamente nada. Porque para reparar, primero se tiene que determinar ante un juez. Y se tiene que probar. Sin derecho y ley no hay justicia posible.

Pero ya veo que no Tamayo ni usted creen en el derecho romano ni en la presunción de inocencia. Están más a favor de que el reo sea culpable por defecto.

Curioso concepto de justicia
14/01/26 9:01 AM
  
Sonia
"no andéis en contiendas"
"Todo el mal en la iglesia proviene de la tibieza y negligencia de cuántos la conformamos"
Pero por cuánto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca
Por tanto examínese cada uno a sí mismo
Buscad el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura
14/01/26 10:55 AM
  
Pedro de Madrid
De la forma que actua el gobierno, parece que da a entender que quieren legalizar la pederastia (no admiten denuncia de otros sectores grandes pederastas, casi el 90%
14/01/26 1:34 PM
  
Ángeles Vida Romero
Suscribo cuanto dice , y me uno a sus postulados , pero me temo que no vamos a ser escuchadas ni tenidas en cuenta . Estamos indefensas , y no nos queda más que rezar para que Dios que si escucha , mueva los corazones y entendimiento de nuestros , en teoría Pastores . De los demás , desconfío .
15/01/26 4:26 PM
  
juan Ormaetxe
Me parece bien que se atienda a los que ha sufrido agresiones, pero a esas personas, debiera bastarles si se reconoce la agresión, una carta de reconocimiento.
De lo contrario puede suceder un efecto llamada y lucrarse a veces de manera injusta, del derecho de defensa del honor de algunas personas.
16/01/26 3:40 PM
  
Tamayo
Juan Ormaetxe, dudo mucho que si usted o alguien de su familia hubiera sido víctima de un delito, le bastase con una carta de disculpa del delincuente o su representante.
Y entiendan una cosa, si todo se limitase a meter en la cárcel a los curas abusadores o escribir cartas la Iglesia nunca se hubiera tomado en serio el problema.
Si a los obispos que uds mismos tanto critican solamente les importa el dinero, pues hay que imponer sanciones económicas por los abusos porque es la única manera de que tomen medidas reales.
Duele admitirlo pero el eslogan de tolerancia cero solamente salió de Roma cuando dieron la voz de alarma porque las diócesis americanas estaban en bancarrota por el pago de indemnizaciones.
17/01/26 8:57 AM
  
Néstor
“313. santo Tomás Moro, poco antes de su martirio, consuela a su hija: "Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor" (Carta de prisión; cf. Liturgia de las Horas, III, Oficio de lectura 22 junio).”

Claro, pero el Catecismo ahí no está diciendo que lo malo no sea malo, sino que sólo nos parezca malo, ni está diciendo que el mal, en cuanto tal, si es un mal moral, no sea aborrecible ni condenable.

Cuando la Iglesia habla, por ejemplo, del crimen horrendo del aborto, no está diciendo que eso no haya sido permitido por Dios, ni tampoco está negando que todo lo que Dios permite, lo permite en vista de algún bien.

No por eso ahora vamos a quedarnos tranquilos con las leyes abortistas y sonreír beatíficamente al saber que la mayor causa de muerte en el mundo actual, por lejos, es el aborto.

No las guerras, no los accidentes, no las enfermedades cardíacas, ni el cáncer, no. Todo eso, según la OMS, suma unos 68 millones de muertes por año, el aborto sólo, también según la OMS, son 73 millones de muertes por año.

Y no es que nos parezca que el aborto es malo, es que es rematadamente malo, y permitido, sin duda, por Dios. Por eso es que solamente lo permite, y no lo quiere ni lo causa.

Una cosa es el plano de Dios, Causa Primera, y otro el nuestro, el de las causas segundas. Lo que Dios hace y permite es una cosa, lo que nosotros tenemos que hacer, otra.

Los que crucificaron a Nuestro Señor pecaron en forma gravísima, si bien de ello Dios sacó nada menos que la salvación del mundo.

Saludos cordiales.
17/01/26 3:08 PM
  
be
Néstor, por tanto, habría que cambiar el enfoque antes de poner el grito en el cielo; habría que hablar sin confundir; es decir habría que decir algo así: Gracias Dios porque esta dura Cruz que has permitido en mi porque estoy seguro que de todas las posibilidades es la mejor opción de cara a mi salvación. Sólo así, de cara a dar testimonio a los demás se está siendo fiel a la realidad, fiel a la doctrina, y no se escandaliza a nadie dando la impresion de que hay Cruces que caes de forma caótica.
La cuestión es ; ¿por no hacerlo así, a cuantas personas has confundido Néstor ?
19/01/26 11:19 AM
  
Mª Pilar
El Sr Tamayo dice "Valientes son los obispos que admiten no solamente la culpa de algunos sacerdotes individuales, sino también la de la Iglesia como persona jurídica por su política de silencio...."
El Sr Tamayo alaba a la Iglesia española por admitir "su culpa" en los abusos, entiendo que se refiere a una responsabilidad penal de la persona jurídica Iglesia Católica Española.
Y dice, por "su política de Silencio", lo cual en términos jurídicos podríamos traducir como un tipo de participación en la comisión de delitos : el Encubrimiento.
Ahi esta la cuestión: el delito de abusos no es un delito susceptible de comisión por persona jurídica, en el derecho español. Este delito no está en la lista de delitos susceptibles de comisión por persona jurídica.
Por tanto ni puede condenarse la persona jurídica Iglesia ni cualquier otra persona jurídica por este delito de abuso.
En consecuencia tampoco procede que esta persona jurídica, se auto- inculpe de un delito de persona jurídica.
Esto no es solo jurídicamente infundado, sino que es injusto, pues supone la asunción de esta responsabilidad de indemnizar sin juicio alguno, y. a través, de la intervención de un agente distinto al poder judicial, cual es el Defensor del Pueblo. Y es injusto pues, en aras de reparar a unas supuestas victimas, pasa por encima de la presunción de inocencia de los supuestos delincuentes, se prescinde de un proceso contradictorio y con garantías, y se genera un daño reputacional a la Iglesia católica española, que merma el crédito de todos los sacerdotes y religiosos católicos.
Asi mismo se puede criticar pues se trata de una manera discriminatoria este colectivo sobre el resto de la sociedad.
Y también es injusto que la Iglesia tenga que hacer gasto cuantiosos en esta indemnizaciones, en detrimento de la actividad de culto, de las acciones pastorales, caritativas o de mantenimiento de su patrimonio histórico artístico.
Al derecho y el sentido común le repele este acuerdo. Los fieles no entienden por que tienen "socializarse" la culpa entre toda la Iglesia y cuando solamente debería asumirse por quienes fuesen los autores individuales la responsabilidad penal según el Código Penal y la responsabilidad disciplinaria a través de los cauces del Derecho Canónico.
Y por favor, en temas como estos, empecemos ha hablar de "prevenir el pecado" que es mucho mas exigente que "prevenir los delitos". Y esto responde mas a alta exigencia moral y ética de la Iglesia católica y los cristianos.
22/01/26 4:45 AM
  
Néstor
Lo que pasa ese que Ud. no ha entendido. No es que se caiga en cruces en forma caótica, al contrario, estoy diciendo que hasta los peores y más nefastos males, innegablemente malos, han de ser permitidos por Dios si es que han de existir, y por tanto, forman parte del plan providencial divino.

No se es fiel a la realidad cuando se abraza el “pensamiento débil” pretendiendo que lo malo en realidad no es malo, y menos todavía cuando se confunde el plano de la espiritualidad individual con el del bien público en la Iglesia y en la sociedad. A las cosas hay que llamarlas por su nombre, eso es el sano realismo cristiano y muy tomista.

Saludos cordiales.
23/01/26 5:44 PM
  
Tamayo
María Pilar, cuando hablo de culpa me refiero a la responsabilidad civil de la Iglesia por lo que es pertinente pedir indemnizaciones económicas.
Además de las responsabilidades penales que puedan tener las personas físicas.
Cuando hay una relación profesional entre una persona que comete un delito y una institución que lo encubre, dicha institución debe hacerse responsable.
Imagine que un policía abusa de usted y el ministerio del Interior trata de encubrirlo y de destruir pruebas.
Además de intentar meter al policía en la cárcel, seguramente usted pediría la dimisión del ministro y una compensación al gobierno.
Aquí no hablamos de supuestas víctimas sino de aquellas víctimas conocidas por la Iglesia que no pueden acudir a la vía penal, bien porque el sacerdote hubiera fallecido bien porque el delito hubiese prescrito.
Pero la responsabilidad civil y sobretodo moral no desaparece con el tiempo, porque el daño psicológico que se le hace a una persona abusada es un lastre para toda la vida.
26/01/26 3:49 PM
  
Juan Mariner
En otro orden de cosas, en el Sur de Cataluña, pronto va a pasar como en la Red ferroviaria española, donde todo se cae de maduro, con los recintos eclesiasticos. El dinero se usa para regalos y salvar a los politicastros de gente en la calle sin dinero y sin casa, y trabajando.
27/01/26 10:31 AM
  
templario
Posiblemente haya chantaje, por eso han cedido. La jerarquía mira con lupa la pasta, por ello pienso que hay chantaje. Tengamos paciencia que al final todo sale a la luz.
03/03/26 9:49 PM

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